Quiere Andar:

La luna amarilla se sostenía en el horizonte, reflejando la luz dorada de la niebla del desierto. La anciana mujer recogió sus últimas ramitas y se ajustó la cesta de la carga en sus hombros, preparada para el camino de regreso a su casa.

De repente, se puso en estado de alarma. Oyó un maullido que provenía de detras de una duna. Había un humano llorando pero tratando de camuflar los sonidos. La anciana mujer se asomó con cuidado por encima de la duna y descubrió a Quiere Andar, una joven mujer de su Clan. Después de insistir mucho, la anciana averiguó que se habían reído de Quiere Andar cuando intentaba moldear un cesto pero sus manos aún no eran lo bastante hábiles para dominar el arte. La anciana mujer consoló a la chica y la acompañó a casa.

A la mañana siguiente, la anciana reunió a las mujeres. Sus palabras fueron cortantes como el filo de una navaja: "La gente joven tiene un profundo deseo natural de aprender, especialmente cuando se las anima. Cuando alguien desprecia sus esfuerzos, ¡puede matar y enterrar ese deseo para siempre! Quiere Andar demostró ese deseo cuando era una niña y sólo podía gatear, peró intentó ponerse de pie y caminar sin importarle las muchas veces que caía. Es hora de que todos recordemos que debemos alentar el potencial que vemos en cualquier persona. Despreciar un esfuerzo honesto es un acto de cobardía. ¡Despreciando, mostramos nuestro miedo a que otros tengan más talento que nosotros".


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