Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado 16 de Febrero de 2013

Querido diario.

Princesas del bosque...



(Escuchando: " Fields of Gold (Eva Cassidy)")

Esta mañana he ido al club con mi nieto Pau, allí nos esperaban Emma y Elena dos princesas con las que hemos pasado una excelente jornada de tiro con arco.

Pau está creciendo a pasos agigantados, pero cada día es más nervioso y es difícil tenerlo controlado. Elena es la antítesis de Pau, un mar de serenidad de doce años, tres más que Pau, así que ha sido una buena combinación. La compañía de Emma ha sido una bendición, tiene mucha mano izquierda con los chavales y también hay que decirlo... mejor mano derecha para disparar sus flechas, desde que tiene su nuevo longbow ha despegado de un tiro con arco que era más intención que efectividad, nuestra entrañable Emma además de un derroche de alegría es ya una arquera prácticamente consolidada, sus tiros son efectivos, su suelta es una maravilla, me siento muy orgulloso de su progreso y siempre, siempre, es un bálsamo para quien la acompañe.

Elena va mejorando, veo en ella muchas cualidades, pero el material que utiliza para tirar no la ayuda en absoluto, las flechas son excesivamente largas y dan bandazos en el aire, y el arco de iniciación de 20 libras es insuficiente para que vuelen con dignidad. Harto de ver como sus flechas no se correspondían con sus sueltas y su buena actitud ante las dianas, a mitad de recorrido he querido que utilizara el pequeño longbow Century que hasta entonces estaba utilizando Pau, un arco de 30 libras excesivo para el chaval y perfecto para Elena. A partir de intercambiar los arcos, Pau ha dejado de retorcerse con el esfuerzo para abrir su arco... ahora de 20 libras, y Elena por fin ha conseguido que sus flechas igualmente extra largas, volaran rectas hacia su objetivo, genial! el problema ha venido después con Pau que no ha encajado bien que él bajara de potencia y su compañera, una chica, aumentara, pero con mano izquierda y la ayuda de Emma le hemos convencido de que era lo mejor para él, hemos tenido que dejarle tirar algún tiro con el Century pero casi al final creo que se ha dado cuenta de que a pesar de utilizar menos potencia sus disparos han cotizado más alto en la bolsa del tiro con arco de esta mañana. El chaval entendía erróneamente que a más potencia mejor arquero y mejores tiros, y eso... para nada es así.





Es algo frecuente encontrarme con arqueros que en lugar de tensar su arco parece que sea el arco quien los tense a ellos, un exceso de potencia crea una guerra entre arco y arquero los cuales entregan a la flecha pésimas indicaciones de vuelo, y como estas hacen siempre exactamente lo que se les indica con los movimientos fallan su objetivo. Es inteligente reducir potencia cuando esta nos supere. Grandes arqueros olímpicos utilizan arcos con potencias que nos parecerían flojas en bosque, la potencia si se controla nos ofrecerá más rasante de disparo, bueno para tiros largos, pero tampoco es la panacea, el truco está en tener la paciencia y la constancia necesaria para ir desarrollándonos física y mentalmente para alcanzar un dominio de un material que sea óptimo para nuestra modalidad de tiro.

Mañana regresaré al club con el Century para que Elena lo pruebe de nuevo, Emma traerá su anterior longbow también para que lo pruebe, ha llegado el momento de mejorar su equipo y darle alas para que vuele alto y lejos, nosotros estaremos a su lado acompañando su crecimiento como arquera.

Hasta pronto !!!

Robin

Domingo 17 de Febrero de 2013

Querido diario.

Hoy ha nacido una arquera...



(Escuchando: " Fields of Gold (Eva Cassidy)")

Antes de relatar lo acontecido en esta mañana memorable, os contaré una pequeña historia, unos dicen que es una leyenda, pero os puedo jurar que es algo que ocurrió realmente, Yo, Emma y Elena damos fe de ello.

Érase una vez... una princesita que quería ser arquera, tan intenso era su deseo que un día su abuelo la acercó a un llano en la entrada de un hermoso bosque donde se reunía una tribu de Elfos arqueros. A los pocos días y a petición de su abuelo un Elfo instructor la inició en el arte del arco y las flechas. Finalizada la instrucción el abuelo esporádicamente llevaba a la princesita con su carromato a ese lugar, un paraíso donde la pequeña daba vuelo a sus sueños y también a algunas flechas con el arco que utilizó para iniciarse en la arquería.

Y pasaron las semanas... nuestra princesita regresaba a ese lugar, pero se quedaba en el llano disparando sus flechas, entre disparo y disparo observaba a los Elfos arqueros exhibiendo sus maestrías. Nadie reparaba en ella, salvo su instructor que le daba alguna indicación cuando observaba algún defecto en su práctica. Y así transcurrió el tiempo... hasta que un día una Elfa arquera reparó en ella e inmediatamente fue en busca de un viejo Druida arquero para darle cuenta de la princesita, le contó con detalle cómo se le iluminaron los ojos cuando habló con la pequeña de arcos y flechas. El Druida acompañado de la Elfa fue a su encuentro, la estuvo observando un largo rato hasta que sin mediar palabras le dijo... "te vienes al bosque con nosotros".

