Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 7 de Junio de 2003

Querido diario.

8:30 de la mañana el enano y yo recogemos nuestro equipo de tiro, esta mañana dejaremos los carcaj de espalda y optaremos por los de cintura que no dan tanto calor, sin perder tiempo nos dirigimos a la estación para recoger a la tribu de Jesús que acaban de llegar en tren, hay que darse prisa si queremos hacer el recorrido de bosque a primera hora para evitar el fuerte Sol que intuimos caerá a partir de las once de la mañana, además... José estará esperándonos.

Primeras flechas en el campo de entrenamiento, el Enano y Jesús calentando motores:



José observa atento las evoluciones de los arqueros, ¿en que estará pensando...? terminada la serie de calentamiento Jesús y el enano recuperan sus flechas:



Después de desafiarnos y retarnos como si fueramos una patrulla de adolescentes... empiezo a intuir que hoy nos vamos a divertir de una forma especial. Antes de introducirnos en el bosque José apura las últimas flechas en el campo de entrenamiento, allí dejaremos a Laura y a su madre para que vayan tomando contacto con sus arcos y practiquen tiro de iniciación:




Hace tiempo que no tiro un poco presionado, así que suelto a los cuatro vientos mi desafío y cambio el chip de entrenamiento por el de combate, mis compañeros de patrulla responden al desafío, el enano que me conoce más se abstiene... la suerte ya está echada.

Iniciamos el recorrido disparando a la parte posterior de un pavo, se trata de acertarle en el centro de un prominente culo, suelto mi par de flechas que van a dar en el centro de la zona de puntuación... me giro hacia la patrulla y les reitero... "poneros las pilas que esta mañana nos jugamos lo que queráis" pero por "Zeus" que algo intuyen y nadie se juega nada, seguimos...

Tira José, Jesús y el enano, los veo un poco descentrados, tocan diana pero los noto algo nerviosos, Jesús y José se están midiendo y desafiando a cada flecha que sueltan, ambos se están equivocando, deberían hacer su recorrido sin querer demostrar, este tipo de exigencias son la mayoría de veces un inconveniente que lo único que hace es presionarnos e inducirnos a errar el tiro. Al iniciar el recorrido he soltado mi desafío, pero al soltar mi primera flecha me he aislado de retos y de contrincantes, se que para ganar solo tengo que soltar mi cuerda relajado, sintiendo ese estar convencido de que acertaré la diana, esa seguridad ha de ser mi única compañera durante un par de horas.

Me toca, suelto un par hacia arriba... empiezo a pensar que esta mañana es de las que a uno se le aparece la virgen, dos flechas directamente a la zona de pleno tocándose la una a la otra, procuro aislarme de los comentarios de mis compañeros, me recuerdo que esta mañana aunque sea por poco tiempo... estoy compitiendo... tengo que hacer mi tiro con arco sin más espectadores que los árboles que me rodean... profundizo en mi mismo invocando a mi yo arquero:



Seguimos el nuevo trazado del recorrido, alcanzamos a una pava delgada, está muy cerca, esa es precisamente su dificultad o mejor dicho... el peligro al infravalorar una situación de tiro, es muy posible que ante la aparente facilidad, los disparos sean poco medidos y precipitados, soy consciente que en estas ocasiones es donde hay que empezar a distanciarse soltando mi par como si fuera un disparo decisivo de final de recorrido, las dos flechas obtienen la máxima puntuación.



Jesús desiste de perseguirme y presiona a José, el pensamiento hace mella en sus disparos, ¿como Jesús, un novato... va a ganar a un arquero que lleva 15 años soltando cuerda? ¡Por segunda vez! José comete el error que casi le cuesta la mini competición de esta mañana, él nada tiene que demostrar... solo tiene que hacer su tiro con arco, pero para ello hay que aislarse un poco y centrarse en lo que sabe hacer, por poco Jesús le adelanta en la puntuación, afortunadamente los años dan recursos, como dice el refrán "sabe más el Diablo por viejo que por Diablo" y le salen unos cuantos disparos que mantienen a Jesús a una distancia prudente.

Al final del recorrido nos situamos frente a un hermoso Oso negro, distancia media-larga, el enano dispara y toca con una de las dos flechas, no llegará a súper campeón pero me conformo con que aprenda a disfrutar del tiro. Me toca a mi resolver, lanzo mis dos flechas y finalizo uno de los mejores recorridos de los últimos dos años. Toca el turno a los combatientes, José dispara la primera y falla, la segunda da en el pleno. Jesús viendo que ya no alcanzará a José suelta el último desafío, dispara sus flechas y no alcanza el centro del pleno pero coloca un par de flechas en la zona de herido. Y como era de esperar utiliza esta última diana como si fuera todo un recorrido, José enrojece y yo me llevo a la tropa al restaurante para calmar incendios pasionales. En la batalla arquera de esta mañana ha ganado quien ha sabido mantenerse al margen de comentarios y puntuaciones. Los puntos son el resultado de la técnica y de una buena mentalización, por supuesto que no es cosa fácil.



Finalmente llega la hora del relax y la reparación con un buen almuerzo, de nuevo Oscar y Ana su media naranja nos premian con su buen hacer y su simpatía, poco imaginan ellos como lo agradecemos:



Y al final a pasar por caja donde por pocos sestercios liquidamos la cuenta de tan delicioso almuerzo.


Y de esta forma damos por finalizada una más de tantas y tantas jornadas de tiro que disfrutamos los sábados por la mañana en nuestro club. Este lunes festivo regresaremos, pero eso será seguramente... otra historia.

Robin

Domingo, 29 de Junio de 2003

Querido diario.

Una ola de calor asfixiante ha invadido este mes de Junio. Apenas unas horas por la mañana son buenas para patear el bosque totalmente seco, temo por el alarmante peligro de incendios que entraña la ausencia de humedad y las altísimas temperaturas.

Esta mañana ha amanecido nublado, las temperaturas han descendido lo suficiente para no sentir esa sensación de bochorno. Ojalá nos acompañaran unos días de lluvia que permitieran al bosque recuperar su sensualidad.

El verano no es santo de mi devoción, soporto mal el calor y detesto las aglomeraciones de gente lo que hace difícil verme en una playa a determinadas horas del día, en esta época del año suelo perderme por las salas de los museos o entre las páginas de algunos de mis tropecientos libros pendientes de lectura. Me falta engullir unas pocas páginas y terminaré la lectura de "La Ultima Legión" de Valerio Massimo Manfredi, autor que me descubrió la vida de Alejandro Magno. En esta ocasión al borde de los últimos días del Imperio de Occidente, los bárbaros toman Roma, el Imperio Cae, matan a todos los legionarios, sobrevive un heroico legionario romano que rescata de la prisión a Rómulo Augusto el jovencísimo último emperador de Roma quien antes de iniciar la huida rescata una maravillosa espada que perteneció a Julio Cesar, el final de la novela es muy ingenioso al mejor estilo de Manfredi, huidos a los bosques de Britania la espada de Julio Cesar da paso a la famosa leyenda artúrica, si si... la espada "Excálibur" no digo más. Manfredi pretende demostrar que el mito de Arturo se forja tras la caída del Imperio Romano, y poco o nada tiene que ver con las versiones medievales en las que se nos presenta como una figura esencial de la caballería, y del señorío feudal... hay que leerla.

Y ahora querido diario, voy a zamparme esas últimas páginas, hay otros libros esperando.

Robin



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