Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Viernes, 7 de Abril del 2000

Querido diario.

He probado unos tiros con mi longbow, una vez más su carácter, duro, brusco, y a la vez noble, es un arco al que no hay que obligar, debe establecerse un pacto de comunión entre arco y arquero, cuanta belleza encierra el disparar con longbow y flecha de madera, me gustaría disparar con el más a menudo pero no voy a traicionar de momento a mi dulce recurvado, aún no he sabido extraer de él todo cuanto puede ofrecerme.

He estado probando diversas flechas de madera con el longbow y va a ser difícil hallar la más adecuada a su potencia, con el aluminio lo tenemos mucho más fácil los arqueros, hay más posibilidades y combinaciones, pero.. la madera.. eso es otra historia y francamente difícil de resolver, he de reducir peso en la flecha ya que en los tiros largos cae en exceso y es difícil precisar en las dianas. No he podido resistir la tentación de disparar una serie de flechas de madera con mi recurvado y he quedado gratamente sorprendido con el comportamiento de estas ... ha sido excelente, pero siempre inferior a mis aluminios, bien.. como tantas veces he escuchado de mi amigo Jordi, quien me bautizó y supo mostrarme el camino del arco y la flecha.. hay que investigar.. un arquero no puede estancarse debe aprender a resolver todo cuanto se le presenta, así que Robin a mover el culo y a disparar maderas con tu longbow.

¿Sabes diario? siempre he considerado la modestia una cualidad. Cuando contemplo a un arquero que canta sus propias alabanzas, eleva su voz en exceso, o hace un espectáculo de sí mismo veo en él el desequilibrio. Cuantas actitudes vanidosas encierra el curioso mundo del tiro con arco querido diario, pero afortunadamente, he conocido otros arqueros realmente sabios, que permanecen humildes, modestos, incluso cuando alcanzan el podio en repetidas ocasiones, que bellamente humanos me parecen, la humildad, la modestia en el recorrido de bosque tiene para mi nombre propio, José Luis Iriarte, nadie podrá ganarte en ese terreno, eres imbatible.


Hay que ver lo magníficamente bien que suena Celine Dion, cuantas veces me acompaña mientras aporreo mis teclas y entre línea y línea como me gusta dejarme llevar por su grandiosa voz, porque su voz es grandiosa querido diario.

Y ahora la pregunta:

¿Por que cantante se pirra Robin? ... venga.. que está facil.

Un abrazo, y hasta la próxima querido Diario.

Robin

Lunes, 17 de Abril del 2000

Querido diario.

He recibido correo de Jordi relatandome como cazó un faisán de una forma inesperada y lo exquisito que sabe cazado con una flecha, aqui va el relato:

Domingo día 9 de Abril, sentado a la mesa, en compañía de 6 buenos amigos, delante, un faisán estupendamente cocinado.

Todo empezó el 2 de Abril del 2000. A las cinco de la mañana en pie, y rumbo a Serracanyes. Antes de llegar al campo de tiro, un frenazo en seco, y al grito de -¡Mira, dos perdices! salen del coche en estampida a perseguirlas dos de mis acompañantes, yo como un tonto, me quedo clavado en el asiento ¡demasiado pronto para ponerse a perseguir probabilidades imposibles! Mis compañeros regresan sin haberlo conseguido, pero muy contentos. A las 8, con mi arco iniciaba una larga y agotadora sesión de entrenamiento sobre 20 dianas volumétricas. Di seis vueltas al circuito, tiré 600 flechas. Hacia las 12, me fui al inicio, al punto de salida. Estaba cansado, buscaba algo para beber, cuando mi mirada se escapó para clavarse en un lugar del bosque. Al final de un campo donde despuntaban los primeros brotes verdes del trigo, había un arbusto bajo, de color ocre, que se recortaba contra el verde de un roble, a mano derecha, había un trocito fugaz de caminito, detrás una muralla de arboles y al fondo una áspera montaña. había algo que me incitaba a ir allí. En lugar de pasar por el camino de la derecha, me meti por la izquierda, siguiendo un impulso, como una fuerza interna o un viento que me empujaba. Llevaba una flecha puesta en la cuerda del arco. Frente a mi unos arbustos, a mi izquierda un pequeño pasillo, al final del cual había una tupida zarza, y a la derecha unos arbustos de unos dos metros de alto. El suelo era verde-amarillo, y ¡de pronto apareció un estallido de color! El ojo negro, rodeado de un circulo blanco, seguido de otro rojo, el cuello lleno de plumas verdes y azules, a las que seguían unas marrones, que se iban aclarando hacia la cola ¡un faisán! No le mire a los ojos de frente, lo miraba por el rabillo de los ojos. El faisán empezó a moverse nerviosamente. Me extrañó mucho que no echara a volar, y comprendí rápidamente ¡no sabia por donde escapar! Entre el faisán y yo, habían unas cuatro ramas de un tronco tendido en el suelo que me impedían tirar bien mi flecha, o iba a ir alta, o iba a chocar con las ramas para desviarse, pero no había tiempo que perder y tire. La flecha entró baja, le pasó por debajo de las patas. El faisán se puso nervioso y empezó a moverse más deprisa. Empecé a lamentar que iba a perder esta ocasión, y borré de golpe todos los pensamientos. No se como, (aun no me lo explico) me encontré con otra flecha puesta en la cuerda del arco, y tampoco se como tiré ¡fue un relámpago! oí el ruido de la flecha como se clavaba (a unos 8 metros, más o menos) en el faisán. El faisán, alzo el vuelo, de unos dos metros de altura, con mi flecha clavada (era un buen tiro) pero no pudo volar bien, vi como la flecha se enredaba y chocaba con las ramas, actuaban como un freno, el faisán desapareció abajo hacia la derecha y luego ..... el silencio.

