Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 1 de Enero de 2005

Querido diario.

Empezaremos bien el año.

Al alba, deambulando sin rumbo por el bosque...



Asciendo por una ladera hasta trepar una roca desnuda y blanca como el hueso, me encaramo en una afilada cresta y contemplo el sol que se asoma con pereza relumbrando sobre el manto vegetal al fondo del valle. Desciendo de nuevo para internarme en el oscuro bosque, los primeros rayos de sol aparecen como flechas clavadas en el mullido suelo.



Los árboles me llaman incesantemente desde todos los rincones del bosque. Entre los suaves aleteos de los pájaros, puedo oír sus voces claras y profundas. Me llaman por mi nombre sin pronunciarlo siquiera. Engullido en su interior aún silencioso, pienso en el hervidero humano de la ciudad que ha quedado reducido a un remoto registro del subconsciente. Observo todo cuanto me rodea y el asombro me atrapa en cada recodo del bosque.

Me detengo para contemplar verdaderos pasillos de roca. Laberintos en cuya estructura crecen antiguos árboles abrazando bloques de piedra con sus poderosas raíces. Las ardillas transportan los primeros frutos, un petirrojo atrevido me sigue desde hace un buen trecho insistiéndome con sus inconfundibles tic tic que este es su territorio.

Siempre que paseo por el bosque tengo una sensación de novedad, aunque deambule por el mismo lugar, dondequiera que poso la vista encuentro un completo universo, un fascinante paisaje de extraordinaria diversidad y hermosura. Ensimismado en mis pensamientos... abro los ojos alarmado, un fuerte chasquido me asusta, es como si justo enfrente, a diez pasos, algo se hubiera desgajado. Me detengo en seco con un escalofrío y continuo con cautela tanteando cuidadosamente el terreno. Un mirlo aparece entonces de súbito con su estridente chillido, aparece como si fuera un fantasma del sotobosque, rozándome la sien con un poderoso aletazo. Me giro para observar durante un instante fugaz como se desvanece en el interior del bosque.

En la zona más húmeda, los musgos extienden sus mullidas alfombras cubriendo incluso las piedras, algunas setas han emergido de su letargo, la humedad de las últimas lluvias les han dado la vida y el sol tira de ellas hasta que extienden sus característicos sombreros. No ha sido una buena temporada de setas, quien sabe si aún podré encontrar alguna de mis preferidas.

A unos cuantos pasos emerjo en un claro del bosque dominado por un viejo y majestuoso árbol, esta es una buena zona de avituallamiento, extraigo un bocadillo de la mochila, la cantimplora de agua y un cuaderno para escribir algunos apuntes.

Recostado en el poderoso árbol percibo el humo de una chimenea, es posible que no muy lejos, en alguna vieja casa rural estén preparando algún suculento desayuno. Devoro el bocadillo y me dispongo a emprender la marcha. Ante mí queda aún un largo camino que recorrer.

Regreso sobre mis pasos hasta dar con el lugar donde me ha parecido oír un ruido de desgarro, al poco rato contemplo ante mi a un viejo árbol derribado, los vientos de estos últimos días se han despachado a gusto. Al parecer al viejo lo había alcanzado un rayo en su parte baja y la agonía se precipita ya hacia su desgarrador final. El bosque entero lamenta su pérdida y, agolpado en torno suyo, arropan su último aliento con un cántico de hojas.



El viejo árbol es un veterano, ha sobrevivido a cientos de tormentas. En muchas ocasiones ha alentado con su canto a otros árboles heridos o moribundos, como ahora lo hacen con él. En las hermosas noches de luna sus historias han servido de lección para los Tallos Tiernos; les ha contado sobre el curioso ser que viene del exterior, sordo a sus súplicas, y que cercena los troncos de los hermanos más robustos. Esa extraña criatura es la misma que cada verano incinera la paz y rompe la calma de su hogar. Todos reconocen su sabiduría y, apenados, le animan para que aguante mientras se van despidiendo uno a uno.

