Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Lunes, 4 de Febrero de 2008

Querido diario.

Futuro imperfecto...

El bosque de Sherwood corre peligro, la cuna legendaria de Robin Hood está viéndose mermada progresivamente, al menos así lo apuntan las últimas noticias...

"Los robles centenarios del bosque de Sherwood, escenario de las andanzas de Robin Hood, el legendario bandido que daba a los pobres lo que robaba a los ricos, corren grave peligro.

Si no se le pone antes remedio, uno de los mayores y más antiguos robledales que quedan en Europa puede terminar desapareciendo, advierte el diario "The Guardian". Sólo durante este año cuatro de esos robles cayeron por culpa de los vendavales de enero, otros dos fueron pasto de incendios provocados y un séptimo se desplomó sin previo aviso. De ahí que quienes se preocupan del bosque casi como si fuera alguien de la familia se hayan propuesto salvarlo.

Para ello se ha elaborado un plan de rescate urgente, que se piensa financiar con la recaudación de la lotería nacional inglesa. El plan consiste en plantar 250.000 nuevos robles en una superficie de 140 hectáreas, que enlazarán con los más antiguos.

Los mapas estudiados por la arqueóloga Ursula Spence muestran que si realmente existió Robin Hood en la época de las cruzadas, éste podía haber escapado fácilmente desde la puerta posterior de su castillo de Nottingham y atravesado el bosque para llegar hasta la ciudad de Sheffield sin ser descubierto por el malvado sheriff local. Ahora, lo más lejos que podría ir a caballo bajo cubierta de los robles son unos cinco kilómetros, y atravesaría además un paisaje erizado de ciudades y aldeas, horadado por la minería y la agricultura y atravesado por numerosas carreteras.

El bosque de Sherwood es gracias a Robin Hood un imán turístico internacional. Todos ven en el bandido y sus arqueros vestidos de verde a una especie de símbolo de la vida en libertad. Pero más allá de la leyenda, el robledal es un hábitat de importancia científica internacional. El roble más antiguo que ha podido datarse con científica exactitud, según Charles Watkins, profesor de geografía rural de la Universidad de Nottingham, es de 1415. Los más antiguos están huecos en su interior, por lo que no pueden contarse los anillos para calcular su edad. Sin embargo, un enorme ejemplar que supuestamente cobijó a Robin Hood en persona y que sólo logran abarcar con brazos extendidos doce personas podría tener, según se calcula, 1.140 años...



"Major Oak"


Bautizado como el "Major Oak", es un monumento conservado cuidadosamente: fue protegido en 1904 con grandes aros metálicos, que han quedado mientras tanto en el interior del tronco, además de con hormigón y fibra de cristal, y milagrosamente todavía da bellotas."


La historia de Robin Hood no es sólo la del héroe y su banda de hombres y mujeres que robaban a los ricos para ayudar a los pobres. Básicamente se puede decir que es la historia de ese grupo de personas que pretendieron encontrar la libertad por medio de la cooperación entre ellos y en contra de un sistema de valores que los obligaba a vivir esclavos de las injusticias de los poderosos. Y en toda la historia, el Bosque de Sherwood, es el lugar donde encontraron cobijo. El Bosque se transforma en hogar, el lugar en el que vivieron hombres, mujeres, niños y niñas.

En esta historia, real o imaginada, y como ocurre en muchos cuentos populares, el bosque es el lugar misterioso y peligroso, pero que cobija a quien logra encontrar el camino hasta el centro. O lo que es lo mismo, cobija a quien logra llegar hasta el centro de su corazón, a quien ha aprendido a querer al bosque.

¿Y que nos diría Marian, la eterna compañera de nuestro amado bandido...?

¡Quien imaginaría un Robin Hood sin su bosque! pues Robin es Sherwood, donde se refugió. donde forjó nuestra comunidad, donde volaron sus flechas...



No se concibe la pérdida de un bosque. No se concibe la destrucción de un planeta por desidia. La naturaleza siempre nos demuestra que siempre es posible, que siempre lo supremo es... la vida.

Me ha emocionado profundamente la imagen del árbol sostenido por esas prótesis de aros metálicos, engarzados con hormigón y fibra de cristal y que todavía... ¡os da bellotas! Ese es el milagro de la vida, cuando ayudamos a la naturaleza a sustentarse siempre nos devolverá con creces, nos entregará ¡más vida!