Corrí a buscarlo, entonces entendí mejor porque no había volado en cuanto me vio. En su afán por esconderse, se había metido en un callejón sin salida. Di la vuelta y baje. había como un desnivel de unos cuatro metros. había un grueso tronco, que tome como punto de referencia. Y empece a buscarlo pero, no había forma de dar con él. Tomé la firme resolución de no irme de alli hasta encontrarlo. Me puse a buscar la primera flecha, y ... ¡nada! Llevaba media hora buscando y ¡nada! No había forma de calmarme, me iba crispando. Con la ayuda de un tronco iba separando la tupida red del zarzal. No se cuantos pinchos me había clavado ya, y ¡nada! Divise a lo lejos a mi amigo Palazuelo y le llame a gritos: ¡Ven, que aquí hay un faisán! Desde lejos le oí decir: ¡ya voy! Vino parsimoniosamente, y al llegar le conté lo ocurrido. Empezamos a buscarlo por todas partes. Estaba sudando, me quite el carcaj, puse una flecha en la cuerda del arco, y lo apoye contra una roca. Apareció Palazuelo: ¡mira, he encontrado tu primera flecha! Le di las gracias y fui a guardarla en el carcaj. Oí a mis espaldas de nuevo la voz de Palazuelo: ¡Ya lo tengo, esta aquí! Me gire rapidamente, vi un trozo del pantalón de Palazuelo, el resto de su cuerpo estaba metido en el zarzal, a mi derecha vi como se agitaban unas ramas. Palazuelo salió del zarzal, un hilillo de sangre le corría nariz abajo, otro de la oreja izquierda, otro de la frente, varios más de las manos, ¡He visto tu flecha, las plumas, las he ido siguiendo y le he visto! ¡esta ahí, esta ahí! Tenía un entusiasmo enorme, como si lo hubiera cazado él. Fui a buscar mi arco, y me acerqué donde había visto moverse las ramas. Lo primero que vi fueron las plumas de mi flecha, allí estaba agazapado el faisán, y disparé la última flecha.

Al llegar a Barcelona, lo limpiamos y con ayuda de una estupenda y experta cocinera lo preparamos para darnos un festín al domingo siguiente, y como dijo uno de los comensales: ¡que bien sabe un faisán abatido con una flecha!

Jordi

He hablado con Jordi por teléfono y con el entusiasmo que le caracteriza me ha relatado como transcurrió la tirada realizada este fin de semana en las montañas de Nuria, solo puedo decir que he quedado embobado escuchandole, en plena naturaleza, nieve, lluvia, alta montaña, animales salvajes campando a sus anchas.

Joan Cano disparando en Nuria

Y por hoy nada más, este fin de semana quiero dar vuelo a mis flechas, noto un gusanillo que me lo está pidiendo a gritos.

Robin

Martes, 18 de Abril del 2000

Querido diario.

He releido el relato del Arquero y el Faisán, y creo que es justo transcribir este otro correo, Marion, mi Señora, la Dama que en el bosque mora me ha escrito, esta es su misiva:

Estimado Robin,

Debí contártelo antes, pero unos días ha, me he divertido y sufrido en cierto modo en el bosque. Tu viejo amigo se ha ufanado de prender con habilidad de arquero a un hermoso faisán y se ha fascinado contándotelo.

Él mismo reconoce que no fue azarosa su recorrida ni la ruta que lo llevó al desdichado animal. Su espíritu y su intuición, lo admite, lo guiaron hacia la presa.