Observando al viejo habitante del bosque pienso en mi padre. El viejo roble que es mi padre cumplió ayer 86 años. A pesar de su avanzada edad sigue acompañándonos en el trabajo, nos vemos cada día estrechando ese fuerte y poderoso lazo que nos mantiene unidos. Pero últimamente observo como su fragilidad va en aumento. No puedo evitar pensar como será en el futuro el cada día sin su presencia. Entiendo el fin de los seres como el último paso que da la vida, pero me es difícil aceptar la inevitable ausencia que algún día se clavará en mi corazón.


Mi padre Miquel y Montse mi eterna compañera de vida.


El bosque me rescata de mis pensamientos, y me invita a proseguir el camino.

AL poco de emprender la marcha, un persistente tic tic me advierte que estoy estrechamente vigilado por el petirrojo más dicharachero del bosque, este menudo amigo del bosque me seguirá a poca distancia durante una buena cantidad de pasos.

Estoy seguro que este aguerrido petirrojo es descendiente directo de "Ignacio" un viejo amigo del bosque que nunca olvidaré.



Prosigo mi andadura en este, mi primer viaje de introspección del nuevo año. Siento que el amanecer queda a mi espalda, las venas y las arterias del bosque están tocadas por el silencio de la luz, y su pátina me recuerda el vaho que se adhiere al cristal. La luz vive aquí matizada por millares de hojas, entrando en el bosque en forma de haces.



En pie, rodeado de mis hermanos los árboles, capto el silencio de su voz, una paz absoluta me envuelve. Elevo mis manos unidas y vueltas al cielo, en ellas se posa una hoja. El don no es la hoja, sino la caricia, el beso de su contacto.

Preñado de vida, siento la sangre fluir por mis venas, y comprendo que ha llegado el momento de regresar, paso a paso prosigo mi camino, me esperan los míos, mi familia, mis amigos, la vida que he de recorrer durante este nuevo año.

¡Feliz año nuevo!

Robin

Sábado, 8 de Enero de 2005

Querido diario.

9:00 AM, ¡Que se nos hace tarde enano!

Como dos arqueros posesos, menda y el enano recogemos arcos, flechas, carcajs, y esas doscientas mil cosas que nunca se utilizan. El asiento trasero del cuatro ruedas a rebosar, delante, dos arqueros con unas ganas locas de tirar con arco.

Llegamos al bar del club, por lo visto hoy tenemos tirada social 2D, recogemos las nuevas licencias del 2005 y nos engullimos medio bocata de atún, por eso del "puto" régimen que cada inicio de año creemos que vamos a continuar.

Disparamos unas cuantas flechas de calentamiento y empezamos ante la primera diana de las 21 que nos esperan esta mañana.

Arranco bastante bien, esa primera diana siempre me ha sido algo esquiva, pero el Ironwood le ha dado caza. A partir de la segunda y tercera diana noto que mi arco está un poco encabritado, alguna flecha demasiado alta, volvemos a lo de siempre, acostumbrado a disparar durante siete años con mi anterior recurvado, la memoria donde tengo grabado los datos de tiro se impone a las nuevas prestaciones del Ironwood, para disparos de más de 20 metros he de disminuir la elevación del arco. Aparece algún cero pero no me inquieto, les digo a mis compañeros que estaré contento si alcanzo los 400 puntos. No voy a presionarme, si pierdo la serenidad puedo perderme en el mar de las intenciones.

Es a partir de medio circuito cuando empiezo a sentirme a gusto, las dianas 2D las reconvierto en siluetas de dianas 3D, en algunas debo precisar más y reducir el contorno, hay una de un lobo que la línea de puntuación está cinco dedos por encima del contorno (pelo) del animal en su parte inferior. Es necesario estudiar cada diana, recordándome continuamente que mi nuevo arco tiene una rasante sustancialmente mayor al anterior.

Alcanzamos la zona más profunda y húmeda del bosque, es la zona de la balsa, allí nos han cambiado el habitual oso o ciervo por un pavo muerto de hambre que ha intentado esquivar la mayoría de las flechas que le hemos disparado, pero al final... se ha rendido.



Llegamos a la antepenúltima diana, un tiro precioso desde un montículo hacia abajo a una buena distancia, hay que darle caza a un cocodrilo. Jordi coloca un par de flechas en el pleno preciosas, me toca disparar, cuando encaro la diana tengo la sensación de que el cocodrilo se reduce a una simple lagartija, se me va una flecha por arriba, la segunda por abajo fruto de un mal tensado del arco, doble cero, que no cunda el pánico... hace unas cuantas dianas que he ido recolectando buena puntuación y puedo permitirme este tipo de "lujos", resuelvo las dos últimas dianas contabilizando un total de 505 puntos.