Que poco necesitáis para conservar vuestros bosques, esos hermosos pulmones que os cobijan de las inclemencias del tiempo, del sol, de la lluvia pero además os cobijan en momentos de honda tristeza, cuantas veces habéis ahogado vuestro llanto en sus rugosas cortezas, cuantas veces os habéis abrazado a su tronco buscando consuelo en momentos de honda pena.

Que poco se necesita realmente, solo una mirada de atención para evitar la deforestación indiscriminada, la prevención ante los incendios provocados, solo una mirada de atención para conservar esa parte esencial de vuestro planeta, la Tierra. Esa nave que surca el espacio infinito... Esa nave que todos tomamos prestada a nuestros padres. Esa nave que hemos de devolver intacta a nuestros hijos.

¡Pensadlo!

Marian


El bosque de Sheerwood corre peligro. Todos nuestros bosques corren peligro. Pero hoy, igual que ayer, Robin Hood y su alegre pandilla seguirán luchando para defender a los débiles contra la sinrazón y la tiranía, aunque hoy ésta se disfrace y se haga llamar ‘proyecto urbanístico’. No en vano, los valores de Robin Hood y los suyos siguen siendo válidos: justicia, cooperación y libertad.

Robin

Sábado, 9 de Febrero de 2008

Querido diario.

Y yo que sabía...

Segunda tirada de liga social, en esta ocasión un recorrido 3D después de bastantes días sin tensar la cuerda de mi arco. He disfrutado mucho (y yo que sabía...), el bosque estaba en muy buenas condiciones de humedad y el terreno mullido. Hoy han participado un buen número de arqueros en la tirada, en mi patrulla me acompañaba el viejo José al que no dejamos que anote ni una tarjeta de puntos y el bueno de Antonio que sigue buscando la precisión después de cambiar sabe Dios cuantas cosas en un curso de optimización para arco libre que hizo no hace mucho. Todo llegará Antonio, en tu modalidad, asimilar los cambios no es ninguna tontería.

Esta mañana me lo he pasado en grande (y yo que sabía...), he resuelto bien las primeras dianas, en el ciervo tumbado en el suelo me he estrellado y nunca mejor dicho, pues el Sol me ha cegado por completo y en lugar de diana he visto estrellas por todos lados, el resultado... un cero patatero de escándalo ya que mis dos flechas se han ido por encima de la diana a más de un metro, ¿preocupado? en absoluto, ya que tirando a ciegas no puede uno esperar nada bueno. He seguido el recorrido con bastante seguridad, notando ese gustirrinin tan ansiado al soltar las flechas (y yo que sabía...), a partir de medio circuito he empezado a notar dolor en el brazo derecho cuando tensaba la cuerda, a consecuencia de ello cuando mantenía el arco tensado me sentía incómodo y mi atención no se centraba en la diana, demasiados días sin tensar mi arco, por ello he empezado a disparar casi sin mantener el arco tensado, algo como un tiro muy rápido, por fortuna tenía buen día y muchas flechas han dado en la diana, pero algunas segundas han ido fuera de la diana por esa razón, al final doscientos veinti no se cuantos, da igual, la cuestión es que he disfrutado cada uno de los tiros, incluso los que se han perdido por el mar de las intenciones (y yo que sabía...)

He concluido la mañana en el bar con mis amigos arqueros, descansando, reponiendo líquidos, riéndome con ellos. Victor me ha obsequiado con un calendario de los que se hicieron en el foro de arqueros, gracias amigo, me ha hecho mucha ilusión, lo tengo ahora mismo a la vista junto a la pantalla que hace de ventana a esta red de redes.

Y yo que sabía... que al llegar a casa al mediodía una llamada de teléfono me amargaría el día, la semana con seguridad. Y que sabía yo que esta misma mañana mi buen amigo Javi, amigo desde la infancia... moriría a sus 50 años súbitamente sentado en el sillón de su casa. Como es posible que Javi, deportista de toda la vida, con 50 años, nos haya abandonado así... sin previo aviso. Y yo que sabía cuando esta mañana las risas inundaban el bosque, que esta tarde las lágrimas y el desconcierto estarían ahogando mi corazón. Y yo que sabía maldita sea... que la vida jugara a la ruleta rusa con mis mejores amigos.

