Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 1 de Agosto de 2009

Querido diario.

Sherwood...


El viejo Little José


(Escuchando: "The Council Of Elrond (Lord Of The Rings)")

Algunas veces una historia encuentra a quien la cuenta, nunca es al revés. Es esta una breve y sencilla historia acontecida ayer por la tarde, en ella realidad y ficción se dan la mano.

Inician ahora mis dedos un gracioso baile sobre el teclado mientras el corazón palpita con una suave y dulce cadencia, la imaginación me lleva de nuevo a ese lugar en el que es difícil distinguir... realidad y ficción.

A oídos de Robin y su inseparable "Little José" llegaron rumores, advertían estos que Notthingham planeaba hacer desaparecer todos los ciervos y animales de Sherwood... en definitiva dejar sin caza a quienes viven del bosque. Por esa razón nuestros protagonistas tomaron sus arcos anticipándose a la amenaza.

Robin y el viejo José regresaron de nuevo con sus arcos a su amado bosque. Las flechas de Robin hasta ahora adormecidas, despertaron en el aire para alcanzar a un grupo de animales diana de lo más dispar...



De dos en dos sonaban los impactos en el bosque, un murmullo de vida acompañaba a nuestros protagonistas mientras se dirigían hacia las dianas para recobrar sus flechas, poco después... nuevos impactos resonaban en la que sigue siendo la mayor catedral que ningún hombre ha sabido construir.

Y regresaron sensaciones casi olvidadas cuando tensaban las cuerdas de sus arcos, y las flechas volaban ebrias hacia su destino. Nuestros protagonistas se introducían más y más en el interior del bosque, descendiendo barrancos, subiendo empinadas cuestas, acariciando con sus pasos un laberinto de surcos obrados en la piel de Sherwood.

De regreso, con un buen número de dianas abatidas, los arqueros lanzaron una última mirada a esa hermosa zona de caza, deseando que Notthingham tuviera mejores planes que hacer desaparecer esa fauna tan preciada por ellos.

Está oscureciendo, los dedos siguen su baile alocado sobre el teclado. Mientras escribo estas últimas líneas saboreo de nuevo todo cuanto el arco y el bosque me han entregado, que no es poco.

Cuanta vida transcurre en Sherwood, solo hay que prestar un poco de atención, cierro ahora los ojos y observo de nuevo el vuelo de algunas aves, escucho la pugna territorial que se oculta en sus cantos, o sus seductores reclamos sexuales. Es increíble como todo ello queda impregnado en el aire hasta que el susurro de las ramas de los árboles lo desvanece. Inmerso en este mundo de múltiples percepciones vitales, abro mi arco sintiendo la fuerza de sus palas... en ese instante de tensión, arco y arquero se funden, la energía es retenida por ambos, son unos pocos segundos de tensión hasta el momento en que parece que todo se detiene, un instante mágico hasta que la mano que sujeta la cuerda pierde repentinamente la vida liberándola, entonces... todo el poder acumulado se transmite a la flecha que inicia su vuelo, es una explosión de vida dejando atrás el chasquido de la cuerda. Son solo unos eternos segundos mientras fijo la vista en las plumas blancas de mi flecha que se aleja hacia la inmensidad del bosque. Vuela plena de vida, hasta que muere impactando en la diana. El sonido de su encuentro se expande por el bosque, al mismo tiempo, el aire contenido en mis pulmones es liberado. A lo lejos... flecha y diana yacen inertes a los pies de los árboles, para volver a renacer, para volver a morir.

La tarde de ayer fue exquisita, reconozco que Nottingham ha sido solo una excusa para ir sin más demora en busca del lugar y los estímulos que alimentan el alma de un arquero de bosque, Sherwood sigue siendo un lugar mágico. No puedo dejar aletargados tanto tiempo a mis arcos y mis flechas, necesitan esa breve, intensa y repetida vida que solo su arquero puede darles.

Cuando mis dedos empiezan a relajarse suena el teléfono, es Fernando que me comunica que a mitad de Agosto estará una semana en pardines. Coincidiendo con el inicio de mis vacaciones subiré a su encuentro, también a encontrarme de nuevo conmigo mismo, y por supuesto en compañía del viejo José, así pues regresaremos los dos al pirineo donde la humedad permanece en el bosque, disfrutaremos esa sensualidad que el verano arrebata a los bosques del litoral Mediterráneo.

