Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo 1 de Mayo de 2011

Querido diario.

Disparando, bajo un mar de hojas !!



(Escuchando: "In The Arms Of an Angel (Sarah McLaughlin)")

Ayer sábado regresé con mi arco y mis flechas al bosque, aquí van unas líneas que escribí por la noche bajo un manto de estrellas...

Primera hora de la mañana, me encuentro en mi terraza escuchando un murmullo intenso de pájaros procedentes del bosque que linda con mi casa, a los pocos minutos se silencian hasta que un destello de luz crece en la lejanía, está amaneciendo.

Estoy inquieto, un poco nervioso, hoy regreso al bosque con mi arco, mis flechas y mis ansias por disparar, hoy es el punto final definitivo a una interminable espera.

Un camino sinuoso más que conocido se repite ante mí, el cuatro ruedas me transporta fielmente lejos del cemento ascendiendo hacia las inmediaciones del club en el interior del bosque, un bosque donde se forjan arqueros.

Después de un buen almuerzo en compañía de Jordi Lorenz me dirijo al campo de entrenamiento, allí están Jordi Mata y Javier Morillas cambiando los bloques de estramit de paja de uno de los parapetos de las dianas. También observo unas dianas 3D caseras que Josep Moragas ha construido, una especie de ave volando y una araña, muy pronto les daré caza, pero antes es necesario calentar y efectuar unos primeros disparos de prueba. Mis flechas cobran vida de nuevo y mis músculos cumplen a la perfección, puedo tensar sin problemas y las flechas me obedecen siguiendo la ruta que fijo con mis ojos, me encuentro como se dice... como pato en el agua.

Jordi y Javier reparando una diana...



Las nuevas dianas...



Después de unas cuantas series de flechas llega Víctor, mi compañero calienta un poco con sus flechas de madera, cuando me fijo bien veo que sus culatines han cambiado, son a la antigua usanza, pero no están trabajados en el vástago de la flecha, sino que son independientes, de madera y adheridos al extremo de la flecha, como los culatines de plástico. Por lo visto algún fabricante ha puesto en el mercado estos nuevos y originales culatines para darle un look más medieval a nuestras flechas, le sugiero a Víctor que la zona de empalme del vástago con el culatín de madera la forre con hilo, así no se apreciará la inserción y reforzará ese look tradicional, las puntas que ha montado en sus flechas me gustan mucho.

Unas fotos de muestra.



Finalmente nos vamos los dos al recorrido de campo. Me han comentado que ya está preparado para la próxima tirada de liga del día 8 de Mayo, y por lo visto hay algunos tiros nuevos que no conozco, uno de ellos muy largo y empinado.

Empieza la fiesta...

El bosque está maravilloso, la primavera ha reactivado el crecimiento, el verde es ahora dueño y señor, la luz es también mucho más intensa...



El reencuentro de mis flechas con el amarillo es una satisfacción y un alivio después de una larga ausencia no deseada...




Y vuelan las flechas, vaya si vuelan!!

Saboreando cada uno de los pasos en compañía de un Víctor muy relajado y perceptivo, vamos resolviendo cada uno de los retos, especialmente las últimas dianas. Cuando nos detenemos para degustar el bosque que nos rodea, Víctor me pregunta que es ese ruido de fondo que se escucha, él cree que son sonidos de motor procedentes del circuito de Montmeló transportados por el viento, pero no, escúchalo bien Víctor, eso suena como un oleaje, es sin duda el mar de hojas que nos cubre agitado por un viento poderoso, no hay ráfagas pero si se percibe como un sosegado oleaje.

Extasiados y comprometidos con todos nuestros sentidos seguimos nuestro camino, nuevas dianas, nuevos desafíos, incluso una de ellas que ya nos habían anunciado que estaba al final de una muy pronunciada cuesta, un tiro considerablemente largo, la piqueta más cercana es posible que esté situada a unos 45 metros, la de los open 60 seguros. Era necesario elevar el arco, considerar la distancia y ese plus añadido que precisa un disparo con un pronunciado ascenso, las primeras flechas de Víctor aterrizan a unos palmos de la diana, era previsible, la madera no rinde lo mismo que el carbono grafito, pero finalmente encuentran su objetivo al final de una parábola más que notable.



Es ahora mi turno, y sin dudar me abandono a la intuición, los años de experiencia hacen su trabajo, la primera flecha se clava en el cuatro, a un suspiro del amarillo, más que bien para esta primera flecha!! Las otras dos bajan un poco pero muy cerca de la primera, después de resolver esta diana hay que pagar peaje, y no es otro que ascender la empinada cuesta para recuperar las flechas, por Zeus que vale la pena el ascenso!!

