Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 13 de Febrero de 2010

Querido diario.

Reencuentro!!!



(Escuchando: "Wisemen (James Blunt)")

Después de muchas semanas y con un frío del carajo (1 grado bajo cero) he regresado al club con la ilusión de reencontrarme con José, Chuqui, el bosque y el zumbado hiperactivo de Fliser... pero no me esperaba que este regreso coincidiera con un reencuentro que me ha alcanzado el alma.

Sabe Dios la de años que han pasado, sin embargo hoy de nuevo mis flechas han podido volar junto a las de un par de arqueros a los que perdí de vista como adolescentes. Esta mañana Blai y Andreu muy cambiados, han sido unos compañeros de patrulla muy especiales para mí.



Además de los arqueros recuperados, he saludado a los habituales del club, y en especial a esa parejita de arqueros tan adorables como son Fani y Oriol (lo siento Oriol... Fani siempre delante)...



Ilusionada, nuestra alegre arquera me ha mostrado su nuevo arco recurvado, un excelente arco de la factoría de Diomar-bows. Este arco pertenece a una nueva serie mucho más económica (500 euros aprox.) pero con prestaciones de alta gama, una verdadera oportunidad para no castigar el bolsillo y disfrutar con esa magia tan especial que imprimen los arcos fabricados por Dioni, maestro constructor de arcos, un muy buen producto nacional que puede competir con marcas de primera línea, bueno... menos con una, la legendaria marca que siempre me ha acompañado en mi evolución como arquero.


Fani con su nuevo recurvado Diomar...



Una instantánea de mi queridísimo Blai al que nunca he podido olvidar, junto a Xuri...



Otra foto de Andreu y el viejo gruñón José. Andreu irreconocible, mucho más crecido y con un atuendo orientalizado muy característico, lo bueno es que él mismo se lo ha confeccionado...



Con unas ganas locas de disparar mi viejo IronWood, han volado mis primeras flechas en el campo de entrenamiento, al poco rato he formado patrulla con José, Chuqui, Andreu y Blai, mientras una incipiente nieve caía nos introducíamos en el bosque.

En las primeras dianas me he encontrado muy impreciso, entre el frío que hacía y lo congelado que tenía mi tiro con arco, me ha costado un poco superar la falta de entrenamiento, demasiado tiempo sin tocar mi arco, pero como siempre ha sucedido el arquero adormecido va despertando hasta hacerse dueño del control de sus flechas, no obstante hoy me conformaba con tocar diana sin entrar en precisar los tiros, el próximo sábado recuperado de mi inactividad arquera empezaré a depurar mis tiros, ¿quien tiene prisa?...



Unas cuantas tomas de mis compañeros tensando sus arcos, he disfrutado mucho observándoles, cada uno es tan... tan diferente al otro.

Blai...



Chuqui disparando sus misiles aire tierra, y que conste que esta mañana no llevaba su arco más rápido, pero parecía que lanzaba postes de teléfono con unas nuevas flechas más gruesas a las que no se les escapa ni una puñetera ralla...



Y Andreu, con su atuendo, su longbow y unas ganas renacidas de ver volar sus flechas...



Finalmente una toma de mis compañeros descendiendo por el bosque...



Una curiosidad, el tip de las palas del longbow de Oriol fabricado por Dioni, con sus cuatro barras catalanas, detalles así no los ofrecen otros fabricantes, visitad la página de Diomar-Bows.



Y mi penúltima diana, un tiro hacia abajo muy pronunciado...




Eso es todo amigos, disfrutad del tiro con arco!!

Robin

Jueves, 25 de Febrero de 2010

Querido diario.

Contra el viento...



(Escuchando: "Against the Wind (Bob Seger)")

Este fin de semana regresaron mis flechas al bosque, pero en esta ocasión tomé el mando de sus vuelos. Físicamente recuperado disparé mi arco con mucha más convicción que la semana anterior, dirigiendo mucho mejor y con más precisión la mayoría de mis flechas agrupándolas de dos en dos en la mayoría de mis objetivos.

Y el bosque, intensamente regado por la lluvia los días anteriores, estaba sensualmente exquisito, por muchas zonas del recorrido encontraba generosas charcas de agua, el agua rezumaba por todos los rincones de ese paraíso arbóreo.

No he de perder el contacto con el bosque, ni olvidar la sensación placentera de la empuñadura de la madera de mi arco cuando a cada segundo va absorbiendo mi temperatura. Estos sábados por la mañana son ese contraste que mi vida urbana necesita para regresar a la cordura, para poder escuchar con serenidad mis propios latidos.

Ahora, cuando el día sucumbe y la noche extiende de nuevo su manto sobre nuestras diminutas cabezas, haré algo que no es frecuente en mi... releer algunos pasajes de mi propio diario. Cuando me encuentro perdido o agobiado suelo buscar respuestas o estímulos en mi interior, ahora a través de este diario, reencontraré algunas respuestas o estados de ánimo, sonriendo, pienso como ese Robin andaba su camino soltando pedacitos de pan, pedacitos para reencontrar en el futuro el camino de regreso a sí mismo, a ese ser de verdad que la vida intenta que ignoremos.

Hasta que amanezca de nuevo, descansad en vuestro sueño, hay mucho que hacer a la salida del Sol.

Robin



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