Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Miércoles 2 de Marzo de 2011

Querido diario.

Más que campeones...



(Escuchando: "Imagine (John Lennon)")

En algunas ocasiones, muy poquitas, pero para mis expectativas... suficientes, algunos de nuestros congéneres arqueros nos muestran el lado más amable y noble del ser humano protagonizando hechos sencillos que seguramente no figurarán en los anales de la historia del tiro con arco, pero que con seguridad quedarán grabados en la memoria de muchos, muchos arqueros.

A todos ellos que por encima de competidores son hermosos seres humanos, mi más efusivo abrazo.

Relataré dos casos, los más recientes, una lección magistral de nobleza el primero, y de agradecimiento el segundo, así que vayamos a estas dos historias que por supuesto tienen nombres propios.

Primera historia: Nobleza y deportividad.-

Campeonato de España de Tiro con Arco Tradicional en Sala en Vitoria, celebrada la fase clasificatoria, dos arqueros accedieron a la siguiente fase de eliminatorias del día siguiente.

Se inició el último enfrentamiento y le tocaba tirar al Navarro Cruz Arenzana que abría la final, en la cual se tiran flechas de forma alternativa dándose 20 segundos por flecha a cada competidor. La final es el momento de máxima tensión, todas las miradas se clavan en el deportista justo en el momento de efectuar el lanzamiento.

Cruz Arenzana, debido, sin duda a la enorme tensión del momento, se quedó totalmente en blanco mientras el tiempo transcurría inexorablemente. No reaccionó y empezaron a gritarle que tirara, cosa que hizo a falta de dos segundos, errando claramente el tiro con un 1 como resultado.

Julio González, en un gesto poco habitual de deportividad, renunció al oro, tirando sobre otro parapeto y haciendo un nulo que lo dejó en segunda posición, al negarse a tomar ventaja de su competidor.

Segunda historia: Agradecimiento y compañerismo.-

Campeonato de España de recorrido de bosque 3D en La Vall d'Uixó, Jordi Lorenz en el último día comparte patrulla con Daniel Porras compañero de club.

Jordi acusaba un fuerte cansancio por lo que bajó su rendimiento dando por perdido el primer puesto, Dani sin posibilidades de pódium relegó su tiro con arco y sus aspiraciones para animar e incentivar a su compañero, logrando que éste ganara la medalla de oro.

Unos días más tarde en una cena con varios amigos arqueros en la que estaba Dani Porras, se presentó Jordi Lorenz, y ante todos los presentes hizo entrega de la mitad de la medalla de oro y la mitad del cordón que la sostenía a su compañero arquero Dani Porras quien se emocionó visiblemente. Jordi, previamente había cortado la medalla con una radial, pues como dijo después... sin el apoyo y el ánimo de Dani no hubiera ganado el campeonato, la mitad de esa medalla... le corresponde.



Mis felicitaciones a los dos arqueros, mejor digo... a los tres, pues Dani sacrificó su rendimiento para que su compañero remontara el campeonato.

Generalmente nadie recuerda quien ha ganado determinado campeonato unos años después, pero estoy seguro que todos quienes han vivido de cerca estas pequeñas historias, no las olvidarán, ni olvidarán a sus protagonistas, al fin y al cabo son estos gestos los que trascienden en la vida.

Unas fotos de Julio, Jordi y Dani...



Julio González

Jordi Lorenz y Dani Porras


Y para terminar voy a rescatar de mi diario una vieja historia, es algo que dicen que ocurrió hace ya unos buenos años, no tengo la certeza de que realmente hubiera ocurrido siendo posiblemente alguna de tantas leyendas que corren por la red, pero la idiosincrasia de sus protagonistas es algo que si conozco... y la conozco bien, así que me sirve igualmente para cerrar esta entrada. Esta emotiva historia es algo que debería hacernos meditar sobre qué cosas son realmente importantes.

En unas Olimpiadas Especiales, nueve participantes, todos con deficiencias mentales o físicas, se alinearon para dar la salida en una carrera de 100 metros lisos. Al sonar la señal, todos salieron, no exactamente a toda velocidad, pero con la voluntad de dar lo mejor de sí, terminar la carrera y ganar. Todos, con la excepción de un muchacho que tropezó, cayó al suelo y comenzó a llorar. Los ocho restantes escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Todos ellos se detuvieron y dieron la vuelta. Una de las muchachas, con Síndrome de Down, se agachó, le dio un beso al muchacho y le dijo: "Tranquilo, ahora te vas a curar". Los nueve competidores se tomaron de las manos y caminaron juntos hasta la meta.

El estadio entero se puso de pie y los aplausos duraron varios minutos.

Tal vez los atletas acusaban deficiencias... Pero con seguridad no eran insensibles.

