Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Martes, 1 de Enero de 2008

Querido diario.

La llamada del bosque...

Ayer, finalizando el 2007, disparé la última flecha del año. Hoy, cuando inicio el camino de este nuevo 2008, la flecha ha alcanzado el corazón del bosque. Ha llegado la hora de iniciar el camino para recuperarla.



La estación del sueño toca a su fin. Es tiempo de despertar, seguramente, no existe un mejor punto de partida para recuperar la cordura y reinventar la historia que el propio bosque. En este momento crítico, se impone una reflexión profunda sobre el nuevo papel que deberemos asumir nosotros mismos y cual asignar al árbol a partir de ahora en nuestro entorno inmediato. Es esencial reconocer la inmensa oportunidad de crecimiento hacia la vida y el espíritu que representan los bosques y el árbol. Y este reconocimiento pasa entre otras cosas por recomponer, con nuevas perspectivas, las culturas que nos acercaban a la naturaleza y nos permitían relacionarnos de un modo saludable con nuestro entorno.



Es necesario regresar al bosque sin otra compañía que la de nuestros pensamientos, incluso ésta, a veces, puede ser excesiva. Recorramos la senda que conduce al corazón del bosque y que paralelamente discurre hacia lo más profundo de nuestra alma. Caminar sin más rumbo que aquel que se adentra más y más. Encender pequeñas hogueras en mitad de la selva, en el corazón de la noche, iluminando apenas el dosel verde con el tenue resplandor que parpadea sobre los troncos. Elevar una columna de humo vertical como una plegaria hacia el cielo. Hasta recordar... Aprendamos a caminar por los bosques sin rumbo alguno, sin prejuicios ni finalidad.



El pacto vital...

Desde hace muchos millones de años, el reino vegetal y el reino animal (hombres incluidos) mantienen un equilibrio entre el oxígeno que desprenden las plantas y el que consumen los animales por un lado y el dióxido de carbono que desprenden los animales y absorben las plantas por otro. El reino animal se desarrolla en estas condiciones y se hace posible el acuerdo o equilibrio de nuestra historia. Este pacto además del equilibrio entre los gases, entrañaba un equilibrio climático, por el efecto regulador del CO2 sobre la temperatura del planeta. De ahí la importancia del árbol, que retenía el carbono durante su crecimiento y lo acumulaba después cuando pasaba a formar parte de las inmensas reservas fósiles de la tierra, el carbón y el petróleo.

El acuerdo, como sabéis, fue roto precisamente por la especie más evolucionada del reino animal, que comenzó a talar y quemar la selva original, liberando enormes cantidades de carbono a la atmósfera e impidiendo que su almacenamiento natural en la madera se produjera.

Las consecuencias de esta aberración no se conocen realmente en toda su magnitud, pero el aumento de temperatura al que nos enfrentamos augura una serie de efectos catastróficos: huracanes, sequías e inundaciones, aumento de plagas y enfermedades, cambios en el flujo de las corrientes marinas, nuevas extinciones aceleradas de especies...

Las soluciones pasan invariablemente por una disminución en las emisiones de dióxido de carbono, pero sobre todo por la implantación de bosques extensos y permanentes capaces de atenuar el impacto de este aumento del gas en la atmósfera. Se hace imprescindible un nuevo pacto, esta vez a escala planetaria entre los hombres, causantes de esta perturbación de escala internacional e intergeneracional. En este pacto deben contemplarse disminuciones drásticas en las emisiones, pero ante todo la conservación e implantación de los árboles, bosques y selvas a lo largo y ancho de los continentes.

Los árboles ya han empezado a actuar, un estudio publicado por la revista Science revela que en el Amazonas su tamaño aumenta progresivamente y que los niveles de dióxido de carbono previsibles se reducen allí por una mayor capacidad de absorción de la selva... la desforestación sin embargo... anularía esta función reguladora.

No voy a extenderme más, tengo todo un año por delante. Y por supuesto, volarán las flechas... y resonará en el bosque el impacto sobre las dianas...

¡Feliz año a todos!

Robin

Miércoles, 2 de Enero de 2008

Querido diario.

Y más cambios...

Ya tenemos novedad para los recorridos 2D en Catalunya. Para este año 2008, el comité catalán de recorrido de bosque ha decidido que en 2D las dos flechas valgan la misma puntuación en la diana (20, 15, 0) para la primera flecha y (20, 15, 0) para la segunda flecha. Uno de los argumentos para este cambio de puntuación es que al tirarse desde piquetas diferentes deben valer igual por ser igual su dificultad, algo que no comparto en absoluto.

