Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 2 de Febrero de 2002

Querido diario.

Un mes de Enero laboralmente denso ha quedado atrás, destapo el tintero y doy aire a mi pluma que quiere garabatear las hojas de este diario.

Hace unas dos semanas regresé a mi club de tiro. Entrañable reencuentro con el viejo José y otros amigos arqueros con los que compartí mis primeras flechas del año 2002. Después del almuerzo de rigor nos introducimos en el bosque resolviendo un distendido recorrido 2D.

Recuperé las sensaciones que me da el arco y eso me puso las pilas, desde ese día el arco no descansa, aunque sean unas pocas flechas en el indoor casero.

Esta mañana de nuevo en mi club, esperaba la visita de David, un colistero de la lista de correo que deseaba probar eso del recorrido de bosque... y así ha sido. José, Blai, David y un servidor hemos desentumecido músculos con unas pocas 3D. Que bonito es descubrir esos espacios vacíos que hay entre las patas de un ciervo, que bonito es ver como pasan majestuosamente las flechas para acabar estampadas en esa UNICA piedra, esa piedra sensual que subliminalmente te esta diciendo...
"¡VOY A COMERME TU FLECHA!".

Después de reconciliar nuestros estómagos con un exquisito chorizo ibérico, hemos seguido disparando flechas en el recorrido 2D. David ha descubierto esas ramas que interceptan flechas, esos árboles que se juntan al pasar la flecha, esa rama coñazo en la que choca la pala al disparar el arco o esa postura de kamasutra que algunas veces hay que adoptar para encararse con la diana.

Bienvenido al recorrido de bosque David.

Robin

Jueves, 14 de Febrero de 2002

Querido diario.

Esta mañana ha sonado el despertador, y hasta que me he dispuesto para salir de casa para ir al trabajo han pasado por mi cabeza cantidad de pensamientos, sensaciones y sentimientos a los cuales no les suelo prestar la atención que merecen.

Lo que nos viene a la cabeza en el momento de abrir los ojos y conectar con la realidad personal es muy ilustrativo de nuestro talante, de aquello más personal y auténtico que hay en nosotros, por eso merece nuestra atención.

La vida es una continuación, a menudo demasiado rutinaria de acontecimientos, cada mañana hay un inicio y al empezar, una respuesta emocional que nos manifiesta la actitud que tenemos frente a la realidad que nos toca vivir.

Me encuentro en el interior de mi cuatro ruedas sumergiendome en el gran hormiguero humano rumbo a mi centro de trabajo... sigo dándole a la calabaza, recuerdo un reciente reencuentro con un viejo amigo y pienso... como con un buen amigo uno es quien es, hace lo que le apetece y goza de su compañía sin reservas, por contra ... con quien hay que quedar bien, nada es auténtico, todo desprende tensión. Cenas con un amigo y disfrutas de la comida, cenas con quien te conviene y no sabes ni lo que has comido. Con el amigo compartes experiencias, con el conocido acumulas conocimientos del otro, al tiempo que das a conocer lo que más te conviene de ti mismo.

Si no fuese porque la amistad es suficientemente necesaria por sí misma, si no fuese porque los que tenemos amigos a quienes queremos y con los que compartimos experiencias maravillosas intrascendentes e inútiles, no supiésemos que nada o pocas cosas pueden sustituir esta relación, valdría la pena reivindicarla como un elemento terapéutico muy eficaz, como un mecanismo para disfrutar más de la vida y alejarnos de aquel ser práctico en el que todos tendemos a convertirnos.

¡Suena un claxon! el semáforo ya está en verde, abandono mis pensamientos y conduzco mi cuatro ruedas hacia el parking donde descansará toda la mañana, a mi me espera un día cargado de pequeños problemas que deberé resolver... en definitiva... hacer mi trabajo.

Robin

Martes, 26 de Febrero de 2002

Querido diario.

Este fin de semana ha sido completo, el sábado mis flechas volaban bajo los árboles, el domingo viejas monedas con más de 2000 años a cuestas seducían a un arquero embelesado por la historia antigua.

Y el bosque, el inspirador de todos los aprendices, el arquero, el druida, el arqueólogo, el poeta, el aprendiz de hombre. El bosque reparó y dio estabilidad a la flecha humana en su trayectoria por la vida.

Es curioso que mirando hacia atrás en la historia de la humanidad puedo comprobar que para saber de dónde viene la sociedad humana se podría prescindir de los historiadores pero jamás de los poetas. La poesía es el verdadero mapa del hombre. Todos somos poetas en algún aspecto, aunque desgraciadamente, pocos tienen la capacidad de poder transmitir su experiencia poética a un texto.

¿Que es lo que hace poeta a alguien? ¿En qué consiste la sensibilidad de captar en forma poética los diferentes momentos de la vida? caben muchas teorías, pero hay algo en lo que se puede coincidir, para el poeta, todo lo que sucede es nuevo.

Quizás no tengamos el don de transcribir en palabras la maravilla de cada momento, pero todos podemos adiestrar nuestra mirada para ver cada instante como algo nuevo. Cuantas veces he penetrado en el bosque... cuantas veces me ha fascinado, en cada una de ellas ha sido como una primera vez. Los poetas, los aprendices de poeta, son quienes descubren la maravilla irrepetible de cada momento del día, de cada uno de los infinitos días de la humanidad. Como dijo el poeta Ralph Waldo Emerson: "Los días son dioses, pero nadie lo sospecha"

Hemos de cambiar la forma de ver la vida querido diario, para plantarnos ante ella con una actitud de poeta, con acción y convicción.



Elevemos nuestro arco con la ilusión de la primera vez, extraigamos una nueva flecha y tiremos de la cuerda hasta que la magia de la suelta se produzca una vez más, vivamos con intensidad ese instante como esa primera vez que nunca hemos de olvidar.

Felices flechas.

Robin



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