Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Lunes, 1 de Enero del 2001

Querido diario.

Nuevo año, nuevo siglo, nuevo milenio, un día más en la vida de este curioso planeta tierra.

Metidos de lleno en esta nueva era de la información y la comunicación, deberíamos hacer un esfuerzo para reconectar con otra red, la más antigua, la red de las redes.

Nuestro universo es como un gigantesca computadora repleta de energía, información, seres, luz, movimiento y sentidos. Todos los componentes están relacionados por lazos más o menos visibles y nosotros somos la pantalla y la mente capaz de preguntar y auscultar, de comunicar con esa enormidad. Los árboles, el bosque, son nuestro teclado y el ratón. Imaginemos esa maquina perfecta que no necesitamos teclear, ni siquiera dictarle. En cuanto enchufamos podemos recibir y enviar sin mediación de tiempo o energía cualquier pensamiento o emoción. Es un mundo abierto para el que conoce las puertas y tiene la humildad necesaria para llamar a ellas. A través del árbol entraremos en esa computadora donde se encuentra la totalidad. No se parece en nada a esta ínfima red en la que vertimos nuestros hallazgos y miserias sin dejar de referirnos nunca a nosotros mismos. Esta otra red es antigua, total, viva y real como el mundo.

Descubramos en ella nuestro lugar único e indiferenciado.

ˇFeliz 2001!

Robin

Jueves, 11 de Enero del 2001

Querido diario.

Buenas noticias, me ha llamado Blai comunicándome que ya tiene su nuevo arco. Este sábado tendré la ocasión de ver a nuestro joven arquero con su recién llegado Black Widow, un acontecimiento que debe celebrarse como es debido.

Deseo que este 2001 sea un año de reencuentros, entre otras cosas quisiera recuperar el contacto con la arqueología perdido hace ya, muchos, muchísimos años. Aún conservo en la memoria mis 3 años de excavaciones en poblados ibéricos, domus romanas y necrópolis. Aquellas largas tardes de los sábados que acompañaba al director del museo local recorriendo estancias en el viejo edificio habilitado como museo, mi fascinación al descubrir en habitaciones cerradas objetos repletos de historia, y mi desanimo al ver que el material archivado superaba en mucho al material expuesto. Cuando le preguntaba al anciano director porque no se exhibían esas piezas recuerdo una expresión triste que mi adolescencia no alcanzaba a entender. Cuanta sabiduría encerraban aquellas pequeñas lentes adheridas a la punta de una prominente nariz.

Los domingos de madrugada antes de oír cantar el gallo nos reuníamos en una plaza del pueblo para distribuirnos en los escasos vehículos que debían conducirnos a las excavaciones. Una vez allí el trabajo nos estaba esperando, excavar no es solamente paletín y cepillo, hay muchas horas de pico, pala y criba de enormes cantidades de capazos de tierra de los cuales se extraen centenares de minúsculas piezas con las que deben resolverse puzzles a veces irresolubles.

Lejos de las películas de Indiana Jones, la arqueología es un trabajo también emocionante. El yacimiento arqueológico es como un libro escrito con tinta invisible, sus páginas son el orden en que los depósitos quedan colocados en el yacimiento. La escritura invisible es la información que estos depósitos nos aportan, cada vez que el arqueólogo extrae una palada de tierra está arrancando una página. La misión más importante es procurar no perder el orden de las páginas y descifrar esa tinta invisible, entonces es cuando debe elaborarse la interpretación histórica que aporta el yacimiento, casi nada.

Robin

Miércoles, 17 de Enero del 2001

Querido diario.

Este sábado fue cita obligada en mi club de tiro para probar el nuevo arco de Blai, su MAIII versión año 2000, algo más estilizado y con algunas modificaciones en el alma de su cuerpo. Externamente mantiene la misma línea resaltando el nuevo logo insertado en su cuerpo, ahora una pequeña araña sustituye al archiconocido logotipo de la factoría.

Nuevo logo Viejo logo

La primera sensación al tomar el arco en mis manos fue la de algo familiar, al calzar mi mano en la empuñadura comprobé que nada había cambiado en ese aspecto, el peso era el mismo y podríamos decir que el mismo diseño aunque con ligeros retoques.