No entiendo esta modificación en los postreros años de vida del 2D, como puede ser que después de todos estos años disparando desde piquetas distintas... ahora se argumente que valen igual las dos flechas por ser igual de difícil los dos tiros. En absoluto estoy de acuerdo, es más, me parece una modificación de reglamento totalmente gratuita, pues, o durante estos años nadie se ha dado cuenta de semejante detalle o ahora le queremos buscar los tres pies al gato cambiando por cambiar el reglamento. El único consuelo que tengo es que mi club votó en contra de este cambio de puntuación.

Vamos a ver... por mucho que se disparen las flechas desde piquetas distintas, la mayoría de veces separadas por muy poca distancia, la primera flecha es un tiro del que se parte totalmente de cero, la segunda flecha, aunque se den dos pasos hacia adelante no tiene la misma dificultad que la primera, pues se tiene la referencia del tiro anterior al que es fácil calcularle esa "abismal" distancia entre las dos piquetas. Por lo visto para alguno, la dificultad de una diana solo reside en la distancia, aunque difiera en un par de metros, cuando la verdadera dificultad es interpretar correctamente la ubicación de la misma, sea por una pendiente, por su propia inclinación respecto a la piqueta o por los obstáculos naturales (ramas) o distorsiones en la apreciación de la distancia para ambas flechas debido al entorno o situaciones de luz. No es lo mismo disparar en un prado, disparar en un pasillo abierto en la maleza o a través de la bifurcación de un tronco... esta lectura de la diana es primordial en la primera flecha y ante un error se puede corregir con la segunda flecha aunque tengas que hacerlo desde una segunda piqueta situada algo más cerca de la diana. La puntuación de la segunda flecha no merece valer igual que la de la primera flecha cuando ambas las clavamos en la misma zona de puntuación.

Y no hablemos del coñazo de comparar puntuaciones de este año con puntuaciones del año anterior, en fin... para replantearse participar en tiradas 2D. Ahora a quemar todas las papeletas impresas con las puntuaciones anteriores (20, 15, 0) de la primera flecha, y (15, 10, 0) de la segunda flecha.

Como se dice en estos casos... madrecita, madrecita... ¡que me quede como estoy!

Robin

Sábado, 12 de Enero de 2008

Querido diario.

Campanadas en el bosque...

Primera tirada social de este 2008, en esta ocasión una 2D en la que unos hemos anotado puntuaciones siguiendo las papeletas de anotación antiguas y otros aplicando la nueva puntuación, resumiendo que me tocará revisar papeleta por papeleta y unificar el tipo de puntuaciones, seguramente aplicando la nueva de este año.

Pero hoy había una pequeña pero sugerente novedad en el campo de entrenamiento, una nueva diana 2D con sorpresa. Me refiero a una silueta de acero a la que se le ha pegado la silueta de una diana 2D de un jabalí, con la particularidad de que únicamente en la zona oval del pleno se había recortado el acero para permitir que se clavasen las flechas, veamos unas fotos para hacernos una idea del invento...



La nueva diana sorpresa de frente



La misma diana vista por detrás


Esta diana me ha recordado un jabalí 3D de características similares al que había disparado hace muchos años en un cursillo de caza con arco, resumiendo... si uno se ve capaz de acertar, le dispara, si no, baja el arco.

Estábamos un buen número de arqueros calentando en el campo de entrenamiento, pero nadie se plantaba ante el desafío, un fallo era en definitiva una flecha rota con seguridad, y el sonido del fallo era como una campanada en mitad del bosque. Empiezan los comentarios, y el ardor guerrero empieza a aflorar entre los arqueros, algunos ya lo habían probado, para otros pocos era una novedad. Harto de mirar de reojo al desafiante gorrino, cojo una de mis flechas más castigadas, por aquello de no suicidar a una de mis flechas nuevas y tenso mi arco ante la mirada de desprecio de la diana cabrona. Con el arco tensado un conato de abandono fluye por mi cabeza, pero ¡qué carajo! hay que arriesgar, y para ello hay que poner toda la atención en el tiro. Suelto la cuerda y la flecha se clava en la zona ovalada, a los pocos segundos una flecha de Antonio acompaña a la mía permaneciendo las dos insolentes flechas insertadas en el diabólico invento, pero unos segundos más tarde un sonido escandalosamente metálico anuncia a la concurrencia que una flecha de no recuerdo quien... ha pasado a mejor vida. Sonó la campana.



Dos flechas clavadas y una tercera rota


Después de esta experiencia pienso que si en cada una de las dianas 3D pusiéramos tanta atención como con esta diana asesina... igual puntuábamos mejor.

Parten los primeros arqueros hacia el recorrido 2D, al poco de partir el grupo aparece nuestro amigo Víctor, hablamos sobre la nueva diana y me dice que disparará dos viejas flechas de madera...

