Buenas tardes Robin
Hace tiempo que quería escribirte esta carta; pero como suele ser habitual, los comienzos de algo siempre son difíciles hasta que se da el primer paso.
Mi nombre también es Josep, mis padres me pusieron José María (en abril hará 48 años). Hace ya cerca de cinco años que descubrí el tiro con arco de bosque, en parte por un compañero de trabajo que en esos momentos lo practicaba, y sobre todo a mi curiosidad que me hizo buscar información descubriendo en la red de redes una página llamada arcobosque. A mí siempre me había llamado la atención esos cacharros dotados de una cuerda que lanzaban flechas; pero aparte de las películas, nunca había visto disparar flechas en un entorno natural como un bosque, todo lo que había visto hasta ese momento se reducía a las transmisiones de las olimpiadas o al foso de Montjuïch. La información que me dio el compañero y la página de arcobosque, fue en su momento un aporte impresionante; por un lado me ofrecía la información básica sobre el tiro con arco y los recorridos de bosque, despertando más mi curiosidad y ayudándome en los primeros pasos de ese nuevo descubrimiento, y por otro lado esa página tenía el nombre y apellidos de posiblemente una de las personas mas entusiastas de este deporte, que yo he conocido (¡y hay unas cuantas!).
Al principio me acerque a ti mediante el correo electrónico, haciéndote una consulta sobre esos arcos tan magníficos de los que tu eres tan amigo (los blackwidows). Claro que eran mis comienzos y todo eran dudas sobre material, técnica…, y miles de preguntas a las que darles vueltas. Después con el tiempo y calmadas las primeras desazones, seguí leyendo tu página. Tu diario me impacto; las primeras páginas eran de alguien muy entrañable, entusiasta a rabiar que explicaba todas sus vivencias en ese (digamos deporte), que ya empezaba a ser común también para mí. Otras páginas de tu diario, que al principio me auto negué a leerlas, porque las consideraba tan íntimas que era como una invasión hacia ti; después me dije: ¡si Josep las ha colgado, será para que las lea!, y efectivamente la he leído todas.
Supongo que igual que todos evolucionamos, tu diario también ha evolucionado contigo, ha pasado de ser un cuenta sensaciones y acontecimientos arqueriles, ha hacerse mucho más intimista y profundo; por el han pasado muchas facetas de tu vida y de tus sentimientos, de alguna manera (por similitud) he conectado con ellas, porque yo también he vivido momentos parecidos (perdí a mi madre) actualmente la espada de Damocles está sobre mi padre, por el camino se han apeado algunos amigos y conocidos; y por supuesto también he vivido momentos de superación personal y como arquero, aunque esto último reconozco que de forma muy autodidacta.
La vida y el tiro con arco tienen unas similitudes impresionantes; muchísimas veces nos empeñamos en un avance y una superación superlativa, de forma compulsiva nos marcamos unas metas que parecen no llegar nunca; pero es en los momentos de quietud y reflexión cuando estas van apareciendo fruto del aprendizaje y del trabajo continuado.
Igual que tú, he aprendido a relativizar las cosas, a darle a todo su valor y medida justa, a disfrutar de las cosas pequeñas, a ser parte de un todo (preferiblemente del equilibrio con la madre naturaleza). Que la maestría con el arco, se consigue a base de entenderlo, estudiarlo y que arquero, cuerda, arco y flecha han de ser una sola cosa (una unidad). También he descubierto, que hacer un recorrido de bosque con alguien (como en tu caso el viejo José), disfrutando de una buena charla, sintiéndote escuchado, comprendido y estimado; haciendo que ese amigo también sepa cuanto lo aprecias y lo feliz que te hace compartir esos momentos con él; eso vale infinitamente más que conseguir el máximo de puntos de un recorrido.
Ojala que en esta vida, todo pudiese ser como los amigos, porque al fin y al cabo son lo único que puedes elegir o elegirte; además, los de verdad siempre permanecen contigo (aunque solo sea en el recuerdo).
¡Josep!, muchas gracias por tu diario y por tu página; con tu entusiasmo me has impregnado en el intento diario de ser mejor arquero, marido, padre… (En definitiva, persona). Tu calidad de sentimientos y humana, me hacen sentir fe en lo existente y en lo que ha de venir. Que si un puñado de personas como tú, son capaces de producir la sensación de que el mundo es bueno, con un puñado más seguro que se conseguirá.
No sé, si he conseguido expresarme correctamente, ni tan siquiera si he podido expresar los buenos sentimientos que el tiro con arco en el bosque me producen, pero al menos espero que esta carta sea un pequeño pago de la deuda personal que internamente tenía contigo. Está claro que la deuda de la que hablamos, es solo sentimental y que esta la considero yo al haber recibido sin tu saberlo un aporte gratuito de ayuda por el mero hecho de haber creado tu página y haber expresado tus sentimientos (definitivamente, por ser como eres).
Te deseo lo mejor, y aprovecho para hacerte una petición que seguro que te costará muy poco; no dejes nunca de ser ese pedazo de gran tipo que me consta que eres.
PD. Recibe un afectuoso saludo y espero que en breve los quehaceres, trabajo, etc., me permitan conocerte personalmente.
José Mª