Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado 16 de Abril de 2011

Querido diario.

Paréntesis forzoso...



(Escuchando: "If You Don't Know Me By Now (Simply Red)")

A veces sucede que uno se cruza en la vida con un médico irresponsable, alguien a quien se le deposita la confianza y desafortunadamente por una falta de profesionalidad te jode la salud. No es esto una crítica contra la medicina en general, pero si una denuncia a la falta de celo de algunos de sus miembros. Recetar un medicamento sin estudiar responsablemente las interacciones con otros fármacos que el paciente está tomando me parece algo grave. En mi caso me ha provocado un deterioro generalizado de la masa muscular hasta el punto de no poder levantar un peso de un kilo, a eso le añadimos un dolor invalidante y ya tenemos a Robin fuera de combate durante mes y medio. Ha sido abandonar la jodida pastilla y en 48 horas volver a la normalidad, sin dolor y recuperando la fuerza.

No deseo que este suceso monopolice esta entrada en el diario, pero quería hacer alguna mención para dar respuesta a quienes se preguntan porque Robin permanecía mudo. Afortunadamente todo es ya una anécdota.

Muchos días sin disparar con mi arco, un paréntesis forzoso que también me ha jorobado y de qué manera. Pensaba regresar esta mañana al bosque pero no he querido precipitarme, así que he montado mi indoor casero y he ido fortaleciendo mi espalda. La sensación de tensar el arco y soltar la cuerda ha sido un bálsamo para mi síndrome de abstinencia arquera.

Esta semana me encontré con Xuri por la calle, le conté por encima lo que me había sucedido y él me contó novedades del club, también que el recorrido de campo ya estaba finalizado con unos tiros muy interesantes que me están esperando.

Durante este mes retirado de cualquier actividad física, me he refugiado en el estudio de la historia antigua y también en algunas acuñaciones de moneda de la antigüedad. Hablé con Antón sobre iniciar algún proyecto en el museo de su ciudad, algo como una asociación de amigos del museo y algunas exposiciones de moneda, veremos cómo irá la cosa, no son buenos tiempos para conseguir recursos para movidas culturales pero algo haremos.

Las reuniones con mis amigos de la historia y las monedas los domingos por la mañana han sido como siempre algo ilusionante y satisfactorio, a falta de flechas volando... mi pasión por la historia antigua y mis sesiones de dibujo han colmado mis vacíos arqueros, es bueno nutrirse de distintas cosas.

Y de momento lo dejo aquí, ahora con más humor y mejor estado físico seguiré aporreando este viejo teclado, hay tantas cosas por escribir.

hasta pronto.

Robin

Lunes 25 de Abril de 2011

Querido diario.

Coloreando una espera...



(Escuchando: "Memorias de África (John Barry)")

Faltan pocos días para mi regreso al arco y la flecha, durante esta espera he profundizado mundos de colores con mis lápices y mis pinceles, han corrido ríos de tinta sobre pergaminos dibujando caligrafías olvidadas. Amo la pluma, las plumillas y los tinteros, y vienen a mi memoria imágenes de mi infancia, imágenes que se funden con pupitres de un colegio. Ahora de nuevo guiados por mi mano, trazo líneas de colores sobre un rugoso papel mientras mis flechas aguardan mi regreso al bosque. Con el dibujo he explorado el mundo de las formas y de los colores. Muchos años después de un primer boceto a lápiz he aprendido a dibujar con las palabras, de ellas emanan bosques, arcos y flechas, también algunos sucesos y anhelos.

Hace aproximadamente un mes falleció el que fue mi amigo y maestro de dibujo Guerau Calàbia. Nos conocimos cuando yo era un adolescente inquieto. Me recuerdo a mi mismo perfectamente, siempre interesándome por todo, queriendo descubrir nuevos horizontes, en aquel entonces me apuntaba a un bombardeo si era necesario. Me dio unos años por la investigación de otras realidades y fenómenos extraños, metiéndome de lleno en el campo de la exobiología. A raíz de la lectura de un libro escribí una carta a su autor, un italiano que residía en mi país. A las pocas semanas llamaron a la puerta de mi casa y se presentó Guerau en nombre del autor que recibió mi correo, como estaba imposibilitado envió a su amigo para conocerme. Desde ese día compartimos interesantes tertulias los tres. Un día acompañé a Guerau a su estudio, y me fasciné con sus pinturas y esculturas, tardé creo que unos dos segundos en responder afirmativamente a su propuesta de darme clases de dibujo. Ese fue mi inicio tutelado en las artes plásticas, primero eduqué la mano y la vista, cientos de cenefas y degradados hasta agotar mis lápices. Aprendí diversas técnicas y la teoría del color dando mis primeros pasos en un universo fascinante que desconocía. Recuerdo ahora el día que me presenté con mi cajita de lápices de colores en el estudio de Guerau, me dijo que eran buenos lápices de colores pero que allí solo iba a utilizar tres de ellos, el amarillo, el rojo y el azul, el resto debía obtenerlos yo mismo a partir de esos tres colores básicos, también me demostró que no necesitaría el color negro. Mis tres lápices de colores escondían múltiples combinaciones, con ellos nacieron los secundarios, los terciarios y los complementarios, con estos últimos daba la sombra adecuada a cada objeto.



Guerau Calàbia, pintor, escultor y amigo
(descansa en paz)


Estos días he dibujado árboles, bosques, y algún que otro boceto de arquero, se ha hecho evidente que el arquero que me habita está despertando de su descanso, incluso me parece sentir un ligero temblor en mis flechas que aguardan en su carcaj, cuando me detengo frente a ellas lo percibo. Por suerte la lluvia ha evitado un regreso apresurado a mi tiro con arco, es necesario recuperarse bien del desafortunado tropiezo, pero el próximo sábado no habrá lluvia que me retenga, mis flechas me llaman, mis sueños se entrelazan con sus suspiros, pronto, muy pronto, volarán de nuevo libres, y mis ojos contemplarán su elegante vuelo, siempre cobijado por los árboles, en un bosque que vive más allá de mi propia realidad.

Hasta ese día de liberación, seguiré dibujando con mis palabras bosques y sentimientos, pronto el chasquido de la cuerda de mi arco dará punto final a una espera que se me ha hecho más que eterna.

Hasta pronto amigos.

Robin



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