Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo 26 de Febrero de 2017

Querido diario.

Instruir en exceso… no es bueno.



(Escuchando: "Here with me (Sarah Brightman)")


La manera en que la mayoría de las personas aprendemos a controlar nuestro cuerpo simplemente no funciona. Decir a nuestros cuerpos cómo hacer algo no es la manera más efectiva de aumentar el rendimiento. Nuestros músculos no entienden español, inglés, francés o cualquier otro idioma, y nuestras mentes pensantes no entienden realmente la coordinación entre el ojo, la mano, el arco, la flecha y la diana. Al intentar que sus cuerpos sigan las instrucciones de la última lección, la mayoría de aprendices inhiben el libre movimiento del cuerpo e interfieren con la coordinación en lugar de ayudarla. Al recibir instrucciones concretas de sí mismos de cómo poner la mano en la empuñadura, la cabeza, los pies, etc. mientras tiran con arco. Incluso cuando obedecen esas órdenes que parecen venir de un instructor militar, suelen hacerlo con la rigidez y la inhibición de un recluta novato, y de una manera que les impide dar lo mejor de sí mismos.

La calidad de mi enseñanza y el rendimiento de mis aprendices dio un giro de 180 grados el día que comprendí hasta qué punto eran negativos los efectos de instruir en exceso. Cuando las mentes de mis aprendices estaban libres de instrucciones externas e internas podían sentir una conexión mucho más clara con sus arcos. La consecuencia natural era obtener mejores resultados, obviamente este tipo de enseñanza requiere tiempo.

En los primeros días de exploración de ese juego interior del aprendiz me sorprendía la mejora que podía obtener simplemente con dar a los aprendices una única instrucción: "Olvídate de todo lo que creas saber sobre cómo tirar con arco". Incapaces de olvidar lo que realmente sabían, olvidaban únicamente lo que pensaban que sabían, y al hacerlo, una calma natural entraba en su forma de tirar con arco. Pero al arquero interior no se le gana con una sola instrucción, ya que el contrincante interno... ese del que ya os he hablado al que llamo "Yo consciente" es demasiado diestro y está demasiado enraizado en nuestra mente para que podamos destronarlo tan fácilmente.

Las principales causas de los errores que se cometen tirando con arco hay que buscarlas dentro de la mente del arquero: en la duda, la tensión y los lapsus de concentración, más que en la ignorancia de las técnicas. Por ello, como coach descubrí que era mucho más eficaz trabajar de dentro hacia fuera, intentando resolver las causas mentales del error en lugar de corregir todos los síntomas externos. Una y otra vez observé que eliminar una simple falta de confianza en sí mismo podía dar lugar inmediatamente a numerosas mejoras técnicas en la suelta y en el tiro en general. Los cambios eran espontáneos y naturales, para ellos no hacían falta instrucciones técnicas ni la exigencia constante de autoanálisis como hacía al principio.



Es bueno asumir un papel pasivo o mejor habría que decir... receptivo, abandonando el pensamiento analítico que es el responsable de la mayoría de empanadas mentales que nos generamos. Así que no vamos a buscar nada, vamos a no tener prisa sin querer obtener nada. Debemos aprender a “soltar” el pensamiento para ser capaces de soltar la cuerda y así liberar la flecha de una forma libre e instantánea. La flecha debe ser guiada por sí misma al margen de nuestra intencionalidad.

Cuando hayas aprendido a crear el silencio dentro de ti, a observar sin pensar. Cuando te hayas liberado de la tensión a la que te empuja el tener que actuar, obtener, lograr, realizar, conquistar, construir... entonces, y sólo entonces, podrás recomenzar a actuar conscientemente.

Siendo la propia mente la que desvía la mente… guárdate de la mente.

Hasta pronto amigos.




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