Javi estaba casado con Rita, una de mis compañeras de trabajo, y tenía un hijo llamado Víctor. Esta semana próxima va a ser una semana difícil en la oficina, no habrán ánimos... pero habrá que seguir en pie y empujando, aunque la vida... quiera sorprendernos con estos golpes bajos.

¡Y yo! ¡qué carajo sabía!

Robin

Domingo, 24 de Febrero de 2008

Querido diario.

El bosque del recuerdo...

Está anocheciendo, a estas horas escucho encandilado desde mi terraza el canto del mirlo en el sotobosque, es hora de regresar a los nidos, en poco más de media hora la oscuridad de la noche enmudecerá los últimos cantos, el día finaliza. Un día gratificante por cierto, esta mañana he acompañado al viejo José, al viejo arquero, en un recorrido de bosque 3D en el club. Podría haber sido un día más, uno de tantos y tantos que pasamos juntos dando vuelo a nuestras flechas, pero hoy el recuerdo nos ha invadido, charlando hemos viajado en el tiempo, cinco, diez, quince años atrás, pues son ya muchos los años que hemos sabido compartir nuestra pasión por el tiro con arco y el bosque. Creo que el propio bosque es el que de alguna forma nos ha transportado hacia el pasado, ha sido recordando la antigua ubicación de una diana cuando sin darnos cuenta hemos iniciado el viaje.

Esta mañana el bosque estaba especialmente embriagador, húmedo... y potente, desprendía cientos de olores, como sabéis, la memoria olfativa es poderosa. Durante nuestro viaje en el tiempo hemos reencontrado multitud de seres, algunos que ya no están, otros que no han regresado, pero nosotros dos... convertidos en viejos arqueros, seguimos paseando por el bosque, y desde el recuerdo hemos plantado nuevos pasos que algún día con cierta nostalgia... recordaremos.



Antes de escribir en este diario estaba escarbando en mi biblioteca hasta que he encontrado un viejo libro sobre árboles venerables y bosques legendarios. Me refiero como árboles venerables a todos los excepcionales, monumentales, sagrados, ancianos o admirables. Los que quedan, pocos por cierto, son una ínfima parte de los que conocieron y disfrutaron nuestros bisabuelos. Los cultos al árbol y al bosque han sobrevivido pese a la implacable persecución de que fueron objeto estas prácticas hasta tiempos recientes, y sin embargo, la nueva cultura ciudadana los ha terminado de relegar hasta el olvido.

Hablo de árboles venerables en el mismo sentido que puedo referirme a un anciano sabio, a un lugar especialmente majestuoso en el que la naturaleza ha elevado un paisaje o rincón particularmente hermoso al rango de santuario natural. Podría citar por ejemplo al viejo castaño de San Román de Sanabria...



Castaño de San Román de Sanabria


O el colosal roble de Estalaya...



Roble de Estalaya


O la encina de Garay, o el nogal de Yuste, o el roble de Zamarce, por citar unos pocos. Pues bien, estos árboles sagrados, son en muchos casos los representantes últimos de bosques enteros que han sido aniquilados a su alrededor hasta que el árbol sólo representa el refugio último del bosque, el postrer testimonio del sentimiento de lo sagrado que existía en una región determinada y se celebraba en ese santuario o lugar concreto en el que muchas veces incluso el árbol final ha sido sustituido ya por la ermita, la cruz o sencillamente el vacío.

El país de los bosques que un día fue Europa era el hogar y el templo de nuestros ancestros, el escenario en el que nacieron nuestros mitos y nuestra cultura, civilización e identidad. Existen otras culturas que me atraen, pero es la vieja cultura druídica, la de los árboles, en la que reconozco mis propias raíces. La aniquilación del bosque y nuestra cultura tradicional prácticamente se ha consumado y hemos pasado de ser habitantes o vecinos a poseedores-conquistadores de nuestro entorno. Se calcula que no queda ni siquiera un 1 por ciento de los bosques que cubrían, hace apenas un par de milenios, cuatro quintas partes de la Europa occidental.

Hemos de recuperar el asombro, regresar al bosque, existen caminos que llegan hasta el mismo lindero y nos invitan a perdernos por los senderos cada vez más estrechos, divididos y diversos que nos adentran en una inmensa floresta de árboles inmortales. Es posible un nuevo comienzo.

Hasta pronto.

Robin



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