Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Miércoles, 1 de Agosto del 2001

Querido diario.

Dos semanas más y entraré en período vacacional, que ya le tengo ganas.

Esta semana ha sido una semana de descubrimiento. Mi familia paterna me es muy desconocida, mi padre quedo huérfano a la edad de 17 años y tenemos poco conocimiento de su árbol genealógico. Sabemos que mi abuelo Sebastián era panadero hijo de Pedro que era pescador y marinero, todos ellos nacidos en el pueblo de Roses en Gerona, y sabemos también que un padre, tío o abuelo de estos se embarcó y emigró a Cuba a hacer las Américas como le llamaban entonces. Pues bien, esta semana he recibido un correo de un Barceló afincado en Texas EEUU, descendiente de otro Barceló oriundo de Roses (Gerona) que emigró a Cuba, este descendiente se casó con una mexicana y unos años después enraizó en Texas donde tienen un rancho. Considerando que Roses en los mil ochocientos y pico era un pueblecito de no más de 40 familias y que solo unos Barceló residían allí hemos llegado a la conclusión de que somos parientes.

La red tiene multitud de posibilidades, pero nunca imaginé que redescubriría mis propias raíces a través de ella. Nos hemos puesto a investigar, he activado el estado de búsqueda en mi familia, mi padre con sus 82 años excava en lo más profundo de su memoria y va a recabar información de alguno de sus primos que conocemos, mi hermano Miquel que es un verdadero motor en todo a lo que se refiere a la ciencia ficción en España va a enviar un correo a su amigo y escritor Orson Scott Card de los EEUU, este escritor entrañable es Mormón, los mormones tienen los mejores archivos genealógicos de todo el mundo para reconstruir árboles familiares.

Este verano vamos a estar entretenidos investigando.

Para entrar en vacaciones con buena onda, el próximo día 11 de Agosto este mortal, equipado con su arco y demás utillaje viajará hasta Pardines, pues en ese lugar maravilloso le espera un caballero negro que ha de presentarle a un druida...¿misterioso eh? pues tan misterioso como un libro sobre un druida para leer recostado en algún viejo roble. También acudirá a la cita Jordi, Enrique y quien sabe... quizás alguien más.

Y ahora queridos hermanos, demos por inaugurada la nueva estantería para este diario y mandemos solemnemente al carajo al viejo servidor de geocities que tan "colgao" anda últimamente, arcobosque.com es ya independiente.

Del Druida, de Texas y de Pardines, te hablaré durante este mes de Agosto que promete ser muy interesante.

Robin

Lunes, 6 de Agosto del 2001

Querido diario.

El rendimiento deportivo.

Muchos ven en las oportunidades que ofrece el tiempo libre la única posibilidad de evitar la amenaza que representa para el hombre el creciente predominio del principio del rendimiento. Sin duda es ésta una tarea importante, la de lograr espacios y tiempos en los que el hombre pueda vivir, recuperarse, jugar, en pocas palabras "ser un ser humano". El descanso al acabar la jornada laboral, el domingo y el fin de semana adquieren cada vez mayor significación. Y en el tiempo libre el deporte debería jugar un papel mucho mayor todavía. Pero el verdadero problema no queda aún resuelto con esta separación entre tiempo dedicado al trabajo y tiempo libre.

Mientras el tiempo libre siga orientado hacia el "rendimiento" y el deporte, en nuestro caso el tiro con arco que se practica siga siendo un "deporte para alcanzar un resultado", puede ser útil desde el punto de vista sanitario, pero se pierde el estímulo que el hombre como totalidad podría obtener de él para su desarrollo integral.

¿Cuantos arqueros ante la ausencia de un resultado han abandonado el arco? ¡Muchos!

Hay que redescubrir el tiro con arco, hay que obtener nuevas fuentes de satisfacción. No hay que renunciar a ninguna de las fuentes de satisfacción propias del deporte en el sentido antiguo, ni a la satisfacción ante el resultado sobresaliente, ni a la satisfacción por la victoria en la competición, o al probarse a sí mismo con un último acto de voluntad o al soportar grandes esfuerzos, etc. Pero todas las exageraciones, las estrecheces de miras y los peligros que se originan, no sólo en el deporte organizado de alta competición, sino en todo deporte orientado hacia el resultado medible y no al hombre, dejarán de producirse en la medida en que todos los ejercicios deportivos se pongan al servicio de la realización interior.

