Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Martes, 1 de Abril de 2008

Querido diario.

El viejo roble ha caído...

Es difícil escribir esto, pero sé que me dará fuerza.

Esta tarde, a la edad de 89 años ha fallecido mi padre. No lo ha hecho en ningún quirófano, ni tampoco en su casa, lo ha hecho en la oficina después de estar charlando y bromeando conmigo y otros compañeros de trabajo durante casi una hora, no se porqué pero antes del desenlace tenía esa sensación de que hoy... estaba siendo un día distinto a los demás. Últimamente mi padre apenas podía andar, pero cada tarde nos acompañaba unas horas ayudando en algunas tareas, también haciendo sus solitarios en su ordenador y como no, lejos del control de mi madre... fumándose esos puros que tanto le gustaban.

A media tarde me advierten en la oficina que hace mucho rato que mi padre no sale del lavabo (wc), después de llamarle y no obtener respuesta he tenido la certeza de que el día jodido había llegado. Me he peleado con una puerta hija de puta que ha necesitado veinte patadas para ser derribada, y tal y como me temía, mi padre, el viejo roble, estaba rendido sin vida en el suelo.

Cuantas veces había pensado en este momento difícil, pero la realidad... es abrumadora, sobre todo en sus primeros instantes. Esta vez no ha sido la cabecita de Ote la que reposaba en mis brazos, esta vez ha sido la de mi padre consumida por una vida larga y feliz la que descansaba en mi regazo.

Es extraño como por un lado me siento triste por su pérdida, una pérdida que imposibilitará seguir manteniendo nuestras charlas diarias al acompañarle a casa al final de las tardes de trabajo, pero por otro lado siento cierto descanso por cómo, donde y cuando se ha producido su muerte, pues precisamente ahora era el momento clave para partir, los médicos nos pronosticaban toda una serie de tormentos quirúrgicos para como mínimo perder mucha calidad de vida, la consecuencia de uno de ellos sería la amputación de una de sus piernas. El Gran Árbol ha escuchado mis ruegos, y le ha evitado una larga agonía permitiendole alcanzar hoy... una muerte digna.

A mis amigos... es un duro trance, pero tenéis que saber que el viejo roble ha vivido una vida larga, larguísima, y ha vivido bien, con una salud envidiable y con la cabeza totalmente despierta y activa. La carrocería era la que le tenía atormentado estos últimos meses, pero se ha ido... como se dice... con las botas puestas, no podía ser de otra forma, ha sucedido como él quería que fuese. Así que, ahora lloramos su pérdida, pero también tenemos la satisfacción por la enorme dignidad con la que ha partido, por esa razón estoy apenado y tranquilo a la vez.

Cuando alcanzamos cierta edad... nos toca pasar por estos trances, es ley de vida, pero hay que seguir en pie... nuestra vida está repleta de personas, personas a las que amar, personas a las que ayudar, personas que nos necesitan fuertes y en pie dispuestos a partirnos el alma por ellos si es necesario. Gracias amigos por vuestras palabras de soporte, gracias por recordarme... que aunque jodida a veces... la vida... es maravillosa.

Y termino esta entrada en el diario con unas líneas de mi amigo Fernandin, son tan hermosas que quisiera rubricar con ellas, este uno de abril del año dos mil ocho, el día que mi viejo roble... ha caído con nobleza y dignidad.

Papa, te quiero toda mi vida y más... ya lo sabes, afortunadamente he tenido muchas ocasiones que no he desaprovechado para decírtelo, descansa en paz.



De mi amigo Fernandin...

" Y el viejo Roble, inevitablemente, cedió...
cansadas sus ramas... quebrado su espíritu.
Y el viento le llorará al faltarle su caricia
ahora que ya no estará.
Largos los años de lucha, largos...
cuán cortos una vez pasados.
Cuanta sombra cobijada, desde el amor refugiado,
cuantos nidos albergados con sus dulces ramadas,
Y llorará la lluvia, de sus hojas despojado,
anhelante...de besos ya no dados "

Hasta siempre, viejo Roble...