Jordi ha mejorado, le falta tiempo para adaptarse, pero algunos de sus tiros ya son de aplauso, el arquero empieza a asomar por la ventana de su nuevo Blackwidow, le veo muy contento y creo que tendrá la paciencia suficiente para alcanzar el pleno acoplamiento con su nuevo arco. Al final ha conseguido 295 puntos y dos plenos a dos dianas preciosos.

A Marta pronto se le quedarán cortas las flechas, su crecimiento está haciendo que abra un poco más el arco, y sin darse cuenta está ganando alcance a la diana. Creo que habrá que empezar a añadir un poco más de distancia entre ella y la diana.

Miqui ha empezado el recorrido cargado de buenas intenciones. En algunas dianas le he visto bien, pero la ansiedad por hacerlo mejor le ha podido una vez más. Al llegar a cada diana le observaba como aceleraba el paso despegándose de nosotros para poder disparar sus flechas, esa ansiedad por querer hacer, no le ha dejado hacer ni la mitad de lo que podría. Al final se ha plantado en 185 puntos, la frontera de los 200 está pareciendo un muro de Troya. De las 21 dianas que consta el recorrido 2D, en 9 no ha obtenido ni un punto, lo que en el argot de los arqueros de bosque decimos... 9 bicicletas (9 dobles ceros).

El recorrido... un poco difícil, algunas dianas eran bastante pequeñas y ha sido necesaria una buena dosis de concentración para alcanzarlas. Regresando al bar hemos comentado la necesidad de practicar más a menudo el recorrido 2D, ello redundará positivamente en los resultados de los recorridos con las volumétricas.

Robin

Miércoles, 19 de Enero de 2005

Querido diario.

La gripe me ha tenido recluido en casa.

Siento el síndrome de abstinencia arquera. Anhelo el poder de la cuerda de mi arco abandonando mis dedos, anhelo el vuelo silencioso de mis flechas, anhelo la sensación del impacto de la flecha en la diana.

Ayer la fiebre me dio una tregua, y pude revivir mentalmente el tiro con arco, me escapé de la UVI casera donde me tenían controlado, Montse me encontró en mi taller de bricolaje arquero acariciando las plumas de mis flechas, encerando la cuerda de mi arco y sosteniendo su suave empuñadura en mi mano.

Esta mañana la fiebre ha desaparecido, al parecer una legión de células antidisturbios le han dado una patada en el culo al virus de la gripe, ahora toca recuperar fuerzas para poder tensar mi arco y dar vida a mis flechas.

Robin

Sábado, 22 de Enero de 2005

Querido diario.

Esta mañana mis flechas han volado de nuevo, y yo, extasiado, he cabalgado en ellas.

En estos momentos estoy escuchando la banda sonora de bailando con lobos, en la complicidad de la noche traslado en el teclado algunas de mis sensaciones...

Creo que ha sido a medio recorrido 3D en lo alto de la montaña, cuando me ha salido del alma la frase: "que fantástico es tirar con arco". Después de unos segundos de silencio... escucho risas y algo parecido a: "pero mira que nos dice este ahora". Estábamos allí: Jordi, Marta, Robert y Anthony un nuevo arquero, estábamos disfrutando, y la frase era como más que evidente, pero ellos no sabían la amalgama de sentimientos y sensaciones acumuladas que esta mañana han rebosado a este arquero que ahora esta escribiendo.

Durante estos quince días de abstinencia, he soñado tirar con arco, he viajado mentalmente por el bosque, he cabalgado la sensación que da el tiro con arco a quienes lo aman de pies a cabeza. Recluido en casa he podido regresar al inicio de este diario y saborear la multitud de sensaciones que el tiro con arco me ha brindado. Hoy, gracias a Dios, sé que he aprendido a aprovechar esos instantes, algo mucho más importante que alcanzar el centro de las propias dianas. Esta mañana, frente a una diana preciosa de un carnero, repetía en voz alta lo hermosa que era, alcanzarla no era ya tan importante, la situación del tiro me embriagaba, imaginar el disparo, disponer la flecha, levantar el arco, tensar hasta el instante en que se produce la suelta, seguir el majestuoso vuelo de la flecha en el aire... es algo que aún me posee, después, el sonido del impacto en la diana que se propaga por el bosque... un orgasmo de sensaciones.

al final del recorrido nos hemos juntado unos cuantos arqueros en la zona de entrenamiento y nos hemos hecho una foto junto a una diana híbrida que estoy seguro que jamás homologarán...