Otras satisfacciones:

La satisfacción de la fuerza del cuerpo plenamente desarrollado y de la plenitud de vida sentida a través de éste. Esta satisfacción se hará más profunda e intensa en la medida que pueda ser experimentada de una manera "pura". Es pura la satisfacción cuando está libre de los velos de un Yo excesivamente ambicioso incapaz de soltar el control del timón volante.

La satisfacción en el movimiento, que no sólo persigue el rendimiento, sino que además es bello. Es el placer de la armonía experimentada desde dentro, de la actitud que está en consonancia con el Ser esencial.

Más profunda que el sentimiento de la victoria sobre un contrario o que el orgullo por haber alcanzado una determinada "puntuación", es la dicha que se desprende de la armonía del practicante consigo mismo durante la realización de la prueba.

Hay que desear lo más elevado para alcanzar lo posible, pero no debemos sobrevalorar el rendimiento.

Notas tomadas del "rendimiento deportivo y la madurez humana" de Karlfried Dürckheim, un libro intensamente breve que no debería faltar en la biblioteca de cualquier arquero.

Robin

Miércoles, 8 de Agosto del 2001

Querido diario.

He pensado que igual te gustaría un poco de música de fondo, es tan fácil como pulsar una de las opciones:

Un poco de ¿Clásica?, o quizás prefieres algo Funcky, aunque... un poco de Jazz da buen ambiente, y sino ¿a quien no le gusta una de los Beatles? ¿Que no te van estas? ... "no problemo" ... quizás una de... ¿Van Halen? ¿no? ¿no te va el Van Halen? ... probemos con Dire Straits. ¿Tampoco?

¿Que tal si conectas la radio?

Y ahora a teclear que es para lo que he abierto el diario:

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua (nevado de más de 7000 metros) inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para el solo así que subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, no se preparó para acampar, decidió seguir subiendo, decidido a llegar a la cima.

La noche cayó con gran pesadez en lo alto de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, visibilidad cero, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida. Pensaba que iba a morir, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... SI, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima cuerda que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo más que gritar:

- "AYÚDAME DIOS MIO..."

De repente una voz grave y profunda de los cielos le contesto:

- "QUE QUIERES QUE HAGA HIJO MIO ?"
- "Sálvame Dios mío"
- "REALMENTE CREES QUE TE PUEDO SALVAR?"
- "Por supuesto Señor"
- "ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE..."

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó...

Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza a una cuerda...

¡a tan solo DOS METROS del suelo!

Reflexiona querido diario.... reflexiona.

Feliz noche!

Robin

Lunes, 13 de Agosto del 2001

Querido diario.

Un día más de trabajo y podré iniciar mis ¡¡vacaciones de verano!!

Este sábado a primera hora de la mañana me encontraba dentro del cuatro ruedas rumbo al Pirineo Catalán, destino ... Pardines, un pequeño paraíso para quienes amamos la montaña, los bosques y el tiro con arco.

Hacia las nueve de la mañana llegué a mi destino, y a esa misma hora pude fundir mi mano con la del caballero negro. Conocí a chechu, un arquero encantador y a la esposa del Caballero Negro. Me reencontré con Enrique que trajo su poleas para darle un paseo en el segundo recorrido de bosque, y también conocí a otros arqueros y arqueras que acompañaban al Caballero Negro.

Desayuné en la cabaña restaurante en compañía de algunos de ellos. Al cabo de una hora llegó Jordi y al poco tiempo ya estabamos iniciando el primer recorrido del día, para mi, el primer recorrido después de un largo período de inactividad.

Me sorprendió el vuelo de mis propias flechas, a pesar de mi inactividad en los dos últimos meses las flechas entraban, me encontraba cómodo encarando las dianas traduciéndose en un buen rendimiento de tiro. Por la tarde después de la comida en la primera diana del segundo recorrido, me asusté, al tensar el arco, el brazo izquierdo acusaba con dolor el trabajo de la mañana, en las primeras dianas los tiros fueron imprecisos por estar más concentrado en como colocar el brazo para soportar el dolor que en las propias dianas, pero a partir de la sexta el dolor se desvaneció y sentí de nuevo la agradable sensación de controlar mis flechas.

El druida no se encontraba en Pardines, pero el Caballero Negro me indicó el lugar donde podré reunirme con él, será cuestión de esperar, esta misma semana dispondré de tiempo suficiente para propiciar un encuentro.