Robin

Jueves, 3 de Abril de 2008

Querido diario.

Bastoncito de plata...

¿Qué escribe uno después de una pérdida así? ¿Debe uno escribir en estos momentos? ¿Debe uno entristecer a quienes leen habitualmente este diario? me pregunto qué es lo correcto en estos momentos, y lo sé, claro que se lo que debe hacerse cuando uno escribe un diario, y más cuando desde un principio se compromete uno a respetar el guión que le dicta la vida... hay que escribir, porque en el fondo... un diario es un espejo donde en algunas ocasiones puede uno ver reflejada su propia vida, la vida de quienes leen. Y como todos tenemos o hemos tenido un padre, este trágico momento es inevitablemente algo que puede uno sentir como propio por su pasado... por su futuro.

Ayer fue un día de condolencias, la familia estuvimos junto al cuerpo que albergó a una excelente persona, una persona sencilla y generosa, una persona buena. Fueron muchos los que quisieron compartir con nosotros el dolor que nos consumía, gracias a ellos el velatorio fue llevadero y distraído pues curiosamente las conversaciones eran en muchas ocasiones un viaje al pasado, un pasado en el que de una forma u otra la vida de mi padre se cruzó con la de quienes tuvieron la fortuna de conocerle. También vinieron algunos arqueros, Chechu que hace no mucho tiempo perdió a Mercé, Fernando y Olga que para ellos la distancia no es un obstáculo para estar junto a sus amigos, Xuri, Jevi, Víctor y por supuesto muchos otros que me habéis dado calor con vuestros correos, gracias José Luis Iriarte... no sabes lo que me emocionó recibir un correo del arquero y persona que más he admirado durante estos años. Gracias también a todos los habituales del foro de arqueros en la red por hacerme llegar vuestro apoyo, de verdad que ni os imagináis como me he agarrado a cada uno de vuestros mensajes, estos apoyos son salvavidas cuando uno navega por mares embravecidos, gracias de corazón.

Por la noche necesitaba cambiar de registro, y nada mejor que una deliciosa cena junto a una chimenea en un restaurante exquisito muy cercano a mi casa con la compañía de Fernando, Olga, Montse y Víctor. Comimos, charlamos y reímos, por unas horas me mantuve alejado de la realidad del día, lo cual fue medicina para un hijo que acababa de perder a su padre.

Esta mañana el funeral, antes de la ceremonia el viejo José abrazado a mi me ha arrancado las pocas lágrimas que me quedaban, pero me he sentido orgulloso, orgulloso de mi familia, orgulloso de mis amigos, y por supuesto... orgulloso de mi padre. Después en la intimidad, hemos acompañado a mi padre al crematorio, me es difícil describir las sensaciones, pero es fácil imaginarlas. Ahora solo nos falta recibir la urna con sus cenizas para ir el sábado a primera hora al cementerio y depositarlas junto a los restos de los padres de mi padre, mis abuelos. Y a partir de aquí... hay que seguir, el mundo de los vivos no espera, así que hay que montarse de nuevo en el tren y compartir de nuevo el viaje con tantos y tantos ocupantes como lleve, y eso amigo lector, eso es maravilloso.

Junto a mi, descansa ahora un viejo bastón de madera con empuñadura de plata, el que fue durante los últimos años un apoyo para mi padre, ahora me acompañará junto a mi escritorio, muy cerca de este teclado, y de la misma forma que siento cuando acaricio la empuñadura de mis arcos, sentiré acariciando la empuñadura del bastoncito de plata... y recordaré a quien apoyado en él desafió la vida y la muerte con la cabeza erguida.



Os traduzco unas líneas de Martí i Pol escritas en los recordatorios que hemos repartido en el funeral:

Me cuesta imaginarte ausente para siempre.
Tantos recuerdos de ti se me acumulan
que ni dejan espacio a la tristeza
y te vivo intensamente sin tenerte.

No volverás nunca más, pero perduras
en las cosas y en mi de tal forma
que me cuesta imaginarte ausente para siempre.

