Pánico al amarillo
Autor: Enrique Llopis

Siempre me he tomado a broma lo del pánico al amarillo, también le llaman fiebre del amarillo, como si te hubiera picado algún bicho o algo así. Y otros le llaman "panic target" un nombre más adecuado. Pánico a la diana, o al blanco u objetivo.

Muchos se lo toman como excusa, para no tirar bien: ¡Chaval, que no le das a un pajar a tres pasos! Es que tengo la fiebre del amarillo. ¡Ah! Disculpado. Bueno, conozco a más de un tirador que ha dejado el tiro, y eso ya no se puede tomar a broma.

¿En que consiste? Simplemente se trata de miedo, pánico más bien, que te agarrota y no te deja tirar, soltar, disparar o saltar el clicquer. A veces se presenta en forma de aro misterioso e invisible que te hace rodear limpiamente la zona del blanco, el 10 o el amarillo, sin poderte parar en medio. O te quedas bajo, y no hay fuerza humana que te haga subir el arco. Sea el objetivo, amarillo, negro o a pintas. Simplemente es miedo a disparar y fallar, por falta de confianza en lo que haces.

¿Qué hacer?

Pelearte con ello.

¿Métodos?... Unos cuantos:

Supongamos un arquero de poleas. Primero, y antes que nada, te compras un escope, que no tenga más de 4 aumentos. Es muy típico de poleas con 8 ó más aumentos en la lente. ¡Gravísimo error! ¡Pecado mortal! Cuando más aumentos, peor. La sensación de movimiento aumenta, te peleas con ella, y ¡pierdes! ¡Fuera visores con más de 4 aumentos! Eso suponiendo que llevemos peep con lente clarificadora, que reduce algo los aumentos. Como yo llevo gafas, no uso lente en el peep, y casi veo la diana, a larga distancia, más pequeña, por el escope.

Te pones a 10 mts una diana de 120 cm. ¿A que es imposible salirse del amarillo? Pues venga, a tirar. Te das cuenta de que el color no muerde, que las metes dentro, no te sales, ni queriendo. En suma vas cogiendo confianza a meter las flechas dentro. Es aburrido, pero tú, dale.

Hay que aprender a:

Tirar sin apuntar: Ponte un parapeto cerca. Tensas, apuntas a donde te de por ahí y sueltas. Una y otra vez. Incluso y necesariamente, con los ojos cerrados, pero a muy corta distancia, si la tiras fuera, te asustarás más. . Es muy importante. Siente la suelta y la reacción a ella. La reacción de la mano del arco. La de la mano de la cuerda. La salida del arco. Automatiza todo.

Apuntar sin tirar: Parece una tontería, pero no. Ponte a la distancia que más pánico te dé. El dedo lejos del gatillo, apunta y no dispares ¡ni lo intentes! Milagro, el punto de mira, no se mueve, está en el centro del puñetero amarillo. No hay ningún problema. Destensa.

¿Desapareció el pánico?

Vuelve a hacerlo otra vez. Sin problemas. Y otra y otra.

Cuando estés convencido de que la diana no se mueve, acerca el dedo al disparador. ¿No se mueve el punto del centro? ¡Felicidades!, Te has curado. ¿Se mueve? No pasa nada. Vuelve a empezar por la diana grande, soltar sin apuntar, apuntar sin disparar. No es divertido.

No se te olvide de que soltar es difícil, apuntar, dificilísimo, las dos cosas a la vez...

Soluciona las cosas por partes y ya lo harás todo a la vez.

Que la fiebre del amarillo, no se convierta en una excusa para tirar mal. No lo es.


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