Seguimos los dos arqueros disfrutando del recorrido, garabateando con cierta destreza un capítulo más en nuestras vidas, los dos contamos cincuenta y pico y la vista hacia atrás nos da una enriquecida perspectiva hacia el futuro, hoy hemos compartido pupitre en esta magistral escuela de la naturaleza, también hemos compartido una pasión, y damos las gracias al creador por permitirnos una vez más... sentirnos tan y tan plenos al volar junto a cada una de nuestras flechas.

Y ahora permitidme terminar con un párrafo de mi amigo W. Shakespeare relativo al tiempo...

El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, y muy corto para los que festejan. Y para los que aman... para los que aman, el tiempo es eternidad.

Hasta pronto!!

Robin

Sábado 21 de Mayo de 2011

Querido diario.

Blai... "el aventurero".



(Escuchando: "If i die young (The Band Perry)")

Después de largo tiempo cazando huevos fritos en el recorrido de campo, esta mañana he regresado a las volumétricas.

Me han acompañado Blai y el viejo José. Blai desde Agosto de 2010 no ha disparado su arco, ese fatídico verano le robaron el arco y todo cuanto tenía en su auto vivienda. Recuerdo a un Blai triste por la desaparición de su arco Blackwidow y también por la pérdida de todas las fotos de todos sus viajes y aventuras que conservaba en su ordenador, documentos que no podrá recuperar. Pero Blai es grande precisamente por su desapego a lo material, nuestro joven aventurero es un hombre de recursos que le permiten una autosuficiencia y supervivencia en medios poco convencionales y poco acomodados. Nuestro aventurero ha viajado recientemente por el Níger en una canoa, cinco meses rio abajo, ha convivido con tribus indígenas que no conocían al hombre blanco. Junto a su inseparable perra ha explorado muchos rincones de África durante seis meses. Esta mañana me ha dicho que pronto regresará a África, estará allí un par de meses y después viajará a Canadá para trabajar tres meses y reunir recursos para viajar por las américas, Estados Unidos, México, hasta llegar a Buenos Aires, Argentina. Me asombra este Blai aventurero de 26 años... me recuerda tanto a un Robin también de 26 años que trabajaba en el desierto de Arabia Saudí en unos cultivos de trigo circulares, casi 30 años después la tecnología me permite observar esos campos de trigo a través de Google Earth, se ven unos circulitos en medio del desierto, yo trabajaba en una zona cercana a Buraydah, solo teníamos que hacer tres horas de viaje hasta la ubicación de los campos de cultivo y por la noche tres horas más de regreso, tormentas de arena, perderse en el desierto, quedar atrapado en un bancal de arena, ¡acojonante! ¡Cuántos años han transcurrido! ¡Cuántas cosas han sucedido! ¡Cuánto por contar!.

Pues bien, esta semana habíamos quedado con Blai para ir al club y disparar unas cuantas flechas este sábado, por supuesto era necesario equiparle, del tiro con arco solo le ha quedado su esencia, así que le he subido mi Blackwidow 50 aniversario, media docenita de flechas Gold tip negras de las primeras que se fabricaron que aún conservo, un carcaj de cintura made in Durall y un cinturón, el protector y el guante se lo han prestado Oriol y Chema en el club. La cuestión es que lo más importante, salvando el arco y las flechas, lo ha puesto Blai esta mañana, con qué facilidad se ha adaptado al PGA 50 aniversario, creo que se ha quedado prendado del monobloc de Blackwidow. Habrá que conseguir un nuevo arco para nuestro intrépido arquero, eso debe repararse... es cosa mía.



Aprovechando mi regreso a las volumétricas el viejo José se ha unido a la patrulla de tiro, también extrañaba su compañía, así que hemos pasado una mañana muy reconfortante, Blai animando al viejo gruñón y felicitándole todos sus aciertos, he visto felicidad en los ojos del viejo arquero, así que los tres acompañados de Jordi que no podía disparar su arco por una lesión, hemos ido resolviendo diana a diana el recorrido, también hemos fortalecido nuestro lazo de unión, había crecido demasiado hierba entre nosotros, hoy la hemos segado a conciencia.



En cuanto al tiro en sí, muy satisfactorio, Blai ha resintonizado rápidamente con su arquero interior, sus gold tip flirteaban con el pleno de muchas dianas, quizá le falten unas sesiones más de tiro pero le he visto muy sólido y decidido al disparar sus flechas. A mí me ha ido perfecto, el practicar con dianas de campo una buena temporada me ha sido muy positivo. Y José... cuando olvida su invalidez... nos sorprende con unos disparos al centro de la diana espectaculares.