¿Por qué?

Porque, en el fondo todos deberiamos saber que lo que importa en esta vida, más que ser un ganador solitario es...

... ayudar a los otros a levantarse y vencer, aunque esto signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo.



Y finalizo con un regalito que seguro que alcanza el centro de vuestra médula arquera...



Eso es todo amigos.

Robin

Jueves 10 de Marzo de 2011

Querido diario.

Adiós Nuka...



(Escuchando: "Memorias de Africa BSO (John Barry)")

Pequeñas nubes de algodón cubrían sus ojos impidiéndole hablar a través de su mirada, tampoco podía incorporarse y apenas oía sonido alguno, pero hasta hace unos pocos días disfrutaba de nuestros cuidados y nuestro cariño aprisionada en su propio cuerpo, con suaves lametones nos lo agradecía. Sus últimos meses de vida han sido un regalo para Nuka, una partida extra que hemos hecho posible tres humanos, un tiempo extra no exento de sacrificio que estábamos dispuestos a asumir. Montse, Miqui y yo, le debíamos mucho a nuestra inseparable Nuka, ella era la que daba solidez a la manada, la eterna compañera de Ote que ya se fue y la infatigable madre de Wolf, el legado que aún nos queda.

Ayer por la noche sabíamos todos que el momento de las decisiones había llegado, Nuka entró en un descenso cualitativo importante, y lo que es peor, su corazón latía ajeno a quienes estábamos con ella, era necesario intervenir, evitar un proceso de degradación y sufrimiento, y no me refiero al nuestro, sino al suyo, pues aunque los perros soportan ocho veces más el dolor que los humanos, sufren, lo hacen en silencio... pero sufren.

Esta noche durmieron los vecinos, nosotros apenas. Por la mañana había que dar el paso, ese que debes y no deseas, había que ayudar a Nuka a irse, no le podíamos fallar, por mucho que nos doliera. Y no le hemos fallado.

Imagino ahora a Nuka corriendo al lado de Ote, en un mundo que solo existe en mis sueños, allí están también mis padres y muchos amigos, también arqueros disparando sus hermosas flechas de plumas blancas. Es el mundo de los que ya no están, personajes de toda índole que protagonizaron capítulos de mi vida, son parte de una vida que escapa a pedacitos, y es que es así como lentamente vamos muriendo, aunque sea fuertemente aferrados a la vida y a quienes le dan sentido hasta el último instante. Por esa razón es necesario dejar una hermosa huella en la vida, porque ese mundo inexistente donde permaneceremos solo será posible en la memoria de quienes nos hayan amado. Quien no ama, quien no es amado... no muere nunca, y no lo hace porque ha estado siempre muerto.

Adiós Nuka, adiós cosita tierna, extrañaré los golpecitos de tu hocico buscándome y no olvidaré cuanto has compartido en silencio conmigo.

La vida sigue, creo haberlo escrito demasiadas veces en este diario.

Hasta pronto!

Robin

Miércoles 16 de Marzo de 2011

Querido diario.

Cuando llueve en el corazón...



(Escuchando: "Broken Strings (James Morrison Ft Nelly Furtado)")

Pocas flechas volarán estos días, la lluvia es dueña y señora. En estos días grises me sumerjo en el pasado recordando a mi vieja compañera y todos cuantos la precedieron, recordando siento también la lluvia en mi corazón.

Pero no quiero acomodarme en la tristeza, es momento de recordar cuanto he vivido en su compañía, mi historia con los cuatro patas arranca de muy niño.



Con mi primer perro "Jomi" en el parque cubierto de nieve.


Mi vida ha estado acariciada desde muy pequeño por infinidad de perros. Con tres años mi padre trajo a casa un cachorro de pastor belga, era negro como el azabache con una estrellita de pelo blanco que destacaba en su pecho. Me crié con él, dormíamos juntos envueltos el uno en el otro, una bola de pelo negro con patas enredada a un niño rubio como el oro y pálida piel.

Aprendimos juntos, y vivimos con intensidad las cosas más sencillas. Fue mi compañero de aventuras, juntos descubrimos nuevos mundos que aguardaban en el huerto de mi padre o en la vieja y enorme casa abandonada del vecino. Recuerdo que bajo su protección y él bajo la mía éramos intocables, sobre todo ese niño rubito y delgaducho al que nadie podía levantarle la mano ni siquiera la voz. En una ocasión idee abrir un supermercado de mini lechugas en mi mundo de juego imaginario, una enorme marquesa (una planta de hojas enormes), la preferida de mi madre, fue convertida en cientos de pequeños trozos verdes... lechugas para mi prospero negocio... Ja! Cuando mi madre vio lo que quedó de su adorada planta fue a buscarme con no buenas intenciones. La defensora del vegetal cuarteado se encontraba ya a unos 10 metros de mi cuando se escuchó un estallido, era Jomi que había arrancado de cuajo la cadena, gruesa por cierto, con la que estaba atado a un muro, perro y resto de cadena se situaron entre perseguidor y perseguido y allí terminó el intento de linchamiento.

