Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo 28 de Abril de 2013

Querido diario.

Lluvia.



(Escuchando: " Set Fire To The Rain (Adele)")

Una lluvia que no cesa me mantiene al otro lado de los cristales, revivo estos días el bosque pensándolo, por suerte he acumulado tanto de él que no tengo dificultad para percibirlo con todos mis sentidos, sea la rugosidad de un tronco o ese olor a musgo después de una intensa lluvia como la que ahora está cayendo.

Mientras lo pienso... ando pausadamente bajo un cielo verde agitado por el viento, el suelo mullido va crujiendo bajo mis pies y voy doblando el codo lesionado, estoy al 90% de la recuperación, pronto podré volver a tensar mi arco, por una vez en la vida le he hecho caso a mi doctora y he dado un buen descanso al tendón inflamado, con masajes y ejercicio he recuperado la actividad de los músculos del brazo que en su día contracturados cedieron la carga de trabajo al tendón.

No ha sido fácil mantenerme alejado del tiro con arco, no he ido al club, y no lo he hecho porque me conozco y sé que la pasión podría más que mi propósito, esta vez no, esta vez he de recuperarme de una forma correcta.

Ahora la lluvia arremete con fuerza, la temperatura ha descendido bruscamente, mi pensamiento sigue en el bosque observando la estela blanca de las plumas de mis flechas volando hacia sus dianas, puedo sentir el tacto dulce de la madera de la empuñadura de mi arco, con el reverso de mis dedos la acaricio percibiendo mi propia temperatura depositada en él, solo me falta sentir su propio latido, pero sé que sus latidos no son otros que los del arquero que lo tensa, y esos... si los escucho, resonando en el bosque, ese bosque que pienso y tanto anhelo.

No hay ningún pasado que podamos recobrar anhelándolo, solo el presente va formándose avanzando a medida que el pasado retrocede, pero mi mente puede viajar en el tiempo navegando por el mar de los recuerdos y las sensaciones vividas, mientras escribo este viejo diario la lluvia golpea con dureza los cristales, en ellos una inmensidad de lágrimas se deslizan sinuosamente, el bosque me llama, siempre lo hace cuando lo pienso.

Este fin de semana he cambiado la cuerda de mi recurvado, también los silenciadores y el forro del reposa flechas, será el Ironwood el que me devuelva la cordura, será el viejo recurvado con su elasticidad de tensado el que hará volar de nuevo mis flechas, mis quince nuevas flechas que solo volaron el día del video "12 flechas" después del cual inicié mi abstinencia arquera.

La lluvia va cesando, si, parece que me dará una tregua... podría dar un paseo real en el bosque que rodea mi casa, sin arco, sin flechas, armado con mis sentidos, saboreando su exuberancia, su sensualidad, si, parece que la lluvia cesa y unos claros me anuncian esa deseada tregua, calzo mis botas y me abrigo para ir a desnudar mi alma en el bosque, mi otro hogar.

Hasta pronto.

Robin



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