Chechu me brindó la oportunidad de disparar con su arco mongol, el primer disparo me sorprendió, noté una fuerte vibración en la empuñadura y la flecha voló correctamente a donde quiso ella, ya que no tenía en la memoria referencia alguna de ese tipo de arcos, creo que fuera de los circuitos de competición puede ser interesante su utilización, además son pequeños y muy manejables por el bosque, averiguaré el costo en sextercios de esos bichejos.

Si no hay contratiempos, el próximo sábado día 18 regresaré a Pardines para despedirme personalmente del Caballero Negro, posiblemente transcurrirá mucho tiempo hasta que podamos reencontrarnos, aunque, nuestras almas, estarán siempre al tiro de una piedra. Mañana a las dos del mediodía mandaré a esparragar el trabajo durante un mes, es posible que me pierda en algún bosque, ¿sabré regresar?... que remedio.

Robin

Jueves, 16 de Agosto del 2001

Querido diario.

¡Libre! durante un mes... libre de trabajo y rutina.

Durante el primer día de vacaciones permanecí con el chip del trabajo conectado, pero hoy ya he notado el cambio.

Esta mañana he contactado con el Druida, he escuchado atentamente todo lo que me ha contado. Han transcurrido un par de horas en su compañía, en ocasiones creía escuchar mis propias palabras hablando de los bosques y la fuerza que emanan sus árboles. Incentivado por el encuentro, he sentido la necesidad de dar un paseo forestal.

Resuena la voz grave del druida en mi cabeza y me introduzco por enésima vez en el interior del bosque.

Mis primeros pensamientos se centran en este próximo sábado en el que repetiré viaje a Pardines, me reencontraré con el Caballero Negro al que he de entregar un paquete sorpresa, Jordi viajará desde La Molina para acudir a la cita y Blai posiblemente viajará conmigo, acaba de regresar de Estados Unidos y está ansioso por disparar sus flechas.

Lentamente la imagen de Pardines y mis compañeros arqueros se desvanece, el bosque toma posesión de todos mis sentidos. Detenido frente a un imponente roble permanezco silenciosamente inmóvil, escuchando al druida en mi interior:

"El árbol es como un espejo terapéutico, pero al contrario de un terapeuta humano, él no tiene sentimientos cambiantes, ni pensamientos ni estados anímicos cambiantes.

Mientras que en el encuentro con un terapeuta humano se mantiene el equilibrio realizando reajustes por ambas partes, en el encuentro con el árbol solo el hombre se reajusta. El árbol permanece constante y no puede ser influenciado, de modo que el hombre es devuelto inevitablemente a sí mismo.

Sea cual sea la respuesta que provoque el encuentro con el árbol, la experiencia siempre ampliará nuestro campo de consciencia.

El poder del árbol nos lleva a otro plano en el que las pautas de comportamiento humano ya no rigen. Nuestra consciencia se expande y nuestra visión de la realidad cambia, contemplamos el mundo y a nuestros propios problemas con unos ojos nuevos. Al mismo tiempo conseguimos conocernos mejor, pues para reconocer la fuerza de vida en un árbol tenemos que reconocerla en nosotros mismos. Este descubrimiento nos pone en una resonancia aún más profunda con nuestro hermano arbóreo"

Ha transcurrido una hora, me encuentro relajado, libre de tensiones, reconecto con mi propio cuerpo, incluso el simple hecho de encontrar una forma de sentarme más cómodamente apoyado en el viejo roble me hace más consciente de mis sensaciones físicas.

Escucho los susurros que llegan a través del tiempo y del espacio, percibo lagrimas silenciosas de soledad ahogadas por el rugido de la ciudad.

Repentinamente vuelven a mi imágenes de mis compañeros arqueros, puedo ver el rostro de Jordi feliz por haber ganado el trofeo en La Molina, se lo importante que son para él esos pequeños logros, el camino a partir de los cincuenta es a veces difícil, creemos que es un descenso, una pérdida de posibilidades, de energía, cuando realmente es un seguir ascendiendo utilizando otros recursos.

Hoy tengo esa extraña y placentera sensación de vivir el primer día del resto de mi vida.

Robin

Lunes, 20 de Agosto del 2001

Querido diario.

El sábado a primera hora de la mañana recogí a Blai y nos dirigimos hacia Pardines. El viaje de hora y media me pareció de veinte minutos, hablamos durante todo el trayecto sobre los yankees y de como tiran nuestras raíces. Quienes habitamos Iberia, viajamos algunas veces, nos fascinamos con otras tierras, costumbres y gentes pero al poco tiempo sentimos como un estirón, como si lleváramos atados una goma elástica que nos ha de devolver a esta tierra multicultural cargada de historia.