Xuriach, Anthony, Robert, Jordi, Marta, la diana, Yo y Jesús



La diana híbrida, un pavo con cabeza de nutria.


En el recorrido 3D he tenido la satisfacción de ver a Jordi disparando unas flechas magníficas, empieza a tener control, el Blackwidow le está educando. Esta mañana le he visto disparar dos flechas consecutivas dejándolas una a un centímetro de la otra, también unas segundas flechas que corregían imprecisiones de las primeras, algo impensable hace unos meses con su anterior arco. Ahora con la confianza que le da tener el mejor recurvado de caza del mundo, estudia y analiza su suelta, posición, etc. después de ejecutar sus disparos leo en sus ojos destellos de satisfacción. Pero aún falta tiempo, tiempo para conocer mejor su arco y asimilar la nueva potencia, después de unos cuantos disparos seguidos veo que acusa un poco de cansancio y no apura el tensado del arco perdiendo alguna que otra libra, esa perdida hace que alguna flecha aterrice a un palmo de la diana. Pero cuando le dices: "Tensa bien tu arco" la flecha surca el aire majestuosa hacia la mejor zona de la diana, el pleno. Le veo de verdad muy satisfecho, con un mar de posibilidades en sus manos, y me siento halagado cuando me da las gracias por insistirle tanto en la compra del Ironwood.



A proposito de estos días pasados...

Es bueno recordar, a menudo el futuro se nos come la capacidad para remontarnos en el tiempo. Consideramos, muy equivocadamente que el pasado no nos puede aportar nada, vivimos a expensas de los proyectos, y sin darnos cuenta, acabamos siendo las víctimas.

La vida de cualquier persona está permanentemente condicionada por la temporalidad, al vivir el presente se da cuenta de lo que hace, al proyectar el futuro, vive sus ilusiones, y también sus miedos, y al recordar el pasado toma conciencia de lo que es.

Cuando el recuerdo es vivencia, está cargado de presente. En el recuerdo se acumulan los aprendizajes más sutiles y los primeros sentimientos, todo lo que estructura nuestro yo tiene dimensiones de pasado. Entretener una parte de nuestro tiempo recordando no supone renegar de lo que es esencial, de lo que somos.

No es posible renunciar al pasado, pero al mismo tiempo, es necesario no dejarse comer por él. El pasado que no se puede vivir en presente se convierte en nostalgia vacía, de la misma forma que está vacía la vida de quien se niega a sí mismo el recuerdo.

Robin

Sábado, 29 de Enero de 2005

Querido diario.

Para una amiga...

Después de una semana de un frío muy intenso, esta mañana ha amanecido un día precioso, la temperatura se ha moderado y el cielo azul intenso ha iluminado nuestros tristes corazones.

Esta mañana no hemos ido a tirar con arco, tampoco nos hemos sumergido en el bosque, esta mañana algunos arqueros hemos acompañando a Carmen nuestra querida arquera y compañera en el funeral y despedida de su padre recién fallecido tras una larga y dura enfermedad.

Al finalizar la ceremonia he podido dar un fuerte abrazo a mi amiga, esta mañana las palabras no han tenido lugar... pero le he hablado desde el corazón cuando al estrecharla en mis brazos sus sollozos han retumbado en mi pecho.

Querida Carmen, en estos momentos difíciles las palabras pierden la magia de su contenido, es difícil saber que decir, tengo la convicción de que ninguna frase tiene el poder de la mirada y del abrazo.

Mañana por la mañana, una tribu de amigos arqueros dispararemos unas cuantas flechas, sé que una de las tuyas, alcanzará ese lugar donde tu padre por fin descansa en paz.



Tu amigo...

Robin



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