Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo 25 de Enero de 2015

Querido diario.

Y volvemos a empezar...



(Escuchando: " How You Remind Me (Nickelback)")

Iniciamos un nuevo año y volvemos a empezar, o como dirían otros seguimos adelante, el matiz está en prestar atención, algo que hacemos acentuadamente cuando iniciamos algo. Por esa razón debemos ser siempre aprendices, aceptar que sabemos muy poco y que hay toda una galaxia de vivencias por explorar, no pensemos en hacer lo mismo aunque lo parezca... si buscamos el matiz de cada día, de cada acción, de cada flecha, será algo nuevo y fresco. Estamos cabalgando sobre el 2015, a donde nos lleve este nuevo año dependerá entre otras cosas... de nuestra actitud, la actitud es lo que hace que algo rutinario sea incluso una aventura.

Pues bien, después de largo tiempo sin tirar juntos este mes de Enero ha sido propicio para compartir con Emma unas buenas jornadas de tiro con arco, es asombrosa nuestra complicidad, el respeto que nos tenemos y como siempre aprendemos algo el uno del otro, Emma es una de las mejores compañeras que he podido tener en la experiencia del tiro con arco.

Aprovechando nuestro reencuentro en el bosque hemos tomado un buen número de secuencias de video, hacía mucho tiempo que no presentaba nuevo material y había que ponerle remedio. El remedio ha sido un video largo de unos 10 minutos donde hacemos un resumen de una de nuestras jornadas de arquería, el otro que mostraré seguidamente es uno corto con secuencias mías de tiro ralentizado, para contagiar el gusto por disparar unas flechas, así que primero el corto...





Y seguimos con el más largo sobre el cual comentaré después mis impresiones. Veréis en este video unas secuencias con risas incluidas de los dos disparando flechas, el encuentro casual a mitad de recorrido con Víctor nos permitió poder hacerla, así que gracias Víctor por regalarnos esa posibilidad, la foto de portada de esta entrada en el diario es en tu honor.





Si algo pretendemos con estos videos no es otra cosa que contagiar nuestra alegría y la pasión que sentimos tirando con arco, ¿cómo algo tan hermoso y gratificante se lo van a perder tantas personas?, hay que contagiar, extender y hacer entender que el tiro con arco es algo que puede acompañarte toda la vida, que te obligará a redescubrirte cómo eres realmente para poder aprender a disparar y a manejar ese ego que tantos problemas nos irá dando. He pensado siempre que hay miles de arqueros adormecidos por el mundo, arqueros que no saben que lo son, arqueros que solo necesitan una mano amable y la ocasión de probar la experiencia de sostener un arco y ver volar su flecha. Es impagable observar a un futuro arquero disparar su primera flecha, es algo que me emociona, siempre lo ha hecho, desde ese primer momento sé perfectamente si ese candidato será en el futuro un arquero. Curiosidad la tienen todos, pero a lo que me refiero es a un destello en sus ojos, una mirada de sorpresa que guardo indeleble en mi memoria.

Unas vacaciones laborales de Emma han permitido el reencuentro, y como sabía que el trabajo iba a dificultar nuevas ocasiones, había que aprovechar este reencuentro, y de eso ambos sabemos mucho, siempre lo hacemos aunque nos viéramos a diario.

Metidos en materia y después de unas primeras flechas compruebo que Emma está bastante centrada, según me dice, entre semana sube algún día para entrenar, ella solita se hace dos recorridos, conmigo es benévola y solo hace uno además de no permitirme arrancar ni una flecha, me cuida y como agradezco su intención la dejo que cuide del viejo arquero, viejo pero aún capaz de dar guerra arco en mano.

Con mi infalible Black Widow Ironwood suelto mis primeras flechas, algo imprecisas por la pérdida temporal de apreciación de distancias, pero algo que se restablece después de las primeras dianas hasta que de nuevo la confianza permite que los disparos se sucedan con bastante acierto. Y es a partir de entonces cuando arco y arquero suficientemente compenetrados dan a las flechas ese vuelo efectivo que les permiten alcanzar su objetivo.

Hablamos hasta la saciedad, experimentamos ambos distintas posiciones de tiro, incluso mi queridísima ardilla arquera llega a subirse a un árbol, imaginad que vas andando por el bosque y repentinamente tu compañera sale disparada como una de tus flechas hacia un árbol trepando hasta colocarse en la base de su copa, no disparó su flecha ante la ausencia de una diana, pero la cara de sorpresa tardó en difuminarse de mi cara, Emma es así, siempre explorando el mundo del tiro con arco con nuevas sensaciones o situaciones de tiro, ojalá no pierda nunca ese don.




Y el bosque, amigos, el bosque está pletórico, mantiene bien su humedad y sus fragancias nos elevan un centímetro por encima de su mullido suelo. Es una gozada poder disfrutarlo transportando nuestros arcos en la mano, escuchar el impacto de la flecha en la diana, un impacto que se propaga por un bosque que enmudece momentáneamente para volver en segundos a su murmullo de miles de vidas, vidas que nos observan para acabar observándose a sí mismas, pues en poco tiempo formamos parte de esa entidad. Nada, no hay absolutamente nada que me restaure mejor que esa interacción con la madre naturaleza, mi mente se sana, mi cuerpo se revitaliza.


Josep Barceló & Emma Martinez


A medida que pasa el tiempo, vas cambiando, aprendes otras cosas, tu actitud es diferente. Y, sin embargo, sigues siendo el mismo.

Hasta pronto amigos.



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