Ahora sí, ahora ha llegado el momento de levantar el duelo, pues deben de nuevo volar las flechas... tan lejos como vuela la vida, así que no perdamos tiempo, armad vuestros arcos, y si os parece bien, elegid cualquiera de vuestras flechas, y en cualquier momento que las disparéis, antes de soltar cerrad los ojos, y decid en silencio... "por mi padre", el vuestro naturalmente.

Hasta pronto.

Robin

Sábado, 5 de Abril de 2008

Querido diario.

¡Tiene usted correo!

Reiros que esto no va en serio... o si?



Ilustrísima señora la Muerte:

Si lo que usted quería era joderme en vida, debe saber que ha fracasado. Sin saberlo, ha multiplicado usted por mil los lazos que me unían a esta vida. Se llevó hace unos meses al perro que más quería, no tuvo suficiente y me privó de algunos de mis amigos, ahora se ha llevado a mi padre. Pues bien, de nada le va a servir... por cada uno que se lleva... aparecen cientos apoyándome, así que lo lleva usted claro, no los tengo físicamente pero ya se han sobredimensionado en mi corazón y usted allí dentro... no tiene acceso. Más le valdría empezar a aprender a tirar con arco, aunque... claro, con la mala puntería que usted tiene, seguro que el gran jefe la despedía. Pero no se apure, estoy yo aquí para ayudarle, tirar con arco es muy sencillo, agarra usted el arco con la mano izquierda, y con la mano derecha tira (jala) fuertemente de la cuerda hasta alcanzar la comisura de sus labios, entonces... cierre usted los ojos y suelte de repente la mano que agarra el arco... y disfrute del placer del tiro con arco.

Y ya no le robo más tiempo, así que aprovecho la oportunidad para decirle por enésima vez... cómprese un desierto y cuente usted los granos de arena, deje en paz a mi familia, a mis amigos y a mis perros, llévese usted a Hacienda, si es posible antes del mes de Mayo que es cuando hay que pagar impuestos.

Sin más que decirle, se despide de usted...

Robin



Hasta pronto amigos.

Robin

Domingo, 6 de Abril de 2008

Querido diario.

Caminando, sonriéndole a la vida.

(Dedicado a un Halcón que sigue volando alto)

Esta mañana me he obsequiado con un paseo por la Barcelona antigua, ya sabéis como adoro la piedra impregnada de historia. He iniciado mi paseo por la calle del Obispo pasando bajo un arco gótico característico hasta la plaza San Jaime, desde allí me he dirigido hacia la Iglesia del Mar, obra del arquitecto Berenguer de Montagut, éste es el primer ejemplo del gótico catalán, un estilo austero donde predominan las líneas horizontales y las grandes superficies desnudas. La basílica se construyó en honor a la patrona de los marineros, sobre la antigua capilla de Santa María de las Arenas, que se había quedado pequeña. Por eso cerca del altar cuelga un pequeño barco. La obra fue iniciativa de los pescadores del barrio de la Ribera que estaba en plena expansión, situado fuera de las murallas. Querían tener una iglesia a la altura de la gran catedral del barrio gótico, cuya construcción financiaban la Iglesia y el rey.

En el interior de la iglesia, la austeridad contrasta con su extraordinaria belleza y perfección. No hay lugar para el azar, todo está perfectamente calculado: la distancia entre las 16 columnas octogonales que sostienen el techo es idéntica y dibuja cuadrados perfectos; las dos naves laterales miden exactamente la mitad que la nave central; la anchura y la altura total de la basílica coinciden. Su acústica es también muy buena, lo que la convierte en el escenario perfecto para los conciertos de música sacra que acoge regularmente.

