Buenas Noches.
Antes de nada debería presentarme, para que mis palabras no sean tomadas a la ligera que la adolescencia merece.
Soy un joven de 16 con mucha imaginación y un desmedido interés por todo lo que me rodea. Me gustan muchas cosas y me disgustan otras tantas, pero no le aburriré con ellas, sólo mencionaré que uno de mis placeres secretos es la narrativa, pero la narrativa de verdad...
Dicen que escribo bien, pero ese tipo de elogios sin fundamento no son de mi agrado, y menos cuando leo mis propias creaciones y encuentro muchos errores. De ellos aprendo, claro, pero siguen estando ahí, y en mi perseverante empeño de "hacer las cosas bien" siempre he querido aprender de los mejores. La narrativa perfecta es difícil, sin duda, además de originalidad e imaginación hay que tener una buena retórica, un lenguaje que embriague, saber describir sentimientos, trazar el perfil psicológico de los personajes y muchas cosas más que me hacen repetir esa cantinela de "Todavía me queda mucho por aprender"
El caso es que, andaba yo buscando referencias para inmiscuir a uno de mis personajillos en la ardua tarea de disparar con arco (pues he de confesar que la narrativa de aventura medieval se me hace muy cómoda de relatar) y, queriendo encontrar un par de connotaciones sobre posturas, esquemas, consejos o indicaciones básicas, di con su página.
Gracias a Dios que es viernes, por que tirarme cinco horas seguidas leyendo el diario, (no en su totalidad, pero sí un lustro y medio desde que vio la luz), sería imperdonable en jornada lectiva... Y accediendo a la web por una imagen de posición de la dragonera, me quedé a leer los desvaríos de un hombre a quien considero, de entrada, un dulce chiflado que ama a sus canes, a sus saeteros amigos, a la bella naturaleza, al delicado arte del tiro con arco y por encima de todo, a la vida.
Me han gustado mucho sus anécdotas, sus reflexiones, y sobre todo, sus descripciones idílicas de unos bosques oníricos que no parecen de este mundo.
Se ha abierto un mundo ante mí cuando me he dado cuenta de la mísera importancia que le daba yo a los bosques a la hora de describir paisajes... pecaba de escribir sobre ellos como "un rebaño de árboles que susurran al viento y filtran la luz, pero nada más" ¡Cuán equivocado estaba! Sus deliberaciones cuasi poéticas y cargadas de lirismo acerca de sus arborescentes amigos que gimen y bailan, de los guardianes del camino que se alzan imponentes de la fértil tierra, del testimonio natural y latente del mundo vegetal me han hecho cambiar radicalmente mi visión de ellos. (Mención especial al apartado de "paseos" en "magia del bosque")
Sólo quería agradecerle lo mucho que he aprendido hoy mientras el crepúsculo dominaba el cielo, sobre describir paisajes forestales y escenas arbóreas. Le aseguro que con los relatos de sus andanzas, un simple paseo por el bosque ya nunca será un simple paseo por el bosque. Y ya no me refiero a la narrativa.
No sé si era su intuición inspirar a jóvenes idealistas para escribir mejor, pero desde luego ha cumplido su tarea a la perfección. Ya estoy a un pequeño paso de poder emocionar con la escritura.
Muchas gracias y un saludo.