Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Martes 24 de Junio de 2014

Querido diario.

No es lo que haces, es cómo lo vives...



(Escuchando: " Prince of Persia BSO (Harry Gregson-Williams )")

Me gusta escribir mis cartas personales con pluma estilográfica. Es un rito meditativo que involucra todos los sentidos, los sentimientos e incluso algún que otro pensamiento. Escojo el papel por su textura y color según mi estado de ánimo y los gustos de la persona a quien le voy a escribir. ¿Color crema? ¿Gris? ¿Blanco brillante? ¿De puro algodón? ¿Acabado liso o áspero? ¿Sin o con pautas? ¿Que pluma usaré: una que da una línea gruesa y valiente, o la que da una línea delgada y delicada? ¿Será una japonesa de estilo elegante por su sencillez o una alemana confiable? Tal vez una italiana, bellísima pero temperamental; una americana, grande y bien parecida pero un poco lenta; o bien una inglesa, digna y sutil.

Me decido por una japonesa marca Nakaya, con acabado aka-tamenuri, lo que quiere decir "rojo sobre rojo".



Asimismo, elijo la tinta - que es para quien escribe el elixir de la vida- no sólo por su color, sino también por su olor, consistencia, transparencia u opacidad. Abro el tintero de la marca Diamine, el de color Red Dragon, un rojo sangre intenso, quito el capuchón de la estilográfica, la introduzco y la abrazo entre mis dedos mientras bebe. Cuando está satisfecha, la extraigo, acaricio el plumín de oro con un suave paño para quitar la tinta que se le adhiere y empiezo a escribir:

El trazo de la pluma fluye sobre la hoja sin presión, sin esfuerzo, como si tuviera alma propia. Veo los colores, me llega el aroma de la tinta, escucho el plumín cantar deslizándose a través del papel, siento la calidez que emana del cuerpo cubierto de laca Urushi, una savia de un árbol que crece en el Himalaya.

Como sucede con el disparo de una flecha, sucede con la escritura con pluma, hay tanto en algo aparentemente tan sencillo, escribir, disparar una flecha, no es lo que haces, ¡es cómo lo vives!

Hasta pronto...

Robin

Lunes 30 de Junio de 2014

Querido diario.

Urushi



(Escuchando: " Morning Rain (Flauta japonesa)")

Mis plumas estilográficas niponas son en su base ebonita o alguna madera exótica recubierta de laca Urushi, algunas de ellas con varias capas de distinto color consiguiendo el efecto que veis en la foto inicial.

Se han encontrado en Japón objetos tratados con esta laca datados hace 9000 años, pertenecientes al período Jomon.

La laca uno de los materiales más ecológicos y más antiguos de la humanidad, se obtiene de la savia que brota de algunos árboles resinosos que crecen en el norte de Japón. El árbol de la laca es una especie del genero Toxicodendron, y este puede crecer hasta alcanzar lo 20 m. de altura, su savia contiene un compuesto llamado "urushiol" por el nombre japonés de la especie "urushi" y es recogida del árbol mediante incisiones en su tronco, es entonces filtrada, calentada y opcionalmente coloreada (con pigmentos naturales) antes de aplicarla sobre el objeto que se va a lacar.

Tras aplicarla se conserva el objeto en una cámara húmeda y cálida de 12 a 24 horas o en su defecto en un horno a 400º.

El uso artístico y decorativo del lacado "urushi" presenta un largo proceso, desde varias horas, días y hasta meses, los objetos lacados japoneses han ido adquiriendo diferentes significados a través de los siglos, originalmente todos ellos estaban fabricados en madera y bañados o pintados con laca, actualmente los artículos a decorar se fabrican mediante moldeado y con materiales más asequibles.

Os muestro un rinconcillo de mi escritorio, es un sencillo rincón japonés, cuando descubrí las plumas japonesas quise tener algo que visualmente me transportara hacia ese Japón tradicional tan hermoso, la antítesis del Japón moderno que no me atrae en absoluto. Una figura de porcelana, una vieja cajita de laca Urushi que tenía mi madre, algunos kimonos de mis plumas y un pequeño jarroncito muy económico, cuatro detalles suficientes para que mi imaginación vuele y pueda visualizar la ceremonia del lanzamiento de una flecha.

Un poco de japón en mi escritorio...



Y como no, un interesante video sobre el arte del Kyudo...



Finaliza Junio, finalizan dos meses de trabajo intenso, también finalizan dos meses de destierro arquero, Julio será el regreso a la normalidad laboral y por supuesto a la normalidad arquera a la que ya le tengo más que ganas.

Hasta pronto.

Robin



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