Una vez fuera de la iglesia, desde la Plaza de Santa María, he ido por la calle Canvis Vells. En el cruce con Canvis Nous es donde estaba la casa de Arnau donde ejercía como cambista. He seguido por Canvis Vells, llegando a la calle del Consolat de Mar (Consulado de Mar). A la derecha he encontrado el antiguo edificio de la Lonja, muy frecuentado por el protagonista del libro, y que en aquella época estaba situado a pie de playa. Hace unos meses con motivo de un congreso de trabajo pude hacer una visita guiada al edificio de la lonja, recuerdo en una estancia enorme en el piso superior toda una hilera inmensa de pupitres como los de las antiguas escuelas, allí se zanjaban los acuerdos comerciales como la compra y la venta de grano u otras mercancías.

Me encuentro en Pla de Palau (Plaza de Palacio). Doy media vuelta y vuelvo a coger la calle del Consolat del Mar en dirección contraria a la que he venido, llego a la Plaça de les Olles y giro por la calle Vidriera que, pasada la Plaça del Born, se convierte en la calle Montcada, antigua vía señorial que albergaba los palacios de las familias más ricas de la ciudad. Cuando he llegado a la calle Princesa, giro a la izquierda siguiendo recto hasta el cruce con Vía Laietana hasta encontrarme en la Plaza del Ángel, que en la época feudal se llamaba Plaça del Blat (trigo). En el libro de Falcones, las ejecuciones públicas se realizan en esta plaza. En realidad, solían hacerse en las puertas de las murallas, a la entrada de la ciudad.

Desde allí me he dirigido hacia la Plaza Real para encontrarme con mis amigos numismáticos con los que he mantenido una serie de interesantes tertulias.

Hace semanas que no disparo una flecha, temo que mi tiro con arco se esté oxidando. Este sábado sin falta subiré al club, muero por sentir de nuevo la cuerda en mis dedos, acariciar las plumas de mis flechas y escuchar los impactos en las dianas volumétricas. Este próximo sábado mis flechas volarán en tu honor papa, sé que me acompañarás en el bosque, y hablaremos... tengo tantas cosas que contarte.

Este fin de semana mis entrañables han blindado mi corazón con su afecto, Jordi me ha escrito una carta adorable tan pronto regresó de Turquía, mi amigo viaja continuamente por motivos de trabajo, el calor de Marta y Gemma acompañaban sus palabras. También me ha acompañado la voz de Xavi que junto a Carmen ha querido fortalecerme, Antonio recién llegado de Marruecos también me ha llamado y hace unos minutos Robert ha puesto la guinda con su sencillez y su forma noble de ser, me ha enviado un mensaje con unas líneas, una música deliciosa y una foto que ha procesado especialmente para mí y mi padre, gracias mis entrañables, gracias por estar.

Y finaliza aquí una semana difícil.

Os dejo con la foto de Robert, una foto que habla por sí misma...



"Estación de nieblas"


Hasta pronto.

Robin

Jueves, 10 de Abril de 2008

Querido diario.

Calentando motores...

Escribo a mediodía, justo antes de regresar al trabajo, a mis pies, dos bolas doradas que no se separan de mí. Me siento bien, curiosamente durante estas últimas tres noches he dormido muy bien, despertándome por la mañana con mucha energía, pienso, quiero pensar, que es posible que alguien haya velado mi sueño.

Ayer por la noche monté mi "Golden aniversary" y disparé una buena cantidad de flechas en mi pequeño "indoor" casero, por supuesto que no es lo mismo que disparar en el bosque, pero el tacto de la cuerda, el impacto de las flechas y el propio cansancio me recordó y me preparó para mi jornada de tiro del próximo sábado en el club, prácticamente estoy contando las horas para introducirme de nuevo en el bosque. Y me siento bien... percibo una paz interior que suaviza la reciente pérdida. Estos días sigo muy de cerca el comportamiento y estado de mi Madre, y solo puedo decir que me siento orgulloso por la fortaleza que está mostrando, aunque sé... que la procesión va por dentro.

Esta noche nueva sesión de tiro casero, he de recuperar el tono, practicaré con unas pegatinas pequeñas adosadas a la diana, pues como escuché en una película... "blanco pequeño, error pequeño"

Nos vemos... ¡en el bosque!

Robin

Sábado, 12 de Abril de 2008

Querido diario.

