Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Viernes 13 de Julio de 2012

Querido diario.

Blancas como la espuma del mar...



(Escuchando: "Whiskey Lullaby (Alison Krauss and Brad Paisley)")

Aterciopeladas, blancas como la espuma del mar, mis dedos se deslizan entre ellas, las acarician y juegan compartiendo deseos, pienso en este día de arquería que tengo por delante y una paz inmensa me envuelve como si mil flechas con sus suaves plumas blancas rozaran cada parte de mi ser, como deseo verlas volar de nuevo. Hoy he tomado el día festivo para regresar al bosque, el fin de semana anterior fue imposible por un terrible dolor de muelas, mañana el campo estará cerrado para preparar el circuito para la próxima tirada de "Les Santes" que se celebrará el próximo día 22 de Julio. Afortunadamente el trabajo se ha relajado después de dos meses de declaraciones de impuestos, por ello ha sido factible tomar este día para oxigenarme.

Hablé esta semana con Emma y le comenté esta posibilidad, ella lleva apartada del tiro con arco una buena temporada, cuando se lo comenté sus ojos se abrieron como sandias aceptando de inmediato mi invitación, también necesitaba desconectarse de estudios, trabajo y obligaciones para poder recuperar su tiro con arco, me confesó que incluso algunas noches soñaba que tensaba su longbow, así que ambos arqueros aparcamos nuestras obligaciones y ataduras para pasar un día completo haciendo lo que más nos gusta... tirar con arco.

Ayer estuve probando como soportaba mi tendón la apertura del recurvo y comprobé que resistía perfectamente, entonces mi mirada se detuvo en mi longbow, pensé si estaría suficientemente preparado para montar mi viejo potro, no lo tenía claro, pero me moría de ganas de disfrutarlo de nuevo, así que monté su cuerda para que resucitara de su obligado descanso y disparé un par de flechas en mi indoor casero, el tendón me habló y me dijo que podía montarlo, eso sí sujetándole con firmeza las riendas. Por si las cosas se torcían equipé mi cuatro ruedas con el longbow y el recurvado, si el primero se me desbocaba... me quedaría mi vieja yegua, fuerte, segura, tranquila... el Ironwood.

El bar estaría cerrado y en el club apenas habrían un par de tiradores de armas de fuego, así que quedamos en encontrarnos en una masía restaurante que hay muy cercana "Can Bruguera".



A primera hora de la mañana el día amanece muy nublado, pero para hoy no hay pronóstico de lluvia, ¡perfecto! la temperatura no es excesiva y podremos hacer la cabra por el monte sin asfixiarnos. Recojo el resto de mi utillaje y me aprovisiono de botellines de agua, cuando giro la llave del encendido del cuatro ruedas escucho un redoble de tambores, es mi corazón que me anuncia estar preparado para un día intenso, física y emocionalmente, arranco y tomo rumbo hacia Pandora.

Rencuentro con Emma, algo que siempre me ilusiona, lo mismo que me sucede con Anna, dos arqueras encantadoras, distintas en muchos aspectos pero con un don compartido que no es otro que la amabilidad, acompañar a Anna o a Emma es una garantía de serenidad, son transparentes, puedo leer perfectamente como sienten lo que me facilita mi labor para aconsejarlas o transmitirles seguridad.

Nos despachamos un buen desayuno y tomamos rumbo hacia el club. Aparcamos los cuatro ruedas y nos equipamos, unos minutos más tarde hermosas flechas de plumas blancas unas y plumas rosas las otras surcan el aire a la caza de sus dianas, detrás un viejo arquero y una joven aprendiz experimentan por enésima vez la maravilla de sentirse arquero perfectamente acoplados a sus arcos y dando vida a sus flechas.

Antes de introducirnos en el bosque hacemos una fotografía con un letrero para Uwe, nuestro amigo arquero de Alemania, hemos pensado que es una forma original y cariñosa de decirle gracias amigo por tu amor a la arquería tradicional...



Nuestro objetivo hoy van a ser las volumétricas, así que nos introducimos en el bosque en busca de la primera diana, ha llegado el momento de poner a trabajar los longbows. Primeros disparos rodeados de árboles, mis primeras dos flechas y después las dos primeras de Emma se dan cita en la zona de pleno de la volumétrica, nos miramos impactados por como hemos resuelto nuestra primera diana y vamos en busca de nuestras flechas...



A medida que voy afianzándome con el longbow el placer de disparar se multiplica, por si esto no fuera suficiente Emma me asombra con un estado mental que desconocía, la veo absolutamente relajada, distendida, ya no hay muecas en su suelta, ni caras de sorpresa cuando la cuerda bruscamente insufla vida a la flecha, la arquera sigue en posición observando el alcance de sus flechas, alucino en colores y le manifiesto mi alegría por ese saber estar, le comento que su tiempo de inactividad arquera la ha ido de maravilla, conociendo lo que se cuece en Emma cada vez que toma una flecha en sus manos algo en ella ha cambiado, evolucionado quizás, ahora es asombroso como metaboliza y se reconduce, no piensa, no desea otra cosa que disparar sin la presión del querer acertar, en su caso dar en el blanco es la consecuencia de permitir que las cosas sucedan. Hablo con ella y mantenemos una larga charla que me permite entender este cambio de actitud en la joven arquera. Mi conclusión es que en estos últimos meses ha madurado mucho, ha conseguido un éxito total en sus estudios, ha conseguido plaza para ingresar en una muy buena escuela en la que iniciará unos nuevos estudios, ha sabido finiquitar una relación laboral abusiva y destructiva, y finalmente ha unido su corazón al de un buen mozo que ya me dio muy buenas sensaciones el día que le conocí, nuestra Emma está en condiciones ahora más que nunca de lograr cuanto se proponga, no le asusta el trabajo, es una luchadora incansable que ha sabido leer perfectamente su pasado y reconducirse para mejorar como persona, me siento plenamente orgulloso de ella, como si fuera una de mis propias hijas.