Y así fue como nuestra protagonista experimentó por primera vez el vuelo de sus ineficaces flechas entre los árboles, disparar su arco en el bosque era un sueño que por fin se hizo realidad. En dos ocasiones más regresó al bosque acompañada del druida y la Elfa, hasta que un día el viejo druida depositó en sus manos un pequeño longbow, un arco fabricado con materiales nobles para jóvenes arqueros, un arco que guardaba una densa historia en su madera. Se trataba sin duda de un arco mágico, un arco con una larga historia, un arco que solo funcionaba bien en manos de corazones puros, incluso cuentan que en cierta ocasión ayudó a un viejo arquero lesionado a recuperarse sin abandonar el tiro con arco, era un arco pequeño pero con sabiduría que hacía mucho tiempo dormitaba olvidado en la cabaña del Druida.

Y fue a partir de entonces cuando dos caminos se unieron, el de la futura arquera y el del pequeño longbow. El día de su comunión fue todo un acontecimiento, la Elfa arquera entregó a la princesita unas hermosas flechas de madera que sustituyeron las que venía usando de mediocre rendimiento. La aprendiz, el arco y las nuevas flechas, debidamente tutelados por el viejo Druida y la joven Elfa, establecieron una alianza, y volaron las nuevas flechas de madera impulsadas por el viejo arco y el corazón de nuestra aprendiz de arquera, volaron majestuosas y rectas dando alcance a la mayoría de las dianas.

Han pasado ya muchos años, el viejo Druida murió y el pequeño arco de madera volvió a dormir a la espera de una nueva aprendiz. La joven Elfa que había sido discípula del druida se coronó reina del bosque, muy a menudo se la pudo escuchar disparando su arco y riendo en el interior del bosque en compañía de una hermosa joven Elfa que lucía un majestuoso longbow de color Ébano que el viejo druida le obsequió cuando consideró alcanzada su maestría con el arco, en el reverso de sus palas grabado a fuego podía leerse... "Para ti princesita que reinarás en el bosque y cuidarás de los jóvenes aprendices"

Así me contó mi madre esta historia, y así os la he contado yo.

Diana, hija de Elena, instructora de Elfos arqueros.

Contada la historia de la aprendiz de arquera, hablemos ahora de esta mañana de domingo que merece quedar registrada en las viejas páginas de este diario. Para haceros una idea imaginad que de una pequeña crisálida surge repentinamente una mariposa de hermosas alas azules, porque salvando las diferencias esta transmutación es lo que ha ocurrido hoy.

Ayer cuando Elena efectuó unos disparos con el pequeño longbow Century, quedé asombrado, de lo que puede ser, de lo que acaba siendo. Elena utilizaba un sencillo arco de iniciación de muy baja potencia, totalmente insuficiente para proyectar unas flechas totalmente inapropiadas, ayer probamos esas flechas con el Century, hoy con flechas de madera que Emma le ha regalado. Y se ha producido el milagro, ha nacido una arquera, porque hay que ser arquera de corazón para adaptarse a la velocidad que lo ha hecho. Las flechas han volado rectas y certeras, el arco se ha tensado sin ninguna dificultad, la suelta ha sido aún más exquisita, instintiva de naturaleza cada flecha partía del arco apenas anclaba la cuerda en su mentón, esta mañana ha quedado grabada en mi registro de acontecimientos gratificantemente insólitos de mi vida como arquero. Elena nos ha regalado una exhibición extraordinaria con apenas experiencia y doce años de edad.

Formábamos patrulla Jordi, Emma, Marina, Yo y nuestra joven compañera Elena. En las primeras dianas Jordi y yo hemos detectado una anomalía en la posición del codo y la apertura de Marina, situación que a medio recorrido se ha conseguido corregir, es difícil algunas veces dar con las causas de una posición incorrecta. Pero mi atención hoy se ha centrado en Elena y sus disparos con el pequeño longbow y sus nuevas flechas de madera, no podía creer con qué facilidad se ha adaptado al nuevo material, incluso diría que el material también se ha adaptado a ella, es lo que yo llamo comunión arquera, donde todos los elementos encajan para formar una unidad, una unidad que ha dado una efectividad para alucinar en colores, tanto he alucinado que he olvidado por completo mi concentración en mis tiros, tiraba a bulto para poder ver a Elena una vez más tensando, soltando y finiquitando una por una cada una de las dianas que ha tenido que resolver.

Emma ha reconducido sus tiros y ha impregnado de seguridad el vuelo de sus flechas, recuerdo algunos de sus disparos que han rallado la perfección, contagiada por la jovencísima aprendiz, no ha querido desentonar esta mañana memorable.

Me atribuyen el mérito, pero para nada es mío, yo solo he unido las piezas, y las piezas han funcionado por sí mismas, y ¡qué bien lo han hecho!

Os dejo alguna instantánea de la mañana, esperando con muchas ganas un nuevo recorrido con esta pequeña gran aprendiz que puede llegar muy alto, tan alto como lo hacen ya sus flechas.







Hasta pronto !!!

Robin



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