Regresando al bosque...

Una suave lluvia cayó ayer por la tarde y también durante gran parte de la noche, el Gran Árbol ha querido preparar mi regreso al bosque, un bosque que esta mañana estaba húmedo, un bosque que esperaba mi regreso, un bosque en el que como siempre... me he reencontrado a mí mismo.

Las 8:00 de la mañana, suena el móvil (celular) el viejo José me deja un mensaje, el viejo arquero también espera mi regreso, no debo demorarme. Me despido de mis dos bolas doradas y recojo mis artilugios. Ha amanecido un día espléndido, no llueve, luce el Sol, y suenan a lo lejos unos tambores... ¿tambores? pero que digo... es mi corazón que golpea mi pecho, no debo hacer esperar a José, es hora de partir.

Recojo al viejo gruñón en la puerta de su casa, lleva más de hora y media despierto. Como una flecha, el cuatro ruedas nos lleva hacia el club. Esta mañana hay una tirada social 3D, la competición no me motiva en absoluto, pero es el único día que tomo nota de mis puntuaciones, de vez en cuando es bueno saber como anda la cosa.

Estoy solo con José en el campo de entrenamiento, es temprano y hemos de calentar un poco. Suelto mis primeras flechas a una diana a 15 metros, percibo buenas sensaciones, pruebo los 35 metros y los 40, agrupo, siento seguridad en mis tiros...



huevo frito a 35 metros



volumétrica a 40 metros


La cosa promete, la laguna de tiro incluso me habrá ido bien, disparar en casa me ha dado el tono muscular necesario para no sentir cansancio. No puedo esperar más y le indico a José que nos vamos al bosque.

Nos encontramos ante la primera diana, miro alrededor, siento alrededor, y dejo que un bosque húmedo me arrope, tira José y acierta con las dos flechas. Es mi turno, mis dedos nerviosos extraen la primera flecha del carcaj, una ráfaga de aire me da serenidad, me aíslo, y me concentro en un minúsculo punto en el centro de la zona del pleno, ya sabéis, blanco pequeño, error pequeño, cierro por un momento los ojos y me digo en silencio "va por ti papa", la flecha parte como un rayo, mi corazón golpea de nuevo mi pecho y el bosque enmudece, a lo lejos se escucha el sonido de una flecha clavándose en su diana, la magia se ha producido de nuevo, a quien le importan los puntos, pero es una social, hay que anotar. Ascendemos por el bosque, nos queda por delante toda una mañana y muchas dianas que resolver, ¡vamos a por ellas José!

Hoy ha sido un día especial, emotivo para mí, el bosque, el recuerdo de mi padre, mis amigos, han sido el arco que me ha catapultado esta mañana como una flecha.

Una foto con el viejo gruñón...



En el bosque bajo un cielo azul precioso...



Finalizado el recorrido me encuentro con Antonio en el campo de entrenamiento, más tarde llegan más arqueros, entre ellos mi amigo Robert, si hubiera sabido que subía esta mañana... pero tiempo habrá, de momento he quedado con Gloria para compartir una mañana de tiro el próximo sábado, con Víctor será dentro de dos semanas, tengo todo el tiempo del mundo y me siento afortunado por tener con quien compartirlo.

Y ya no aporreo más el teclado, me reclaman para ir de compras.

Hasta pronto.

Robin

Domingo, 20 de Abril de 2008

Querido diario.

Creer es poder...

Ayer sábado tal y como le prometí a Gloria la acompañé a hacer un recorrido de volumétricas en el club. Hacía tiempo que no acompañaba a un arquero para seguir con atención su tiro con arco, pero la petición de Gloria de la anterior semana me pareció como una llamada de SOS, parecía como que Gloria estaba encallada y no sabía cómo salir del atolladero.

En el club hay monitores suficientemente competentes para iniciar a los que llegan por primera vez al tiro con arco, con ellos aprenden a dar los primeros pasos, la técnica básicamente. Pero hay un factor que aparece tiempo después, cuando solos se enfrentan no solo a las dianas, sino al peor de sus enemigos... ellos mismos. Y Gloria como pude comprobar y suponía... era la causa de su propio estancamiento.