Y ahora una curiosidad, antes de iniciar el recorrido Blai me llama insistentemente, cuando le alcanzo me muestra la pala de su arco... como nos hemos reído... una araña del bosque dormitaba sobre la pala del PGA, ¡debe sentirse como en casa! nos hemos dicho...



En la penúltima diana me he desquitado de la lagartija, bueno... del cocodrilo, hoy no se me ha escapado!!



Hace muy poco he recibido un correo de Anna Floriach proponiéndome una mañana de tiro, espero que pronto pueda disfrutar de su compañía, tirar con Anna es para mí una buena sesión de relax, será supongo que muy pronto.

Y ahora, a cambiar el chip, mañana hay que regresar al trabajo. ¡Buena semana para todos!

Robin

(última entrada en el diario)

Sábado 21 de Mayo de 2011

Querido diario.

Anna...



(Escuchando: "Im ready (Bryan Adams)")

Primera hora de la mañana, he quedado con Anna para disparar unas flechas en el club. Observo el cielo desde mi terraza, un mar de algodones amenazante... pero sé, tengo la seguridad, de que hoy el agua no será protagonista, la protagonista de hoy se llama Anna, y es arquera.

Llego temprano al club, me desayuno y me dirijo a la zona de entrenamiento, antes de llegar me encuentro a Magda regresando en su cuatro ruedas, recién ha dejado a Anna en el campo de calentamiento, nos saludamos e intercambiamos unas palabras. (No Anna... no transcribo la conversación... ¡es secreta!) :-)

Saludo a mis compañeros arqueros y a Anna, discreta Anna, silenciosa, pero con una mirada intensa. El viejo José me dice si me voy con él al bosque, pero declino su invitación, hoy tengo reservada una plaza de lujo acompañando a Anna, una joven amazona hija de dos arqueros a los que tengo en muy buena estima.

Hoy me toca hacer de observador, y por supuesto evitar hacer de padre adoptivo, estoy condicionado por demasiadas hijas, pero precisamente necesito observar a Anna de una forma cercana, y a la vez distante, lo más objetiva posible.

Me comenta Anna que últimamente compite mucho en olímpico, mañana lo hará a 50 metros, por lo que pienso que debemos practicar sobre las dianas de campo, y concretamente en determinadas dianas en llano que nos permitan diferentes distancias. Además el recorrido de campo actual exige buena condición física y quizá no sea lo más indicado para nuestra joven arquera de poleas.



Primeros disparos, primeras observaciones. Anna es vergonzosa, habla poco, aunque dice cosas con la mirada y los gestos, le hago preguntas, le pido que elija opciones de tiro, dianas, lo que quiera... una sonrisa y un "no sé" me ruegan que elija por ella, pues bien, elijo yo pero le insisto y mucho que me diga cuándo siente cansancio o cuándo prefiere cambiar de diana, al final lo conseguimos, yo insisto y ella termina confiando, nada es fácil al principio, pero precisamente es el aspecto interior el que hemos de trabajar, después de analizar su ejecución del tiro no tengo nada que objetar, se coloca igual de bien que su madre en la piqueta de tiro, abre su arco con naturalidad y comodidad, posición bien, agarre correcto, suelta de disparador correcta, el problema de Anna, si es que debemos considerarlo un problema no es como tira, lo hace más que bien, es una cuestión de confianza y de control emocional, mejora notablemente a medida que va resolviendo dianas, corregimos un problema de deriva a la izquierda por un exceso de fijación en la burbujita del demonio que lleva en el conjunto de mira, al final resolvemos bien ese problema y con la distancia bien ajustada en el visor, las flechas van al amarillo con un agrupamiento que nada tiene que ver con sus primeras agrupaciones.



Corregido el aspecto técnico, vamos al meollo de la cuestión. Anna puede hacer unas buenas series entrenando, el problema es el día de la competición que pierde pistonazo, no es nada técnico, el origen reside en ella misma, sus expectativas, algo que a muchos otros arqueros impide que rindan lo que pueden y lo que deberían. Precisamente me comenta que en una competición en Andorra participó convencida de que no conseguiría nada positivo, curiosamente ese no exigirse la llevó a una segunda posición impensable, el problema vino de golpe cuando pensó que podía ganar, retrocedió en la clasificación, de nuevo... Anna había vencido a Anna. La arquera externa, la consciente no permitió a la arquera interior hacer su trabajo, esa arquera interior solo necesita una cosa... silencio.

