Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 5 de Julio de 2003

Querido diario.

Después de un mes de abstinencia arquera esta mañana he retomado mi actividad con el arco y las flechas realizando un recorrido excepcional, solo he fallado una flecha, superando con creces la barrera de los 200 puntos en una 3D. ¿Que es lo que hace que después de una laguna temporal de tiro sea más eficaz disparando mis flechas? no lo tengo muy claro... pero es algo que siempre se repite, pensaré en ello.

Estos últimos meses estoy disparando mis flechas con mucha seguridad, ese estar convencido de acertar en el momento de encarar mi arco es un camino en linea recta hacia el centro de la diana, puedo asegurarte querido diario que la duda en el momento de abrir un arco es el primer paso para errar el tiro.

Son más de cinco años disparando con el mismo arco y el mismo tipo y calibre de flechas, el número de hilos de mis cuerdas no ha variado, conozco a la perfección el comportamiento de mi vieja madera, el acto de disparar una flecha sucede de la forma más sencilla, también estoy muy satisfecho con mis sueltas, surgen por si solas, de forma inesperada, mi cerebro no emite ninguna orden, mi única actitud en el momento de la suelta es permitir que suceda.

Siguiendo la manía que tenemos todos de poner nombres a las cosas he bautizado mi tiro con arco como "Tiro Biológico", es decir... tiro donde, cuando y con quien me apetece.

Robin

Sábado, 12 de Julio de 2003

Querido diario.

La confianza en el tiro con arco...

Hay un aspecto en el tiro con arco que muchos arqueros descuidan, se trata de la confianza.

Para que una flecha se clave en el centro de la diana, el arquero ha de creer que así va a suceder antes de soltar la flecha. Ha de estar convencido de que todas las flechas que dispara se pueden clavar en el centro de la diana. El éxito en el tiro con arco no se mide porque una flecha aislada "caiga" en el amarillo o la zona de máxima puntuación, sino por la puntuación obtenida con todas las flechas que se han disparado, por ello hay que convencerse de que tenemos todos los tiros bajo control.

¿Que factores desbaratan la confianza? Pues uno de los problemas más comunes: tratar de complacer a otros. La mayoría de los arqueros tratan de no defraudar las esperanzas que han depositado en ellos, incluso en esos días en los que nada sale bien. El único personaje al que hay que tener contento es a nosotros mismos. Si cometemos un error, no perdamos el tiempo tratando de excusarnos ante los demás, asumámoslo y tiremos.

También es muy común ver a un arquero echándole la culpa de sus errores al material de tiro. Si funcionaba bien la semana pasada y ha comprobado todos y cada uno de sus accesorios, obviamente el material no tiene la culpa. No hay que exteriorizar los defectos del equipo de tiro. Si el arquero lo hace le bajará la auto confianza ya que pensará que con semejante equipo no se puede acertar el blanco, la confianza... por los suelos.

Cuando un arquero comete un error suele pensar que lo cometerá de nuevo. Comienza a hablar y a pensar en ese error. De esta forma reduce su auto confianza. Cuando comentamos cualquier aspecto negativo de alguno de nuestros disparos, ya sea en voz alta o de pensamiento, hay que aparcarlo y pensar en algo positivo. Por ejemplo, si te encuentras con una frase tipo: "¡Oh no! hay viento. La última vez que tiré con viento obtuve una puntuación espantosa", hay que cambiar el chip... deberíamos pensar en algo así: "Caramba, parece que hay algo de viento. Voy a mejorar la puntuación de la última vez". Y por supuesto estar convencido de que así sucederá. Cuando se nos ha quedado grabada en la mente la imagen de un tiro erróneo hay que sustituirlo por un disparo imaginario que pega en el centro de la diana.

Algunos arqueros destruyen la confianza que tienen en sí mismos cuando se marcan unas metas demasiados elevadas. Hay que ser realistas y pensar que lo que uno no consigue en los entrenamientos menos lo va a conseguir en una competición. Hay que ser conservador a la hora de poner metas, sobre todo en los entrenamientos, de esa forma aumentará la moral, las grandes distancias se salvan con tiempo y a pequeños pasos.


Grabemos esta imagen en nuestros cabezones.