Después de almorzar en condiciones me dirigí al campo de entrenamiento, allí me esperaba Gloria a la que observé disparando sus flechas sin que ella se diera cuenta. Al poco rato apareció Robert equipado con su cámara de fotos y sin su arco, esa mañana según me contó quería extraer esos detalles de la naturaleza que tanto le gustan, así que venía dispuesto a que una flor, una corteza de árbol, incluso un puñado de hierbas hablara a través de su cámara, a través de su mirada. También estaba Jordi y la no tan pequeña Marta, Jordi iba a quedarse en la zona de entrenamiento porque tenía lesionada la rodilla. Dejé que partieran varios arqueros, que marchara José con Chesco al que hacia tiempo que no veía por el club, que marchara Robert, hasta que le dije a Gloria que había llegado el momento de introducirnos en el bosque sin más compañía que nosotros dos y un problema que teníamos que resolver.

Primera diana, un lobo a media distancia, Gloria me indica que dispare primero, vuelan mis dos flechas, pero mi atención no está en la diana, mi atención está clavada en Gloria a la que observo andar, extraer sus flechas, agarrar el arco, incluso respirar. Le toca el turno a mi amiga y en silencio me digo... "cuéntame sin palabras que es lo que te sucede", vuelan dos flechas que se pierden cerca de la diana, ella no acierta con sus flechas, pero yo si acierto con mi pronóstico. Y con suavidad empiezo a hablarle, sin sentenciar, como analizando a una tercera persona, le hablo de otro arquero al que le ocurría lo mismo que a ella. Me muestra sus flechas, tiene dos calibres distintos, que si uno le va mejor que el otro, que si esto... que si lo otro, hasta que le digo que no son las flechas, que no es su nuevo arco, que no es su escasa potencia, que el problema radica en ella misma, en su propia naturaleza que es necesario controlar. Gloria dispara a la velocidad luz, con intención en algunas primeras flechas, por obligación en muchas segundas, y derrotada cuando una diana la considera difícil, lo que sucede es que no existen dianas difíciles, existen dianas que las consideramos difíciles y esto nos condiciona en el momento de resolverlas.

Le doy unas cuantas indicaciones técnicas importantes para corregir unos fallos de deriva, y la ayudo a conocer el comportamiento de su propio arco con el que previamente he disparado algunas de sus flechas a su apertura, no es el material, de eso estoy seguro. Gloria conoce bien cuál es su talón de Aquiles, es nerviosa y la ansiedad le juega malas pasadas, parece como si no fuera ella la que dispara sus flechas, así que debe tomar sus propias riendas y empezar a caminar por el camino del arco y las flechas al paso, sin cabalgar, sin desbocarse, tirando de las riendas, marcando las pisadas en cada una de las flechas disparadas. A partir de la diana 4 empieza a lanzar bien las primeras flechas, la obligo a bajar el arco, a retirar el pie de la piqueta, le enseño a disparar su segunda flecha como si fuera otra primera, como si fuera la única flecha de la mañana, y empiezan a entrar las segundas, me doy cuenta que lo importante ya no es lo que le digo sino cómo se lo digo. Según nos aproximamos a un ciervo tendido me dice que es un tiro muy largo, que suele fallarlo. Me la llevo hasta la piqueta blanca más cercana a la diana, le marco la cadencia de tiro, le hablo con suavidad recordándole posiciones de pies, agarre de arco, la verticalidad del mismo, sus flechas dan en el blanco, su cara expresa satisfacción y sus ojos hasta ahora apagados empiezan a brillar. Me dice que... "claro, como hemos disparado 6 metros más cerca, por eso ha alcanzado el blanco", me la llevo a la piqueta reglamentaria, con sus muchos metros, con su pendiente, con el sol dando en la cara, pero le recuerdo que para acertar una diana, es esencial creer que puede hacerlo, solo debe repetir el tiro anterior con un poco más de elevación del arco, que debe evitar una gruesa rama que puede interceptar la trayectoria de su flecha por lo que le sugiero disparar con una rodilla en tierra o agachada, es posible alcanzar la diana, y lo hace, clava un par de flechas y una tercera adicional va fuera, pero por muy poco, casi raspando el lomo, para mi una flecha tan buena como las anteriores, buena por la forma cómo la ha disparado, es más... haciéndolo aparentemente bien... se fallan tiros.

