Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado 4 de Febrero de 2012

Querido diario.

Frío, mucho frío!!



(Escuchando: "You're Gonna Miss This (Trace Adkins)")

Cualquiera en su sano juicio hubiera dicho hoy a primera hora de la mañana: "Con este frío, me quedo en la cama", pero por suerte, Emma y este que os cuenta historias son arqueros, no hay frío, ni lluvia, ni buenos consejos que nos impidan disfrutar de una mañana excepcional en nuestra Pandora.

Las 8:00 de la mañana, asomo la nariz por la ventana de mi estudio y constato algo que era más que previsible, hace frío, un frío seco que hiela el alma, sin miedo, con muchas ganas, recojo todo mi equipo para una jornada de tiro muy esperada, hace 15 días que estoy con el síndrome de abstinencia arquera, necesito regresar a Pandora y soltar todo lo que llevo acumulado, quiero también disparar con mi recurvado Ironwood, tengo necesidad de sentir su elasticidad en mis manos, esa dulzura que el longbow no tiene. Para innovar un poco le he sustituido los tornillos de las palas por unos que me enviaron los chicos de Blackwidow, se trata de unos tornillos con una rodaja de cuerno de venado en el cual se ha dibujado el logo de la marca...



Bajo varias capas de camisetas térmicas, un arquero se dirige hacia el bosque, dicen que va a ser un día muy frío, pero dos arqueros demostraremos que a pesar del frío, nuestras flechas volarán igualmente rectas. Bajo nuestros pasos crujirán esta mañana las hojas heladas de un bosque de ensueño, un lugar al que reconocemos como... Pandora!!

Abducido por el fuego de la chimenea del bar espero la llegada de mi compañera de tiro, hoy Emma cumple sus 22, ha crecido, como crecen mis propias hijas, y crece bien, el tiro con arco le ha llenado mucho, ha contactado plenamente con el bosque, y es protagonista en él apreciando cientos de detalles sin dejar de asombrarse por su belleza, es una arquera con mucha sensibilidad, y por supuesto una compañera incondicional, es de aquellos que te siguen o tiran de ti, según el día, según los ánimos.



Esta mañana un equipo de arqueros del club va a modificar el recorrido de volumétricas, pero hoy hay que celebrar el cumpleaños de Emma. Llegan José Manuel y Leila, el padre y la hermana de una Emma que aparece con una sonrisa de dos metros de ancho, desayunamos y seguidamente preparamos el equipo, mi compañera me muestra una bolsa con un contenido de apetitosas galletitas que ha horneado Leila para su hermana. Así que con todo el avituallamiento nos dirigimos hacia el circuito de campo que transcurre en la parte más hermosa del bosque, habrán novedades, restos de nieve y aguas congeladas, hoy será un redescubrimiento de Pandora. Antes de partir, bajo mi vista... a un palmo de mi pies un hermosos petirrojo me observa, ¡no puede ser! ¡Es Ignacio! Pongo la palma de mi mano frente al intrépido pajarillo y sin pensárselo salta sobre ella, lo elevo hasta mi cara y le beso el pico, Ignacio impasible me mira con curiosidad, enseguida lo devuelvo a tierra diciéndole que sabemos que ese es su territorio y que con su permiso iremos a explorar el bosque hasta encontrar el nuestro. Hay mañanas que todo se confabula para fluir a favor.



En las primeras dianas el frío lo estamos acusando en las manos, los dedos sufren estoicamente la suelta de la cuerda una y otra vez, hasta que después de un buen trote por el bosque el frío sucumbe a nuestro propio calor, y es entonces cuando recuperada la sensibilidad en los dedos los disparos van mejorando uno tras otro.



En la zona más profunda del bosque nos espera una sorpresa, el deshielo ha incrementado una pequeña riera convirtiéndola en una inmensa charca semi helada, retozamos por sus inmediaciones, Emma no para de exclamar lo hermoso que es todo, porque lo es y mucho, como van unos grados rallando el cero a impedirnos amar con nuestra presencia una Pandora tan entregada!!



Cuando la acción va en una dirección, el pensamiento en otra y el sentimiento en otra distinta, es inevitable que nos hagamos pedazos por dentro, afortunadamente en Pandora todo confluye en la misma dirección, y es entonces cuando emerge pasión por lo que uno hace, por lo que uno siente, porque la pasión es un estado mental y se puede cultivar como se cultiva un jardín, preguntándonos cada día si estamos haciendo las cosas que hacemos con verdadera pasión. Somos parte de algo verdaderamente muy grande, estamos entrelazados, interactuamos con todo, si yo me apasiono con mi tarea de alguna forma repercutirá en todo y en todos los que me rodean, si entonces sumamos nuestros esfuerzos, lograremos ya no la utopía de salvar el mundo, sino simplemente hacer mejor el pequeño espacio que compartimos, espero en alguna medida contribuir a que eso sea posible.

Un abrazo y felices flechas!!

Robin



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