Creo que tenía yo unos diecisiete años cuando Jomi abandonó este mundo, inició el largo sueño con la cabeza en mi regazo, como todos los perros que han formado parte de mi manada. Fue mi primera pérdida, se me desgarró el alma, fue la primera vez en mi vida que pude sentir una fría lluvia en mi corazón.

Fui creciendo, siempre acompañado de mis incondicionales compañeros, aprendí la esencia de su origen gracias en parte a Félix Rodríguez de la Fuente con sus capítulos monográficos sobre el lobo. Konrad Lorenz también añadió conocimiento a mi ansia de saber sobre el comportamiento animal. Entendí el concepto de manada, el sentido de su jerarquía, algo tan y tan importante en la vida de un perro, algo que nos recuerda siempre César Millán más conocido como el encantador de perros.

Cuando creía conocer a mis amigos de cuatro patas, una pequeña bola dorada irrumpió en mi vida. Hace ahora unos diecisiete años tuve mi primer Golden Retriever, una traviesa bolita de pelo dorado adorable al que llamamos Ote. Después de un año agotador, Ote se hizo adulto, y creo que junto a él todos crecimos mucho más.



Ote y Nuka


He convivido con perros de diversas razas, todos entrañables, pero Ote fue un punto y aparte, la palabra bondad quizás es la que mejor le definía junto a su inteligencia. Dos años más tarde incorporé a Nuka a la manada. Cuando fue adulta se unió con Ote y nos dieron una camada de siete hermosas bolas doradas. De la camada... uno en especial destacaba, era distinto, introvertido, siempre estaba separado de los demás, me costó conectar con él, era cuestión de tiempo y paciencia, no ha habido nunca perro imposible para mí.

Diversas familias acogieron a los pequeños, pero ese cachorro tan especial y enorme por cierto, se quedó con nosotros, le llamamos Wolf y es el que en la actualidad sigue con nosotros. Wolf es el perfecto combinado de Ote y Nuka, tiene una inteligencia muy por encima de todos los perros que he conocido, y para colmo ve la televisión, hasta el punto de reconocer por la música todos los anuncios en los que salen animales a quienes advierte que no se les ocurra salir de la pantalla, el territorio es el territorio y sin olor hay que desconfiar y advertir.



Wolf mirando la serie de TV -Rex-.


Podría contar cientos de anécdotas, pero me dosificaré. Wolf tiene varios cometidos, uno de ellos es bajar los trapos de cocina sucios hasta la planta baja del garaje donde está la lavadora. Los trapos de cocina tienen todos una etiqueta para poder colgarlos en un gancho en la pared, pues bien, el muy bandido cuando baja el trapo, a medio descenso y en el rellano de la escalera arranca con sus incisivos la etiqueta, suelta el trapo, localiza la etiqueta con el hocico, coloca una pata en el trapo y tira de la etiqueta con sus incisivos, todo dura exactamente 3 segundos. En la actualidad los trapos ya no llevan etiqueta cosida, unas modernas pinzas de quita y pon nos ahorran trabajo de aguja e hilo. Nunca he entendido el origen de esa obsesión por las cintas para colgar los trapos.



Wolf con su trapo de cocina.


Los Golden retriever, son perros cobradores, su boca es como un guante de seda, los míos transportan paquetes de harina (paquetes de papel) y nunca han perforado ninguno. Como anécdota y ya finalizo, hace unos buenos años teníamos una pequeña pecera, a raíz de un día que meri se presentó en casa con un jodido pez rojo, el pez parecía entrenado en un circo pues cuando le daba la neura saltaba de la pecera cayendo al suelo, un lugar que por supuesto acabaría con su vida. Ote, la primera y todas las veces que siguieron a la primera, se nos presentaba con urgencia donde estuviéramos con el pez en la boca depositándolo a nuestros pies para que lo reincorporásemos al agua, creo que Ote le salvó la vida a ese pez un centenar de veces y no exagero. Hasta tal punto controlan la presión de su poderosa boca que por eso me refiero a ella como a un guante de seda.

Y hasta aquí han llegado estas crónicas de "perrilandia", recuerdos que me dejan un dulce sabor de boca. Mientras finalizo este párrafo, escucho el sonido de una lluvia intensa, el recuerdo sin embargo, ha escampado la que anegaba mi corazón.

Hasta pronto.

Robin



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