Absolutamente metidos en materia vamos resolviendo las dianas, el recorrido de volumétricas es muy variado, después de un tiro cercano le sigue otro de gran desnivel y de mayor distancia, alternamos disparos hacia arriba y hacia abajo, de forma que después de una diana nos reseteamos y nos plantamos ante cada una de ellas como si fuera la primera del recorrido.

Al mediodía regresamos al restaurante para comer, por la tarde rematamos unas cuantas dianas más, pero con el estómago lleno las cuestas se hacen más fatigosas, así que terminamos en el campo de entrenamiento donde conversamos y efectuamos algunos tiros para sellar una jornada perfecta.



La maestría libera al arquero del yugo de su yo inquieto por el logro del éxito. Le da la posibilidad de hacerse independiente de la necesidad de ser aprobado por los demás, por lo que queda así abierta la vía interior. No es solo una técnica lo que se domina, sino que al hacerse el arquero diestro en el ejercicio que conduce al "saber hacer" puede ponerse al servicio de la obra interior, es decir... afirmar y mantener, en toda circunstancia, la actitud que corresponde a la vocación de ser humano.

Cuando no existe el apego, experimentamos la verdadera liberación. Entonces el ego pierde fuerza y el miedo y los bloqueos desaparecen. Debemos desprendernos de nosotros mismos y de nuestras expectativas. Liberar el espíritu de toda atadura, ceder sin resistencia con una actitud no-activa.

Hasta pronto amigos.

Robin

Viernes 27 de Julio de 2012

Querido diario.

Carta a un buen amigo...



(Escuchando: "Seabiscuit End Credits (Randy Newman)")

Estimado Jordi:

Son momentos difíciles para ti, los conozco por experiencia, y porque los conozco y porque te he intuido siempre, te aseguro que son momentos que quedarán atrás, como quedan atrás las dianas después de ser alcanzadas.

Cae la tarde, el calor no me abandona, pero me siento muy bien escribiéndote estas líneas, en ellas no pretendo otra cosa que hacerte llegar un mensaje... estamos cerca, sabemos como eres, y celebramos ser amigos tuyos, amigos de verdad.

Después de la estupenda jornada de tiro con arco en la que te hemos acompañado, hemos estado hablando y reponiendo líquidos en la terraza del bar, seguía tu patrulla contigo disparando otro tipo de flechas, flechas dirigidas a ti, flechas cargadas de buenos sentimientos. Mientras te escuchaba observaba a esos pocos incondicionales y me ha emocionado observar el gesto en sus caras cuando el tuyo decaía. Dices sentirte vacío, es lógico y lo más normal cuando hay un cambio que parece restar en la vida, pero desde las afueras donde otros tenemos un campo de visión distinto, vemos a un hombre de gran corazón, con recursos, un hombre audaz, un poco gamberro eso si, pero con un corazón grandioso, que vive un cambio importante en su vida, el arquero por el que tengo devoción, porque ejemplificas esas virtudes que a lo largo de los años he intentado reivindicar en las viejas páginas de este diario, eres un ganador nato pero por encima de todas las cosas eres un buen hombre, te he visto extender tu mano cuando otros se creían derrotados, has renunciado al éxito personal para empujar a otros hacia arriba, Jordi, eso no lo hace prácticamente nadie, y eso... te hace doblemente campeón, y por esos "pequeños" detalles en tu trayectoria, unos pocos que conservamos la capacidad de ver la belleza en el ser humano... te queremos y estamos ahora a tu lado, a ayudarte a ganar este difícil campeonato que la vida te ha impuesto, vas a ganar y lo harás porque puedes y porque lo mereces.



No voy a extenderme mucho más, tendremos días para compartir flechas y tantas charlas como sean necesarias, tienes un hijo precioso que va a necesitarte más de lo que nunca hayas podido imaginar, tienes amigos que también van a necesitarte, tienes toda una vida por delante que te hará feliz y también hará llorar tu corazón de nuevo, pero sentirse vivo es precisamente eso, vivir con intensidad, algo que nadie puede enseñarte, lo llevas dentro, es lo que te define.

Siéntete vacío un corto tiempo, no mucho más, si es necesario tiraremos de ti con todas nuestras fuerzas, y lo haremos solo por un motivo... porque eres nuestro amigo, porque te queremos y porque te respetamos.

Nos vemos de nuevo campeón, hay muchas dianas que alcanzar, la vida es un recorrido caprichosamente variado, un ascender y descender, un detenerse para seguir avanzando, no lo olvides... no estás solo, somos tu patrulla, somos esos amigos de verdad, esos que no se desvanecen.

¡Un fuerte abrazo!

Robin



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