Bien advertiréis Robin que la intuición es virtud femenina siéndolo además ella misma de tal género. Pero voy a lo que venia a veros.

Habéis escuchado embelesado su relato. ¡Ay vosotros los varones!. Os pierde la vanidad. Admite vuestro viejo amigo haber observado a su presa hallarse insegura, atrapada, mirarlo por el rabillo del ojo. ¡Pobrecilla supo defenderse no mirando a su cazador por no fascinarse ante la muerte!

Dice el arquero que la indefensión de la presa lo excitó para preparar su flecha, la que lanzó aún sabiendo que no acertaría. Por dar una señal clara a su víctima de que estaba decidido a cazarla y con ello intimidarla.

Dice que no sabe como, ni quien (para evitar la culpa de segar una vida en las condiciones en que lo hizo) cargó su arco y disparó.

La presa no obstante herida tomó sin embargo, vuelo unos dos metros. Como nosotros los sin tierra lo tomamos heridos de destierro hacia estos bosques huyendo de la mortal flecha del Regente de nuestro Señor.

Dice que la buscó hasta el ofuscamiento, que debió convencer a terceros para que lo ayudaran a encontrar al malherido que con valor admirable, como nosotros, logró burlarlo refugiándose en la espesura... desconcertando y haciéndole sentir a nuestros enemigos que la cacería no sería fácil, y que no nos entregaríamos sin dignidad.

Mi admiración al bello y desdichado faisán, a su espíritu de supervivencia y mi ¡Buen provecho al arquero amigo!.

Marion, la que mora en el Bosque

Mi admiración por Vos, mi Señora.

Robin

Viernes, 21 de Abril del 2000

Querido diario.

Este es mi primer día de vacaciones de Semana Santa, no pienso hacer absolutamente nada más que descansar, leer, y establecer vínculo con aquellas personas que envuelven mi vida.

Mañana el arco de Robin resonará en el bosque, sus flechas medio adormecidas surcarán el espacio en busca de alguna diana. Y el corazón del viejo arquero restablecerá el sagrado vínculo que le mantiene unido con su Madre Tierra.

En estas fechas, hace ya muchos años, solía ir a visitar a mi tía abuela Manuela, 600 kilómetros al Sur. Han transcurrido unos cuantos años desde su muerte, pero, sigue viviendo en mi, el corazón más bueno que he conocido.

Crujían sus huesos, y su paso era lento, pero su sonrisa era luminosa, su mente era afilada y su voz era amable, su porte era un verdadero deleite. El mundo había cambiado en los inviernos que ella conoció, pero cargó ese peso con orgullo. Compartía su sabiduría y traspasaba su bondad, usando su amor por la vida como guía. No se rindió ante el tiempo, usando la vida como escenario, buscó la alegría de cada mañana, y nunca fue derrotada por la edad. Quienes la conocimos aprendimos el verdadero significado de las palabras: Bondad, Entrega y Amor.

En estas fechas mi corazón llora su ausencia.

Robin

Sábado, 22 de Abril del 2000

Querido diario.

¡Niebla!

A primera hora una densa niebla se extendía por todas partes, la niebla es lo peor que puedes encontrarte en una jornada de tiro con arco, puede llover, puedes quedar frito por el Sol, pero la niebla ... eso es otra historia, con niebla sencillamente no se puede disparar.

El enano y Yo mirando por la ventana, y nuestra mente soplando hacia esa densa niebla para que escampara. Por lo visto hemos soplado a conciencia porque a media mañana los primeros rayos del Sol nos daban el buen día. Prisas, arqueros con su arco en una mano, flechas en la otra, avituallamiento colgando de la boca y como poseídos montamos en el cuatro ruedas en busca de nuestro bosque, nuestras dianas, nuestro día de tiro.

Llegamos al campo de tiro, son las 11:00 horas, muy tarde, pero hoy no tenemos prisa, hay tiempo, hay dianas, hay Sol y hay muchas ganas.

En la zona de entrenamiento, unos autos, ningún arquero, todos tensando cuerda en alguna parte, y de pronto entre la maleza aparece José, los ojos muy abiertos, y la boca como una entrada de metro. Nos dimos la mano, esta vez con fuerza, eran ya demasiados días de ausencia. Las palabras se atropellan cuando José nos pone al día, le digo: "cálmate, tenemos tiempo, tenemos días" más tranquilo, nos dice: "Tenemos un pequeño circuito 3D permanente para disparar cuantas veces queramos" y sin más espera cogimos arco, cogimos flechas, y tres arqueros se perdían entre la maleza.
José, el viejo arquero y su recurvado

Hemos disparado multitud de flechas, a dianas 3D, a dianas 2D, y quizás, quien sabe, alguna 4D. Las flechas han volado bien, clavándose allí donde fijábamos nuestros ojos.