Me dispongo a disparar unas flechas con el MAIII, dos flechas son suficientes para sentir como el recién llegado se queja de un fistmelle bajo, corregimos el defecto dando unas vueltas a la cuerda y probamos de nuevo. Coloco la flecha, tenso el arco y anclo cuerda sin llegar a mi anclaje por ser las flechas de Blai algo más cortas. Suelto y el arco suena en el aire con un sonido grave y compacto indicándonos que el fistmeller estaba ajustado. Blai lanzó una serie de flechas a una distancia de unos 45 metros para ver que tal se comportaban, la primera impresión era buena aunque parecían un poco pesadas, habrá que probar otros tubos hasta ver cual es el más adecuado para sus 43 libras de potencia.

Para 2001 Black Widow Bows presenta su nuevo recurvado desmontable "IronWood", se trata del nuevo MAV confeccionado con una nueva madera que le da su nombre, según parece este tipo de madera procede de un árbol de las junglas tropicales de America del Sur, esta madera dicen que es de dos a tres veces más densa y robusta que la del Roble.

Espero que algún día tenga la oportunidad de tomar uno en mis manos para probarlo, me pica la curiosidad este nuevo "Ironwood".

Robin

Martes, 23 de Enero del 2001

Querido diario.

A traves de la Red existe la posibilidad de establecer contacto con arqueros que disparan sus flechas a miles de kilometros de nuestro espacio conocido. Cuando se establece contacto se produce un intercambio de conocimientos, experiencias y sentimientos. Uno de los innumerables frutos de este intercambio es un hermoso correo redactado por Ruben, un arquero argentino al que le pierden los asados y le encuentran los amigos.

Ruben lanza a traves de la red una segunda flecha que surca mares hasta impactar en multiples dianas, ser alcanzado por ella ha sido para mi un privilegio.

Esta es la historia de una flecha, de la luna y de un arquero enamorado:

Estábamos en Casa Pueblo con mi esposa en la república de Uruguay en nuestra escapada anual a ese lugar. Era nuestro Sexto Aniversario y decidí hacer algo romántico al respecto.

Tomé una flecha y le saqué la punta; escribí un mensaje de amor y un mensaje de fortuna para quien encontrara la flecha y le dije a mi mujer que iba a tirar la flecha hacia la luna, en dirección al mar abierto.

El primer percance fue que el papel donde escribí el mensaje era muy grande, no entraba dentro de la flecha y tuve que volver a escribirlo. Luego puse la punta nuevamente y esperé que soldara correctamente.

Ya con eso se me fue un poquito lo del romanticismo; pero afortunadamente mi esposa también se ha enamorado de algunas de mis torpezas.

Luego ˇse nubló!. Sí señor, se nubló. Pero al momento de tensar, las nubes se abrieron dejando ver la luna y hacia allí apunté la flecha con toda la pasión de mi alma por mi esposa y por los hermosos hijos que me ha dado.

Siempre que he tirado una flecha, ha pegado en algo (pocas veces en el blanco, y las más afuera) o la he visto deslizarse hacia algún sitio donde se ha escondido y la he podido ir a buscar.

Pero esta vez, en la oscuridad de la noche, sólo flanqueada por la leve luz de la luna, frente al mar abierto, sentí que la flecha se desmaterializó en el aire. Ni un ruido, ninguna estela, nada que señale su existencia y mi corazón latiendo al máximo por la emoción del momento, por la ternura de los ojos de mi esposa. El tiempo quedó congelado a la espera del "splash" o del "toc" o de cualquier ruido que diera cuenta del fin del recorrido de esa flecha. Pero ese ruido jamás llegó.

Los desmistificadores de leyendas, afirman que la flecha salió despedida a muchos metros por el ángulo tan alto con el que tiré y que eso, sumado al ruido propio del mar, hicieron que sienta como sentí.

Yo por las dudas, en las noches de plenilunio, salgo con mis binoculares a otear esos hermosos cráteres, a sabiendas de que en alguno de ellos; más temprano que tarde, voy a devisar unos timones azules y amarillos que darán cuenta clara de que mi flecha ha llegado a la luna.

Ruben

Ruben es un hombre con volumen, algunos lo achacan a esos asados que adora, pero quizás no han caido en la cuenta de que sea ese volumen necesario, para albergar tanta buena persona como me consta que es.

Robin



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