Redoble de tambores... silencio absoluto...

"CLANG" primera campanada....

al poco rato...

"CLANG" segunda campanada.

Desde la inmensidad del bosque se escucha un coro de arqueros que grita... "¿QUIEN HA SIDO?"

y otro coro de arqueros contesta desde el campo de entrenamiento... "¡VÍCTOR!"

a lo que el bosque responde con una sonora carcajada... ¡JA JA JA JA!.

Ya se sabe... ¡entre arqueros no hay piedad!

Pasado el efecto campanadas en el bosque, nos adentramos en el recorrido 2D, esta mañana voy acompañado de José, Antonio y Víctor. Antonio no ha tenido un buen día, y lo peor es que algunos errores han sido ocasionados por regular mal el tornillito ese del visor de su arco de poleas, cuando no se equivocaba con las líneas, olvidaba cambiarlo para la nueva diana, también le ha dado un susto su nuevo disparador, pues en una diana a mitad de tensado del arco el disparador ha soltado el enganche y la flecha se ha perdido en el bosque zampándose alguna que otra rama, hoy no ha sido un buen día para nuestro amigo, pero habrán más días, lo de hoy es puramente anecdótico, no hay que preocuparse grandullón.

Al finalizar regreso al campo de entrenamiento, donde me encuentro con Jordi y la no tan pequeña Marta, de nuevo la irresistible diana devoradora de flechas insinuándose a nuestro amigo, la primera de sus flechas vuela hacia el desafío, una campanada anuncia a los cuatro vientos lo duro que es el acero. Conozco a mi amigo y sé que o caza la diana o volverá a casa sin una flecha entera, tensa de nuevo su arco y después de una eternidad encarando la diana... una flecha da en el blanco en medio de un mar de acero, prueba conseguida...



Jordi con su desafío resuelto


Y después de todas estas campanadas, mejor nos ponemos todos a entrenar, hay que recuperar la forma, hay que eliminar esos kilos que con tanta facilidad hemos acumulado durante estas pasadas fiestas de navidad.

Hasta pronto amigos, y cuando escuchéis una campanada en mitad del bosque... ¡sed discretos! pues el mérito consiste no en acertarle... si no en dispararle.

Robin

Domingo, 27 de Enero de 2008

Querido diario.

El árbol viejo...

Tiene las heridas del tiempo. Los rayos y los siglos no han pasado en vano y al llegar la primavera no rebrotará. Se desmorona el viejo edificio, ciudad en los aires, albergando hasta el fin una infinidad de musgos, de liquenes y de animales. Mientras se desploma lentamente, el tronco reseco vuelve a la tierra dándole nueva vida. Su despaciosa muerte es un tránsito hacia el mundo animal que cobija y alimenta.

El árbol viejo rindió ya todos sus frutos y aunque jamás nacerán nuevas hojas de este cuerpo hueco, sus descendientes continúan la muda tarea. La Madre Tierra se extiende y eleva, brota en ellos para amamantar todos los manantiales.



Nunca sabremos con certeza dónde comienza y termina un árbol, En qué momento nace realmente o alcanza la muerte. Al final de un largo viaje, en alas del sueño, una semilla despierta y germina. Cae en la vida. Como gota de agua en el agua se expande en lentas ondas de anillos anuales.

En círculos de madera el viejo árbol guardó la memoria del mundo que le rodea. ¡Quien sabe lo que guardaba! Hasta dónde llega la experiencia, el recuerdo o el halo de su presencia. Cuando la edad y una rama rota quebrantaron su corazón añejo, duro y reconcentrado, la podredumbre implacable comenzó a devorarlo. Y al vaciarse por dentro aquella memoria se borra desde el principio. El olvido de la infancia fue su sentencia de muerte, y en esta agonía que pudo durar siglos, un árbol reverdece hasta el último día. Caído o arraigado aún, el viejo gigante ha muerto sin un quejido. Y esta noche, cuando lo creía para siempre dormido, he visto abrirse bajo la corteza dos ojos enormes de búho. Se asomaban al mundo desde su escondrijo, ululando al viento un grito profundo. El espíritu del árbol... emprende vuelo.

El viejo roble ya no reverdece, tengo la sensación de que se nos va... muy despaciosamente. Sus raíces apenas le sostienen, aunque su tronco... sigue desafiando a los vientos, a la muerte. Cuando tengo oportunidad hablo con él y escucho atento sus historias y sus enseñanzas. Las guardo como un tesoro... para que germinen algún día en mis propias ramas.

La noche me reclama, la vida sigue, nada debe detenerse.

Robin



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