A partir del ciervo tendido el tiro con arco de Gloria nada tiene que ver con el de antes, el de los fallos repetidos, el de sentirse derrotado por no controlar las flechas. Le indico cuando ha de corregir, y lo hace, empiezan a entrar las flechas de Gloria en el pleno, incluso en tiros a más de 30 metros, y yo sin darme cuenta la acompaño también con unos tiros exquisitos, controlando y corrigiendo centímetros en las segundas flechas. Gloria está disfrutando con intensidad de su propio tiro con arco, empieza a creer que es posible, que puede hacerlo. En algún momento le aflora alguna duda, piensa en la suerte, y la obligo a disparar dos flechas adicionales para que de una puñetera vez se dé cuenta que es ella la que lo está haciendo, que está tirando de maravilla.

Y llegamos al tejón imposible, una diana que Gloria siempre había fallado. Me aproximo a una arquera de nuevo temerosa, le miro a los ojos y le digo... ¿a que le temes? es que... ¡nada! solo es una diana más, confía en tí, solo es una diana más.

Juntos, dos arqueros que se alejan se funden en el bosque, detrás... queda una diana más, una diana que las dos flechas de Gloria han abatido, y con la diana... ha caído también un mito, el mito de la diana imposible.

Finalizamos el recorrido, la arquera que sale del bosque no se parece en nada a la que hace unas horas ha entrado en él, Gloria se ha liberado de ella misma, de esa enemiga interior que le impedía realizar ese tiro con arco que la ha de satisfacer, en absoluto frustrar. Pero eso ha sido hoy, la enemiga interior no se rinde fácilmente, volverá, nuestra amiga debe estar preparada, creer en si misma, que puede repetir lo que hoy ha hecho. Este domingo creo que ha ido a tirar a Francia, no sé lo que habrá pasado, pero el próximo sábado volveremos a re andar lo andado ayer, hay que grabar al fuego unas pautas de tiro vitales para que Gloria no se encalle de nuevo, o como mínimo que cuando se encalle, sepa cómo salir del atolladero, puede hacerlo, debe hacerlo.

Finaliza el fin de semana, espero que pronto reciba la foto que me hizo Robert, un primer plano de la punta de mi flecha en el reposa de mi arco, detrás mi cara desenfocada... hermosa foto que colgaré tan pronto la reciba.

Y eso es todo, de momento.

Robin

Miércoles, 23 de Abril de 2008

Querido diario.

Sant Jordi.



Hoy 23 de Abril se celebra en Catalunya el día de Sant Jordi, una fiesta multitudinaria que llena las calles de gentes entre paradas de libros y rosas. Es un día en el que por tradición el hombre regala rosas y la mujer libros. A mí me gusta especialmente este día y disfruto sumergiéndome en las calles populosas y alegres, extasiándome ante las paradas de libros apilados ordenadamente, y viendo a la gente entre ellos, ojeando, mirando y comprando, aunque para muchos, solo sea el único día del año en que adquieren uno, no importa, un día vale más que ninguno.

No voy a enrollarme con la leyenda del dragón y Sant Jordi, solo hay que goglear un poco para verla repetida hasta la saciedad.

Esta mañana he regalado diversas rosas, pero también he sido el portador de una rosa muy especial, la rosa que mi padre hubiera regalado a mi madre, rosa que no le faltará... salvo el día que yo mismo haya cruzado el Hades.

¡Feliz día de Sant Jordi!

Robin



Marzo 2008

Abril 2008

Mayo 2008

Calendario (diario de Robin)