Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo, 6 de Enero de 2002

Querido diario.

Durante estas últimas semanas he dado un buen descanso a mi arco, he dedicado gran parte de mi tiempo libre a desempolvar unos cuantos libros que esperaban su lectura, muchas han sido las sensaciones, mucho el conocimiento.

Sé bien que cuando me sumerjo en las páginas de un buen libro hago algo mejor, más sensato y más valioso que lo que han hecho ministros y jefes de gobierno desde hace muchos años. Construyo donde ellos destruyen, recojo donde ellos dispersan y vivo a Dios donde ellos lo niegan o crucifican.

Una buena parte de mi lectura se ha sumergido en capítulos de nuestra historia, esa historia considerada por muchos estudiantes como un tocho. He viajado a través de mis libros y he descubierto una realidad sorprendente, la del género humano, no en vano somos el fruto obtenido tras centenares de saltos evolutivos, algo que parece que olvidamos con facilidad.

En la antigüedad los clanes se reunían en torno a la hoguera para contar las historias de su tribu con el fin de legarlo a los jóvenes para que no se perdieran nunca, pues en esas tribus radicaba la identidad y fuerza del grupo. Hoy en día esas hogueras ancestrales son los libros y nosotros, los juglares de nuestro tiempo, con la misión de mantener viva la llama, para que nadie se olvide jamás de lo que fuimos o somos.

Robin

Martes, 15 de Enero de 2002

Querido diario.

Escribía hace unos días sobre el frío cristal humano, hoy será sobre la calidez humana que traspasa los fríos cristales de nuestros monitores.

Matho (Oso en Lakota) es un amigo arquero al que conocí personalmente en un encuentro sobre nativos americanos en Sant Celoni. De la unión de Matho y Weeko (Chica bonita) su esposa nació la pequeña Apawin (La que mira el Sol).



Apawin

A los pocos días de nacer Apawin, mi entrañable amigo Ikoyake (Cuervo loco Jordi) envió a Matho la primera flecha ceremonial de la pequeña. Hace unos días capturó y entregó una estrella que sin duda alumbrará el camino de nuestra pequeña protagonista. Llenos de estrellas y corazones se cruzaron algunos mensajes en la lista de correo "Arqueros en la red". De su contenido voy a transcribir unos párrafos en tus páginas querido diario.

Carta de Matho:

Anpetu Waste, Tribu

Hace unos días, Cuervo Loco Ikoyake me dijo: "He cazado una estrella y quiero regalársela a Apawin".

Habíamos estado hablando de lo extraño que es a veces este mundo, y me había hecho comprender que todo ocurre por una razón, aunque a veces nos parezca oculta. Cuando le comenté que estaba convencido de que cuando deseamos algo, todo se vuelve a nuestro favor para que ocurra, él me contestó que la Estrella había llegado por ese mismo camino y que él la había cazado.

Después de los mismos problemas de siempre con los servicios postales, hoy me han hecho entrega del envío de Ikoyake. Cuando lo he tenido entre mis manos, he pensado en lo extraño que parece que alguien caze una estrella y sea capaz de enviártela por correo. Es extraño este mundo, he pensado. Es extraño un mundo en el que se pueden cazar las estrellas ... y esa misma razón es lo que le hace tan maravilloso. Cuando he llegado a casa y he reunido a mi Clan, he comprendido que no sólo se pueden cazar y empaquetar las estrellas, sino que, además, se pueden regalar.



Ikoyake

Ikoyake me dijo que estuviera muy atento a mi primera impresión, porque era muy importante. Al abrir el paquete, querido amigo, me ha sorprendido su brillo. No sólo has cazado y has regalado una estrella a mi pequeña osezna, sino que además la has enviado con todo su brillo. Pero lo que más me ha sorprendido no ha sido mi reacción, sino la de la diminuta agasajada: en cuanto la vio, Apawin se abalanzó sobre ella y la cogió entre sus pequeñas zarpas. "Es mía, es mía. Es un regalo del Abuelo Ikoyake", parecía decir con sus alegres ojos. Eso, y no mi reacción, es lo que más me ha gustado de tu envío.

Pero lo primero que me vino a la cabeza es algo que aprendí de los lakota: Debemos dar para recibir. Y me pregunté porqué hay seres que dan sin esperar nada a cambio. Un instante después encontré la respuesta: porque ellos son los grandes emisarios. Ese ha sido mi primer pensamiento, Ikoyake: he visto el brillo de una estrella en el interior de mi casa.

Pero cuando hemos reaccionado, me he dado cuenta de un pequeño detalle: la estrella venía envuelta en una bolsa de papel. Y la bolsa, venía escrita. Os envío las palabras de Ikoyake:

Por una parte de la bolsa

Querida Apawin:

A partir de ahora, día 2 de enero del año 2002, si quieres podrás dormir todas las noches debajo de la estrella violeta hecha por una mujer lakota. Sólo las hadas y las princesas pueden dormir debajo de una estrella y tu lo eres por ser hija de Weeko y Matho, a quien un día una estrella dándome en la cabeza me dijo: "¡Dile su nombre!"

¡No toques las puntas de la estrella que pinchan!, te dirán los que no saben quien eres. ¡No les hagas caso! Yo te diría que las tocaras siempre. Pon en el extremo de cada brazo de la estrella una palabra y haz que gire o que desprenda luz. Te pondré un ejemplo: hay 8 puntas y 8 puntas pueden ser 8 llaves para abrir los 7 cielos. En una punta pondrás AMOR, en otra DECISIÓN, en otra SABER, en otra ATREVERSE, en otra IMAGINAR, en otra DESEAR, en otra CREER y en la que falta no pongas nada. Ahora une todo esto para hacer, para conseguir lo que quieras, y la estrella viajará por el cielo en busca de lo que le hayas pedido y te lo traerá, aunque algunas veces tardan un poco porque el viaje es largo.