Pitido en el móvil (celular), recibimos un mensaje de Jordi que nos anuncia su ausencia, conozco a mi amigo y se que siempre hay algún motivo para sus ausencias, recuerdo que está en su paraíso, en La Molina, y le deseo una fructífera estancia en la montaña.

Equipados con nuestros arcos y flechas, formamos patrulla, Josep, Blai, Caballero Negro y Olga, e iniciamos el recorrido "azul" quizás el más empinado, pero con una variedad de tiros muy interesante. Disparamos las primeras flechas y observo a mis compañeros, a Blai le veo inseguro, posiblemente acusa su estancia prolongada en los EE.UU, su reloj interno no está ajustado al cambio horario, creo que necesita una sesión continua en los brazos de Morfeo. Nuestro entrañable Caballero Negro montó a su potro, su longbow "negrito" y al final medio le convencí que para sus primeros pasos no es lo más adecuado, probó nuestros recurvados y creo que se le encendió alguna bombilla, posiblemente esa bombilla alumbre lo suficiente para que pueda superar un techo que últimamente le tiene comido el tarro. Olga lo hizo lo mejor que supo, es decir supo disfrutar independiente de que las flechas dieran o no dieran en el blanco, con lo cual me dio que pensar.

Y Robin, mi amado Robin... supo esta vez que lo de la semana anterior fue un espejismo, la primera flecha que disparé me evidenció que la inactividad tiene sus efectos secundarios, la semana pasada me sentí satisfecho, quizás porque temía que no le diera a un globo aerostático, algunas flechas que volaron muy bien me impidieron ver a otras perderse por el mar de las intenciones. Afortunadamente Jordi me avisó, él si se dio cuenta de lo que este sábado acusé, falta de entreno, falta de concentración, hay que recuperar la magia soltando flechas. Algunas veces creemos que lo estamos haciendo de maravilla, desde nuestro prisma vemos una realidad modificada, por ello es preciso que otro arquero, de confianza, nos vea, y nos dé su particular visión, ante esa crítica constructiva no hemos de escudarnos o excusarnos, hay que desnudarse para volver a vestirse, es difícil pero el autoengaño siempre nos llevará un paso atrás.

Por la tarde una intensa lluvia se interpuso entre arqueros y dianas, pero una distendida velada jugando a las cartas propició risas que se podían oír a distancia.

Regresé de Pardines, allí dejé una montaña maravillosa, unos amigos entrañables, y montones de horas placenteras. Regresé con la certeza de que algunas almas siguen estando a un tiro de piedra aunque medien 600 kilómetros.

Robin

Martes, 21 de Agosto del 2001

Querido diario.

Hoy hace exactamente 44 años que inicié el diario de mi vida. A mitad de trayecto (Dios lo quiera así) seguimos abriendo caminos, recordando viejos senderos andados. La experiencia, creemos que nos ayuda a andar y a escoger caminos, pero eso no es cierto, la experiencia nos enseña a darnos cuenta de lo que nos está sucediendo, de esa forma extraemos más paisaje en el viaje de nuestra vida.

Sigamos con el viaje...

He recibido algunas fotos de mi estancia en Pardines, quiero dejar alguna de ellas entre las páginas de este diario.

Jordi, Enrique, Josep, el Caballero Negro y Chechu agachado.

Jordi con su gorro búfalo y Josep.

Josep bajo la protección
de uno de sus árboles.

Cualquier lugar en el que hayamos vivido no cobra forma en nuestra memoria sino después de un cierto tiempo de la despedida, y se convierte en una imagen que permanece inalterable. Mientras estamos allí y tenemos todo ante los ojos vemos lo casual y lo esencial acentuados casi por igual, es sólo más tarde cuando se apaga lo secundario. Nuestro recuerdo retiene sólo aquello que es digno de retener.

Robin

Domingo, 26 de Agosto del 2001

Querido diario.

Por fin me he decidido. Hace ya tiempo que queria reunir en una página algunos de mis paseos por el bosque, añadir historias, leyendas arboreas, y sazonarlo todo con un poco de Magia, como sin duda lo haria un aprendiz de Druida.

El resultado de esta idea está cobrando forma en esta dirección:

Magia en el Bosque

Espero poder completar ese pequeño y mágico rincón en el tiempo que me queda de vacaciones.

Robin



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