Próxima la hora del regreso, sentí una llamada conocida, dejé a mis arqueros disparar sus flechas, y me fundí en el interior del bosque, debía lanzar otra flecha pero requería de otra presencia. Mi paso se aceleraba, las ramas se abrazaban a mi arco, las hojas fregaban mi cuerpo, de repente me detuve, recosté mi arco en un inmenso tronco y me acomodé bajo la copa del inmenso árbol, allí bajo el viejo conocido, sin madera, sin cuerda, solté mi última flecha.

Mi corazón habló al guardián del conocimiento antiguo: "susúrrame tu sabiduría". De inmediato obtuve respuesta, desde lo más profundo del impresionante árbol fluyeron estas palabras: "En mi vida se oculta un núcleo, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. Única es la tentativa y la creación que ha osado la Madre Eterna. Única es mi forma y únicas las vetas de mi piel, único el juego más insignificante de las hojas de mi copa y la más pequeña cicatriz de mi corona. Mi misión es dar forma y presentar lo eterno en mis muescas singulares".

"Mi fuerza es la confianza, no se nada de mis padres, no se nada de los miles de retoños que todos los años brotan de mí. Vivo hasta el fin el secreto de mi semilla, no tengo otra preocupación. Confío en que Dios está en mí, confío en que mi tarea es sagrada y vivo de esta confianza".

Desperté para recordar a dos arqueros, recogí arco, flechas, conocimiento e inicié mi regreso.

Querido Diario, hemos de aprender a desentrañar las sensaciones, sentimientos y pensamientos profundos del árbol, iniciando la peregrinación que nos lleva a conocer a los árboles sagrados, a descifrar sus aparentemente ocultos e intrincados, pero ciertamente simples mensajes, y, sobre todo, tomando el tiempo necesario para este acercamiento.

No pienses que hablo de una velada repleta de alucinantes, vertiginosas, trepidantes y sugestivas experiencias místicas. Para eso están las agencias de viajes, los últimos modelos de automóviles y las drogas.

La compañía del árbol produce, por contra, unos sentimientos lentos, sosegados, duraderos y profundos. Gran parte de la belleza de esta relación radica en que se trata de una vivencia íntima, difícilmente explicable en palabras y que a menudo, por tanto, guardamos en nuestro corazón con un grato recuerdo. Poco a poco, conforme vamos aprendiendo a mantener afilada nuestra sensibilidad, el acercamiento es más profundo y el diálogo, más fluido, el árbol se abre en la medida en nosotros somos capaces de ver y abrirnos a él.

Querido diario, los viejos, los niños y los árboles son nuestros maestros naturales. La perdida de esta relación con ellos ha conllevado un profundo desarraigo y desconcierto.

¡Ojalá el Gran Arbol guíe nuestros pasos!

Robin

Lunes, 24 de Abril del 2000

Querido diario.

Te hablaré hoy de un personaje que puedes encontrar pululando por el bosque. El bosque no existe para él como un lugar de recogimiento y restauración, para este individuo el bosque es una parcela más en su mundo vertedero, este engendro humano posee muchos nombres, pero yo lo condensaré en uno solo: "Detritus Humanus".

"Detritus" es una triste y patética mala replica de humano, aplasta, desprecia, siembra nuestros bosques con incontables desechos humanos, colillas, envoltorios de bocadillos. Querido diario esto no es lo peor, pues lo insoportable es oírle hablar, la mayoría de veces elevando excesivamente su voz, incluso los pájaros interrumpen su canto al paso de semejante espécimen.

Aparquemos a Detritus por el momento. Esta mañana hemos repetido la jornada del Sábado, y estoy muy satisfecho con mis nuevas flechas, dan en el blanco. El que se ha metido en un torbellino ha sido el enano, le veo destemplado y desmotivado ante la diana, y claro, la diana le puede. Incluso ha renunciado a efectuar algunos tiros, por miedo, y yo alarmado le he dicho que un arquero ha de afrontar todas cuantas dianas se le presenten, y que solo debe tener miedo al miedo. Buscaré como inyectarle autoconfianza, si es que existe alguna forma.

Querido diario el Jueves me voy 5 días de viaje a Escocia, y te preguntarás ¿que carajo haré yo en Escocia? sin arco, sin flechas, en un lugar donde hablan raro, conducen por la izquierda, que gente tan extraña, pero mucho me han hablado de sus castillos, sus verdes valles, sus lagos y sus bosques, si hay bosques, voy a Escocia.

Hasta mi regreso querido diario, hasta la vuelta lector anónimo.

Robin



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