Espero que esta estrella te acompañe desde ahora hasta el día en que tus pies anden por el jardín de las estrellas ... también tardarás en llegar allí.

A partir de hoy dormirás bajo una estrella violeta. El color violeta se hace mezclando el rojo carmín y el azul ultramar, añadiéndole blanco. Si un día juegas con los colores lo podrás comprobar. Dormirás en el camino que va del este (rojo) al oeste (azul). Es el camino horizontal y no creo que te duermas de pie, aunque durmiendo también se hacen viajes. Acuérdate que para ir del Este al Oeste hay que hacer como el hermano Sol: si sales del oeste, punto de partida, color azul, tendrás que ir al Norte, que es blanco (ya tienes el azul y el blanco!!!). Cuando llegues al este que es rojo ... ya tienes: azul + blanco + rojo, los colores de tu estrella.

¡Que sean felices tus caminos!. ¡Que sean felices tus aventuras!. Cuéntale tus penas a la estrella violeta, ella cambiará tus penas en alegrías, toca sus puntas ¡te harán cosquillas! Todos los días de los años de tu vida.

Por la otra parte:

En el día de hoy, miércoles 2 de enero del año 2002, he salido disparado de mi cama a una hora temprana, aún no estaban puestas las calles de tan temprano que era, el cielo estaba gris como un algodón viejo y yo corría ¡corría! en busca de una estrella que dormía triste, colgada en el aparador de una tienda. La estrella estaba triste porque quería abrazar a una niña y no tenía a quien abrazar, a quien cubrir. ¡Esto es para Apawin!, me dije en cuanto la vi. Luego descubrí que no lo había dicho yo, me lo había susurrado la estrella violeta nada más vernos.

Corría, tenía miedo de que la estrella ya no estuviera allí, que alguien hubiera llegado antes y se la hubiera llevado, y eso que yo había hecho magia, pero no me fiaba mucho de mi magia, le había dicho a la estrella violeta ¡Quédate aquí!, no te vayas. ¡vendré a por ti!.

Y había ido el sábado corriendo, venía en tren desde Mataró pero llegué tarde, la tienda estaba cerrada, la espera se hacía interminable. Pero esta mañana muy temprano allí estaba yo, la tienda seguía cerrada, era demasiado pronto. He estado una hora esperando a que abrieran montando guardia, y pensaba ... ¿le gustará a Apawin? y en ese instante ha empezado a caer una lluvia muy fina, era como mil manos de niños que me acariciaban, la gente corría para resguardarse de la lluvia y yo seguía allí, para mi no llovía ... mil manos, mil dedos me acariciaban, era como recibir un presagio de la alegría y el agradecimiento de Apawin, así que tengo que decirte: ¡De nada! ¡De nada!, porque ya me has dado las gracias.

Hace frío por allí fuera, dentro de mi hay calor, me he quedado sin dinero, ya no podré comprarme juguetes este año, pero tengo un regalo maravilloso, un pensamiento: Un día Ikoyake le regaló una estrella a una niña llamada Apawin ... ¡Que increíble! ... ¡Regalar una estrella! Los guerreros ganan medallas con el arco y eso sin duda es una hazaña, pero yo te he regalado una estrella que te cuidará y protegerá siempre.

¡Que su luz y calor te acompañen siempre!.

Ikoyake

También decían los ancianos lakotas que las fotografías del hombre blanco capturaban el alma ... bien, estas son algunas de ellas:

Gracias, Ikoyake. Gracias por hacerme ver que las estrellas se pueden cazar y regalar. Gracias por envolver a mi pequeña osezna en una gigantesca estrella. Gracias por enviarme un trocito de cielo, del que disfrutaré haga el tiempo que haga. Y gracias por dejarme disfrutar de todo lo que me rodea.

Abrazo de Matho.

Para Matho con todo mi afecto:

Este fin de semana me sumergí en el interior del bosque, agazapado junto a un enorme Roble escuche la voz de Weeko deslizandose entre las ramas de los árboles, mientras el río fluía por encima de las piedras redondeadas y el Chotacabras daba vueltas en el crepúsculo, tuve una visión, la joven madre Weeko susurraba a la pequeña Apawin que se amamantaba en su pecho:

"Eres la bendición que cayó de las estrellas y arraigó en mi corazón, pequeña Apawin. Descansaste dentro de mí y ahí te llevé durante nueve lunas. Fue una gran alegría llevar el peso de tanto amor. Tuve que luchar durante mucho tiempo para dar a luz y, finalmente, el magnetismo de la Madre Tierra te acompañó en tu Camino por la Tierra.

¡Ahora que estás aquí, quiero que sepas cómo canta mi corazón! El amor que siento por tu padre es la materia de los sueños. Ha recorrido el camino de la fortaleza y ha sido lo suficientemente fuerte para compartir sus sueños conmigo, al igual que sus lágrimas. He unido mi corazón al suyo. Me ha prestado su coraje, ha llenado mi corazón con deseo y ha respetado lo que soy y todo lo que él es. Juntos, hemos seguido muchos caminos y nos hemos enfrentado a todos los desafíos.

En ti veo su coraje, su determinación, sus alegres ojos y su curiosidad. En ti veo mi amabilidad, mi compasión y mi deseo de vivir la vida con alegría. Hay un amor entre tus padres que llena cada día de canciones, alumbra nuestros pasos y es tan perdurable como la Montaña Sagrada. Quiero que recuerdes siempre, que eres y siempre serás, un producto de ese amor."

Que el gran árbol os proteja a los tres.

Robin



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