Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Domingo 3 de Mayo de 2015

Querido diario.

La ética competitiva y el ascenso de la excelencia.



(Escuchando: " When You Say Nothing at All (Ronan Keating)")

Muchos arqueros "serios", independientemente de las razones que según ellos los han llevado a iniciarse en el tiro con arco, acaban participando en el juego de la excelencia. Muchos pueden haber comenzado a tirar con arco como un deporte de fin de semana, con la esperanza de hacer algo de ejercicio y aliviar el estrés de la vida diaria, pero acaban por fijarse unos objetivos de excelencia que están más allá de sus posibilidades y muchas veces pasan a estar más frustrados y tensos en un recorrido de tiro que fuera de él.

¿Cómo puede el nivel de tu tiro con arco convertirse en algo tan importante que llegue a causarte ansiedad, rabia, depresión y dudas con respecto a ti mismo? La respuesta parece estar profundamente enraizada en la estructura básica de nuestra sociedad. Vivimos en una sociedad orientada hacia el éxito en la que las personas tienden a ser evaluadas o medidas por su capacidad en distintos ámbitos. Incluso antes de que recibiésemos nuestros primeros elogios o reproches por nuestras primeras notas en la escuela, fuimos queridos o ignorados por lo bien que realizamos nuestras primeras acciones. De esto se desprende un mensaje básico y clarísimo: eres una buena persona y merecedora de respeto únicamente si haces bien las cosas. Por supuesto, el tipo de cosas que hay que hacer bien para merecer amor varía de una familia a otra, pero la ecuación subyacente que se ha establecido entre la autoestima y el desempeño ha sido prácticamente universal.

Ahora bien, se trata de una ecuación bastante opresiva, porque significa que en cierta medida cada acción orientada hacia el éxito se convierte en un criterio para definir tu propio valor.

Si alguien tira mal con arco parece que eso quiere decir que no merece el mismo respeto, por parte de otros o de sí mismo, que si lo hiciera bien. Si es el campeón del club, se le considerará un ganador, y, por consiguiente, una persona más valiosa en nuestra sociedad. De ahí que las personas más inteligentes, atractivas y competentes tiendan a verse a sí mismas como mejores.

Cuando el amor y el respeto dependen de ganar o de tener éxito en una sociedad competitiva, es inevitable que haya mucha gente que sienta una falta de amor y respeto (ya que cada ganador implica un perdedor y cada actuación sobresaliente implica muchas que son inferiores). Obviamente, estas personas intentarán ganarse el respeto que les falta, y los ganadores intentarán con la misma fuerza no perder el respeto que ya han ganado. A la luz de todo esto, no es difícil ver por qué tirar bien con arco se ha convertido en algo tan importante para nosotros.

Pero ¿quién dijo que tengo que ser evaluado por lo bien que hago las cosas? De hecho, ¿quién dijo que tenga que ser evaluado en absoluto? ¿Quién? Para salir de esta trampa lo que hace falta es una clara comprensión de que el valor de un ser humano no puede medirse por medio de su desempeño o por cualquier medida arbitraria. ¿Realmente creemos que el valor de un ser humano es algo mensurable? No tiene sentido evaluarnos en comparación con otros seres que tampoco son evaluables. De hecho, somos lo que somos, nuestra identidad no se reduce a lo bien que nos manejamos en un momento dado. La nota que obtuvimos en la escuela puede medir nuestra habilidad en aritmética, pero no mide nuestro valor. Del mismo modo, el resultado de una competición de tiro con arco puede ser una indicación de lo bien que disparé o de lo mucho que me esforcé en hacerlo bien, pero no me define como persona, ni me da motivos para considerarme más o menos importante de lo que era antes de la competición.

Hasta pronto amigos.


Sábado 9 de Mayo de 2015

Querido diario.

El significado de ganar.



(Escuchando: " Return To Innocence (Enigma)")

Empezó hace muchos años como un enigma hasta que poco a poco comencé a descubrir algunas cosas sobre la naturaleza de la voluntad de ganar. El descubrimiento más importante sobre el significado de ganar lo hice durante una discusión con un viejo amigo de familia que había sido un buen competidor en algunos deportes y también en algunos negocios. Habíamos tratado algunas veces el tema de la competición. En esos años yo pensaba que no era sana y que sacaba a relucir lo peor de cada uno. Esa conversación en particular fue más allá de los argumentos.

