Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Miércoles, 1 de Abril de 2009

Querido diario.

Un año después...


Papa fumando su pipa, hace ya muchos años
Papa con un Robin muy niño


(Escuchando: "I Will Remember You (Sarah McLaughlin)")

Suenan las primeras teclas en esta máquina de decir cosas mientras una intensa lluvia repiquetea sobre el tejado de la buhardilla donde me encuentro, donde me muestro. En unos segundos, mi teclado emite un redoble, hay ritmo ahora, las palabras... impregnadas de sentimientos afloran, unos segundos más, y el bombeo lento y seguro de mi corazón dará cadencia a esta nueva entrada del diario.

Parece que fue ayer pero ya ha transcurrido un año desde la desaparición de papa. Os hablo desde mi corazón, en él ya no hay tristeza, en su lugar... una buena dosis de orgullo aderezado de muchos recuerdos, todos ellos impregnados por esa forma tan especial de ser del viejo roble, un hombre bueno, sencillo y noble.

Después de un año puedo decir que este tipo de pérdidas no se superan, salvo si entendemos este "superar" como el aprender a convivir con su ausencia. De la misma forma, hemos de aprender a enterrar a los que han muerto, y me refiero a ese enterrar como la aceptación rotunda de su desaparición, pero también podemos aprender a mantener vivo el espíritu del que ya no está, es una forma de inmortalizarle, manteniendo su recuerdo y de alguna forma su presencia en nuestras vidas, siempre desde la aceptación de su no existencia.

Pocos meses después de la muerte de papa, mama fue marchitándose hasta emprender también ese camino de no retorno, fue un duro segundo golpe, sensibilizados por el primer desenlace, la pérdida de mama fue un verdadero golpe bajo, lo peor es que no fue una partida súbita sino una dolorosa agonía. Decía siempre mi madre... "Que no te mande Dios todo cuanto puedes soportar, no subestimes tu fuerza" y ciertamente... fue entonces cuando me di cuenta del potencial que guardaba en mi interior. Así que... como me enseñaron, hice piña con los míos y con fuerza y orgullo arremetí contra el desánimo fijando mi vista en el futuro. Hoy, meses después, montado en el loco tren de la vida, voy resolviendo mis propias dianas con la satisfacción de ver volar mis flechas correctamente... ¡tuve dos buenos maestros!

Voy con frecuencia a la casa que fue de mis padres, cuando estoy allí, diversos objetos me recuerdan anécdotas o vivencias del pasado. Todos esos objetos de recuerdo me aportan claves e historias del pasado que crean una narración continua en la que se interconectan las historias de una vida.

Papa y Mama siguen conmigo, están en miles de vientos que soplan, en cada rayo de luz, en la suave lluvia de otoño, en el rápido ímpetu ascendente de las tranquilas aves que vuelan en círculo, en la suave luz de las estrellas por la noche, están en todo cuanto mi corazón ama.


Papa... con 85 años


La gente toma decisiones acerca de cómo afrontar el dolor. A menudo, eligen el olvido como mecanismo para afrontarlo. Yo he elegido recordar.

Papa... sigo en pie, sigo avanzando.

Robin

Viernes, 3 de Abril de 2009

Querido diario.

Usar la imaginación, ser creativo...



(Escuchando: "You Got It (Roy Orbison)")

Cuenta una antigua leyenda que, en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a su mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se buscó un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre virtuoso fue llevado a juicio, sabiendo que tendría escasas o nula oportunidad de escapar al terrible veredicto, ¡la horca! El juez, a pesar de estar también complotado, quiso darle al proceso todo el aspecto de un juicio justo. Por ello dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino, escribiremos en dos papeles separados las palabras -culpable- e -inocente-. Tú escogerás uno, y será la mano de Dios la que decida tu destino". Por supuesto que el funcionario compinchado había preparado dos papeles con la misma sentencia -culpable-. La pobre víctima, aun sin conocer los detalles, se daba cuenta de que el sistema propuesto era una trampa. No tenía escapatoria.

El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, se quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba a impacientarse abrió los ojos y, con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca se lo tragó con rapidez.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon airadamente: "Pero... ¿qué has hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?". "Es muy sencillo", respondió el hombre. "Si leemos el papel que queda, sabremos lo que decía el que me tragué". Con rezongos y rabia mal disimulada, debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Ya lo decía Einstein... en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Robin

Martes, 21 de Abril de 2009

Querido diario.

Sintiendo el bosque...



(Escuchando: "In The Arms Of an Angel (Sarah McLaughlin)")

La soledad era eterna
y el silencio inacabable.
Me detuve como un árbol
y oí hablar a los árboles.

Los árboles se olvidaron
de mi forma de hombre errante,
y, con mi forma olvidada,
oí hablar a los árboles.

Cuando yo ya me salía
vi a los árboles mirarme,
se daban cuenta de todo
y me apenaba dejarles.

(Juan Ramón Jiménez, Árboles hombres)

Me lo debía, hoy me he obsequiado con una inmersión en uno de mis bosques preferidos. A media tarde conseguí escaparme del trabajo. Después de largo tiempo ausente, necesitaba sentirlo de nuevo... fundirme en su magia, una vez más.

Cruje la hojarasca bajo mis pies, la tarde cae, se levanta viento, los árboles se han convertido en instrumentos. Escucho como suena el volumen ondulante, con profundos murmullos, con un gran movimiento que vibra entre ellos para alejarse suspirando. Cada árbol tiene una voz. Los robles crujen, las hayas gimen, los pinos tatarean y las encinas susurran.

Permanezco ahora absolutamente inmóvil, sumido en el sonido, cuando de repente se produce la unificación. Cierro los ojos y percibo el ritmo de una danza, sublime, que existe desde tiempos inmemoriales. Puedo disolverme ahora en el viento, en el musgo, en las hojas, en un conejo acurrucado en su madriguera, en un halcón que se desliza con alas silenciosas.

Caen las primeras gotas de lluvia golpeando las hojas, el agua se desliza por mis mejillas, tal vez lluvia, tal vez lágrimas arrancadas por la belleza que me envuelve. La tierra huele a madera en putrefacción y brotes tiernos que se despliegan alimentándose de la descomposición, la muerte y el nacimiento juntos en la pauta, uno surgiendo de la otra.

Y ambos en mí, ambos de mí y yo de ellos. Yo soy ahora la tierra y la lluvia, suspendido en el ápice del ser. No existe el tiempo, ni siquiera el sonido ni la vista, ya no hay necesidad de ellos.

Soy ahora, en medio del bosque... Éxtasis.

Robin



Marzo 2009

Abril 2009

Mayo 2009

Calendario (diario de Robin)