Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Viernes, 1 de Enero de 1999

Querido diario.

El primer día del año, y lloviendo a cantaros !!!

Feliz 1.999 diario, para celebrarlo, mañana (si el tiempo lo permite) tomaré mis dos arcos y partiré hacia el bosque donde estará esperandome José.

Por hoy nada más, el fin de año siempre conlleva algún que otro exceso, y a la mañana siguiente pasa factura.

Robin


Sabado, 9 de Enero de 1999

Querido diario.

Las 9 de la mañana, está nublado pero es posible que el tiempo espere a descargar una intensa lluvia hasta el mediodía por lo que he recogido mi recurvado y resto de parafernalia y me he dirigido a mi club. Una vez en el campo de entrenamiento cuando estaba montando el arco ha llegado José y con una amplia sonrisa en el rostro nos hemos prometido una mañana sublime.

Antes de nada hemos cargado combustible, es decir, en la sede social del club hemos librado una batalla con un esplendido bocadillo de chorizo, de los de antes, bebida y un aromático café bañado con un poco de coñac para paliar el frio del bosque.

Cuando nuestras mejillas tomaron color, nos equipamos e iniciamos un duro y técnico recorrido de bosque 2D.

Decidimos iniciar el recorrido en una zona habilitada para el campeonato de catalunya 2D del año anterior, nos dirigimos a la primera diana, tomamos aire y escalamos una dura cuesta, la zona es muy boscosa, lentamente ascendemos impregnandonos de cuanto nos rodea, vamos localizando las tiras de plástico de color azul que cuelgan en algunas ramas, las cuales marcan el sendero correcto a seguir. Finalmente localizamos la primera piqueta, la de color amarillo que es el punto de espera de la patrulla, tomamos un poco de aire y sorteamos cual de los dos empezará a tirar, me toca a mi, doy 6 pasos hasta contactar la piqueta azul con el pie derecho, extraigo una flecha del carcaj e inserto el culatín en la cuerda, coloco los dedos, ya estoy dispuesto. Elevo la mirada para localizar mi objetivo, no lo veo, con una pequeña rotación de mi cabeza localizo a una distancia aproximada de unos 23 metros un zorro. Respiro profundamente para normalizar el pulso, mi objetivo está parcialmente escondido por unas ramas, coloco el otro pie en la piqueta para desplazar un poco mi cuerpo a la derecha, perfecto, logro visualizar correctamente el zorro, ahora en una fracción de segundo estudio el entorno, es un tiro que conllevará un poco de parábola, unas ramas que tengo delante a unos 18 metros pueden interceptar mi flecha, coloco la rodilla en tierra para evitar esa intercepción, sin dejar de mirar la diana tenso el arco, mi mente se concentra en la silueta y de repente da una orden, los dedos se relajan y la cuerda transmite toda la energia acumulada en las palas a la flecha que parte como un rayo. Pleno !! empezamos bien la mañana, bajo mi vista y a unos 5 metros localizo la segunda piqueta, la de color rojo, me dirijo allí, no hay ramas que puedan interceptar el vuelo de la flecha y permanezco de pie, esta vez debo concentrarme en centrar el tiro, a media distancia la flecha ha de volar entre dos arboles, hay un espacio de no más de 70 centimetros, estabilizo y suelto de nuevo, Toc !! toca ralla !!, otro pleno. Busco una zona de seguridad y José toma la iniciativa para efectuar sus dos lanzamientos.

De esta forma iniciamos un recorrido de unas 3 horas de duración, atravesando bosques, subiendo cuestas, bajando por empinados barrancos y poniendo a prueba nuestra habilidad como arqueros.

A las 2 del mediodía cuando habíamos regresado al campo de entrenamiento y estabamos desmontando nuestros arcos, las nubes que nos acompañaron toda la mañana, empezaron a descargar la lluvia, primero fueron unas pequeñas gotas de aviso, de regreso a casa parecía que estabamos en un tren de lavado.

Hace escasos minutos que ha anochecido y sigue lloviendo.

Felices sueños diario, felices sueños arquero.

Robin


Sabado, 16 de Enero de 1999

Querido diario.

Terminaron las lluvias diario. Hoy hemos disfrutado con un día hermoso y soleado. Esta semana ha sido agotadora y pensé que sería bueno algo de reposo, pero ante la luminosidad de este día me he apresurado a recoger el utillaje de costumbre y dirigirme a mi bosque donde dar vuelo a mis flechas.

Una vez allí, a media mañana, cuando discurría cerca del bosque, he abandonado a mis amigos arqueros introduciendome en el túpido bosque, tenía necesidad de ir al encuentro de un viejo amigo, un viejo árbol que en más de una ocasión me ha dado cobijo con su silencio.

Al pie de ese poderoso y viejo árbol alcé la vista observando como agujereaba la bóveda azul del cielo. Mis ojos bajaron desde la cima a la base de mi compañero, maravillandome mientras observaba como su cuerpo partía de una roca sólida. Que fuerza querido diario, pensé maravillado. La piedra que soportaba el árbol era gigantesca, aunque estaba partida en dos.

Sentí que algo tiraba del borde de mi conciencia y caí en la Quietud, escuchando. El poderoso árbol habló a mi corazón, diciendo: "La fuerza se encuentra en los que ceden. El árbol se inclina al viento y no se rompe. Esta piedra ha cedido a mis raices, dejando paso a una nueva forma de vida, y permitiendo que sus minerales alimenten mi cuerpo. A lo largo de infinitas estaciones, la piedra se erosionará, llegando a ser tierra. Con el tiempo, mi cuerpo de madera, mucho después de su uso actual, va a socorrer a los que vengan detrás de mí. Estamos dispuestos a ceder ante el proceso que da vida a las próximas generaciones. Esta es nuestra fuerza. Servimos durante todas las etapas de nuestras vidas. Esta es la fuerza que se encuentra en el acto de ceder: dejamos que ocurra lo que se supone que debe ocurrir. Dime, amigo arquero, ┐puedes hacer tú lo mismo?".

Silenciosamente apoyé la palma de mi mano en el tronco y medité esas breves pero profundas palabras. A los pocos minutos desperté. Estaba agazapado debajo de un gran árbol, un viejo conocido.

Cogí mi arco y regresé junto a mis compañeros, quienes me preguntaron donde había estado tirando, y les contesté: "Creo que he perdido una flecha en el fondo de mi corazón" enmudecieron y un estallido de risas brotó de sus gargantas.

De regreso, saliendo del recinto del club, volví mi cabeza hacia atrás, el bosque quedaba a lo lejos, pero un árbol sobresalía por encima de los demás.

Robin



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