Buenas flechas.

Robin

Viernes, 25 de Julio de 2003

Querido diario.

Paseo por un bosque seco y marchito, percibo como el fantasma de los incendios rodea con un halo invisible a este pobre bosque sediento... no hay humedad y el verdor parece librar su última batalla en las copas de los árboles. Espero impaciente una copiosa lluvia que devuelva al bosque su sensualidad.

He recibido un enlace sobre el bosque... merece la pena darse un paseo:

Hay que volver a conectar con la naturaleza. La mayoría de nosotros estamos tan acostumbrados a ver árboles a nuestro alrededor que es algo que damos por hecho hasta que empiezan a enfermar o decaer. Nadie que vea el terrible deterioro que están sufriendo los árboles de la Selva Negra en Alemania puede dejar de preguntarse cuánto daño más va a causar la polución en el futuro. Sus esqueletos demacrados llevan la marca de nuestra actitud hacia la vida del planeta, su enfermedad muestra con toda claridad el estado de nuestra relación con el mundo natural.

Cuando entenderemos que no somos dueños de la naturaleza, sino que formamos parte de ella. No voy a soltar un alegato ecologista, no creo que diga algo que no se sepa, pero si voy a dejar escrito un proverbio indígena que hace ya tiempo quedó grabado en mi memoria:

"No heredamos el mundo de nuestros padres, lo tomamos prestado de nuestros hijos"


Buen fin de semana Diario.

Robin

Domingo, 27 de Julio de 2003

Querido diario.

Esta mañana el enano ha vivido un sueño...


¡El enano ha volado! (momento del despegue)


De la misma forma que nuestra Meri enloquece con los caballos, Miqui alias el enano se pirra por los aviones. Esto de volar parece que no sea muy asequible, pero afortunadamente un amigo que hace unos días nos confesó su pasión por el vuelo nos ha abierto las puertas del mundo de los ultraligeros donde la sensación de volar es total y asequible.



¡El enano recien aterrizado!

¿Te imaginas sentado en la silla de tu cuarto y que ésta se empieza a elevar y volar a poca velocidad? ¿Te mola? Pues date un rulo de veinte minutos en ultraligero y verás.

La aviación nació en un pajar y los ultraligeros actuales me recuerdan a esos viejos cacharros. Diseñados para la aventura, permiten al común de los mortales hacer realidad uno de los sueños más antiguos del hombre:

VOLAR

Mientras el enano estaba alcanzando el éxtasis en su primer vuelo en ultraligero, ha venido a mi mente como un flash el recuerdo de una pelicula que hace unos años me fascinó: "Volando Libre" o "Fly Away Home" en inglés.



"Volando libre" es una película amable, optimista, muy sentimental y hasta bonita (este adjetivo es peculiarmente peliagudo en ocasiones) que encuentra el secreto para no caer en la ñoñería fácil, el sentimentalismo barato y las emociones de cartón piedra tan típicas de las películas niño-animal de las que se encuentra bastante alejada. El secreto es ni más ni menos el saber hacer las cosas bien, darle empaque a la historia, acentuar la fantasía pero sin olvidar el realismo (al fin y al cabo el relato es autobiográfico), describir bien a los personajes y estar dirigida, adaptada e interpretada a la pura perfección.

La pelicula empieza con una chocante escena de accidente de coche donde Amy (Paquin), una niña que vive en Nueva Zelanda queda huérfana de madre. Su padre, un tipo amable y algo atolondrado (Daniels) la acogerá en su casa de Canadá, pese a las reticencias y el carácter algo depresivo de ella. A raíz del descubrimiento de unos huevos de ganso, Amy irá cambiando al ver crecer a los pájaros y a ejercer de sustituta maternal de los mismos (y también al ir comprendiendo y acercándose cada vez más a su padre). La parte final de la película es la más fantasiosa, mágica y emocionante contando como Amy y su padre gracias a dos ultraligeros ayudan a los gansos ya adultos a emigrar al Sur.

Ya tengo al enano haciendo cálculos para ahorrarse un curso de vuelo en ultraligero, será cuestión de hacerse a la idea de que cualquier día me tocará hacer de ganso para acompañarle en sus vuelos.

Robin



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