Espacio Sagrado:

Las criaturas del bosque estaban hablando unas con otras, conversando con las plantas, cuando un anciano y una chiquilla empezaron a caminar por el sendero que llevaba al prado. Todo el mundo se dio cuenta de que estos humanos eran reverentes cuando pasaron por varias cañadas conectadas por caminos de alces. Esta conducta silenciosa y respetuosa hizo felices a los Familiares del bosque, porque mostraba que algunos humanos entienden y honran los Espacios Sagrados de otra formas de vida.

Cuando los dos humanos llegaron al prado, la chiquilla preguntó a su Abuelo si había tratado a los Espacios Sagrados convenientemente. El Abuelo afirmó, sonriendo, que estaba muy satisfecho de su buena conducta. La pequeña preguntó entonces a su Abuelo dónde estaban los Espacios Sagrados. Después de pestañear para disimular unas lágrimas de ternura en sus ojos, dijo: "Pequeña, el Espacio Sagrado de cada ser vivo está entre la inspiración y la espiración. No siempre podemos ver sus límites exteriores, pero el centro de su existencia anida en el espacio entre dos latidos de corazón".


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