Hay tantas y tantas cuestiones psicológicas que pueden afectar a un arquero, que podría escribirse un tratado extenso sobre ello, pero como decía un gran arquero y amigo mío... cada uno es cada cual... y seis, media docena. En el tiro con arco nuestro equilibrio o desequilibrio se evidencia.

Hay trucos para ayudar a resolver algunos problemas, trucos para desviar la atención, incluso para concentrarse, me sé algunos que funcionan, lo único que necesito es confianza y entrega de quien me acompaña. Con los adultos es más dificil, hay arqueros que han construído un telón de acero a su alrededor, entonces no funciona, no tengo acceso, por esa razón siempre les elijo yo, siempre.

Con Anna debemos reforzar la confianza, y cambiar ligeramente la tabla de valoraciones personales. A media mañana le he hecho una pregunta que podría sorprender a alguno... le he preguntado: "¿Por qué tiras con arco?" la respuesta ha sido la correcta. Ahora hay que ir ahondando en las propias expectativas, comprobar cual es verdadero origen, en fin... aún es pronto para conclusiones, de momento sé cómo empezar a andar por el bosque de Anna, esa andadura en el bosque interior puede ser un agradable paseo o una pelea con tanto arbusto y maleza como quiera uno encontrar.

Otro aspecto que debe trabajar Anna es el de su resistencia física, cuando aparece el cansancio el rendimiento se va al traste, se reía cuando le decía que su manga de camiseta estaba temblando y que debía descansar, cuando estamos cansados soltamos la cuerda para liberarnos de la flecha, hemos de decidir nosotros no el arco y la flecha.

Me gusta el estilo de nuestra joven arquera, disfruto mucho observándola cuando dispara su arco, a nivel personal es una persona de exquisita compañía, también es notable como sus raíces le proporcionan una fuerza ascendente muy importante, solo hay que canalizarla y dosificarla adecuadamente.



Estimada compañera de flechas, estimada Anna, vamos a pasarlo bien, a disfrutar primero del tiro con arco y de algunos buenos comentarios, quizás conversaciones en el futuro, pero te garantizo que hay mucho tiro con arco por aflorar, puedes y lo harás mucho mejor, incluso alcanzarás ese estado en el cual perder un campeonato no será algo negativo, puedes llegar a la línea de tiro sintiéndote ganadora sin haber disparado ninguna flecha, bueno... eso lo dejamos de momento... aún no toca.

Nos preocupamos por tantas y tantas cosas con el arco en la mano que llegamos a dejarnos fuera de combate. Nos preocupa sobre todo como nos ven los demás, estamos más pendientes de nuestro entorno que de lo que es verdaderamente importante. La confianza es vital, para que una flecha alcance el centro de la diana el arquero debe estar convencido de que así sucederá, pero no solo una, todas ellas. De alguna forma hay que conseguir que uno tenga todos los tiros bajo su control. Lo que disminuye esa confianza es precisamente el tratar de complacer a otros, a unos padres en algunos casos de jóvenes arqueros, o a compañeros, y por supuesto... al propio entrenador. La única persona a la que hay que tener contenta es a uno mismo. Cuando cometas un error que los habrá siempre Anna, no pierdas el tiempo tratando de excusarte como hacen muchos, asúmelo y sigue adelante. Culpabilizamos siempre de nuestros fallos al material o al día que hace, da igual, hay que asumir los fallos, si un material de tiro nos funcionaba bien la semana anterior y hemos comprobado bien todos nuestros accesorios, es evidente que no tiene la culpa. También es importante no exteriorizar los defectos de nuestro equipo, cuando cuestionamos a nuestro equipo también minamos nuestra autoconfianza, pensaremos que con un equipo "deficiente" no podremos acertar el blanco, si pensamos que no podemos... no podremos, esto es tan verdad como que las teclas de mi teclado suenan mientras escribo este inmenso rollazo.

Cuando cometemos un error solemos pensar que lo cometeremos de nuevo, es necesario cambiar de pensamiento en algo positivo, visualizar un buen disparo anterior por poner un ejemplo. También debemos marcarnos metas asequibles, hay que ser realista, de no hacerlo así la autoconfianza caerá por los suelos y sin ella... no tenemos nada que hacer, bueno, si hay algo que podemos hacer... quedar de nuevo con Robin y compartir unas cuantas flechas cualquier deliciosa mañana de sábado.



Para Anna, porque sin querer... ha sido protagonista en una jornada de mi vida arquera.

Hasta pronto amigos!

Robin



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