Se me ocurrió señalarle el surf como un ejemplo de un tipo de recreación que no implicaba competición. Al reflexionar sobre mi comentario, mi amigo me preguntó: "Pero ¿acaso los surfistas no compiten contra las olas? ¿No evitan acaso la fuerza de la ola y explotan sus debilidades?".

"Es cierto, pero no están compitiendo contra ninguna persona, no están intentando derrotar a nadie", contesté.

"No, pero sí están intentando llegar a la playa, ¿no es verdad?"

"Si, pero la verdadera meta del surfista está en fluir con la ola y alcanzar una unidad con ella." Y fue entonces cuando lo vi claro. Mi viejo amigo tenía razón. El surfista sí quiere que la ola lo lleve hasta la playa, pero esperará en el mar a que aparezca la ola más grande que crea poder manejar. Si sólo quisiera "fluir con la ola", podría hacerlo con una ola de tamaño medio. ¿Por qué se queda esperando a que aparezca una ola grande? La respuesta era sencilla y me permitió aclarar la confusión que rodea a la verdadera naturaleza de la competición. El surfista espera una ola grande porque valora el desafío que ésta le presenta. Valora los obstáculos que la ola coloca entre él y su meta de cabalgar esa ola hasta la playa. ¿Por qué? Porque son esos mismos obstáculos, el tamaño y el poder de la ola, los que obligan al surfista a realizar su mayor esfuerzo. Sólo ante olas de gran tamaño el surfista va a tener que hacer uso de toda su habilidad, de todo su coraje y concentración, de forma que pueda superarlas. Sólo entonces podrá llegar al verdadero límite de sus capacidades. En ese momento, el surfista está en su cenit. En otras palabras, mientras mayores sean los obstáculos a los que se enfrenta, mayores serán sus posibilidades para descubrir y ampliar su verdadero potencial. Ese potencial puede siempre haber estado disponible, pero hasta que se manifieste a través de la acción, continuará siendo un secreto escondido. Los obstáculos son un ingrediente muy necesario en este proceso de autodescubrimiento. Es importante señalar que el surfista en este ejemplo no está intentando demostrar su valor, no está intentando mostrarle al mundo lo estupendo que es, sino que está simplemente explorando sus capacidades latentes. Está experimentando íntima y directamente sus propios recursos y, por consiguiente, aumentando su conocimiento de sí mismo.

Gracias a este ejemplo pude comprender con más claridad el significado básico de ganar. Ganar es superar obstáculos para alcanzar un objetivo, pero el valor de la victoria no es mayor que el valor del objetivo alcanzado. Alcanzar el objetivo puede no ser tan valioso como la experiencia que puede obtenerse al hacer un esfuerzo supremo para superar los obstáculos que se presenten. El proceso puede ser más gratificante que la victoria en sí.

Cuando se reconoce el valor de tener obstáculos dificiles que haya que superar, es fácil ver los verdaderos beneficios que se pueden obtener del hecho de participar en deportes competitivos. En el tiro con arco vas a competir contra tí, y eso es algo que he hablado en más de una ocasión. Tú eres tu oponente.

Se dice que todas las grandes cosas se logran mediante un gran esfuerzo. Aunque creo que esto es verdad, no es necesariamente cierto que todo gran esfuerzo lleve a la grandeza. Una persona muy sabia me dijo una vez: "Cuando se trata de superar obstáculos, hay tres tipos de personas. El primer tipo ve la mayoría de los obstáculos insuperables y los evita. El segundo tipo ve un obstáculo, dice... puedo superarlo, y comienza a excavar por debajo de él, a escalarlo por encima o atravesarlo por en medio. El tercer tipo de persona, antes de decidir superar el obstáculo, intenta encontrar un punto de observación que le permita ver lo que hay al otro lado de él. Entonces, sólo si la recompensa vale la pena, intentará superarlo".

Es obvio que adoro el surf, aunque nunca en la vida lo he practicado me fascina ver a esos deportistas cabalgando sus tablas, valoro mucho el desafío que representa. Los desafíos en la vida de un arquero son necesarios si lo que buscamos es dar lo máximo de nosotros mismos, aunque... es importante saber elegir bien los desafíos.

Hasta pronto amigos.




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