Robin

Viernes, 14 de Agosto de 2009

Querido diario.

Y al otro lado de la puerta... las vacaciones.



(Escuchando: "When You Say Nothing At All (Ronan Keating)")

Hoy a las 14:00 horas me han soltado, es decir... he iniciado mis vacaciones de verano. Allí estaba yo, a punto de salir de la sala de tortura con mi macuto colgando de un hombro, un poco aturdido observando a la gente que pasaba por la calle, pero fue cerrar la puerta de la oficina y aflorar una sonrisa maliciosa en mi rostro, ¿que haría con tanto tiempo a mi disposición?.

Al fin han llegado las deseadas vacaciones. Vacaciones que podría dividir en tres etapas. La primera que dedicamos preferentemente a descansar y a hacer planes, es cuando tenemos la sensación de que las vacaciones son muy largas y justo acaban de comenzar. Se duerme más y se disfruta del "no hacer nada" como replica a la actividad que mantenemos durante el resto del año. Poco a poco uno se cansa de descansar y empieza a tener necesidad de hacer alguna actividad, estamos entrando en la segunda etapa, posiblemente el momento más entusiasmador de las vacaciones. En esa segunda etapa se vive como si siempre se estuviese de vacaciones, el trabajo queda ya muy lejos en el tiempo y por supuesto no se añora. Pero amigos, cuando apenas falta una semana para regresar al trabajo, se entra en la tercera y definitiva etapa. Empieza entonces la penosa cuenta atrás que favorece el progresivo descenso del estado de ánimo, y con él la pérdida absurda de unos días de descanso, en ese período la desazón puede ser más intensa que la que se tiene cuando se trabaja. Algo parecido pasa con las tardes del domingo, pues en lugar de disfrutar de la fiesta, andamos inquietos pensando en el regreso al trabajo.

No pocas veces nos atrapa la angustia de la anticipación, aquella que sentimos frente a lo que tiene que pasar, sin ser capaces de darnos cuenta de que, una vez nos tengamos que enfrentar a lo que tanto preocupa e inquieta, seguramente será menos agresivo de lo que pensamos. Si perder una tarde de domingo lamentando que se está acabando el fin de semana resulta, al menos una inconveniencia, todavía lo es más el perder una semana de vacaciones pensando que se acaban.

Solemos mitificar las vacaciones, de forma que para justificar la necesidad de hacerlas, asociamos vacaciones con felicidad, lo que suele suponer, paralelamente, creer que trabajar es sinónimo de falta de felicidad, mentira cochina.

Tan absurdo es mitificar las vacaciones como mitificar el trabajo. La posibilidad de ser y sentirse feliz se da tanto en los días festivos como laborales, y tiene mucha más relación con el espíritu con el que nos tomamos la vida que con lo que estamos haciendo en cada momento. Debemos ilusionarnos con las vacaciones, pero tampoco valorarlas en exceso. En los tiempos que corren, incluso los que tenemos un trabajo que no nos gusta, hemos de darnos cuenta de que el solo hecho de tenerlo supone una gran suerte.

Existe una forma de acercarnos a la felicidad y no es otra que teniendo la capacidad de vivir intensamente el presente, algo que vale siempre y aún más en el tiempo libre. No debemos permitir que la sombra de un futuro inevitable, como volver al trabajo, nos amargue una buena parte del verano.

Feliz regreso a los que iniciaron sus vacaciones mucho antes que yo.

Prometo releer esta entrada del diario unos días antes de finalizar mis vacaciones, seguro que pensaré en cuanta razón tenía Robin, para acto seguido arrastrar mi cuerpo rendido ante el inevitable regreso a la sala de tortura.

¡Sed felices!

Robin

Martes, 18 de Agosto de 2009

Querido diario.

Caprichoso destino...



(Escuchando: "Im Ready (Bryan Adams)")

Caprichoso el destino, justo en el inicio de mis vacaciones mis suegros han tenido que ser ingresados en el hospital, a él por una grave embolia y a ella para implantarle un marcapasos en el corazón. Así que los planes habrá que hacerlos a diario según lo que permita esta nueva situación. Hay que atender a los padres de Montse, lo más importante es tomar las decisiones que permitan desenvolvernos lo mejor posible.

No es esto una queja, las cosas son como vienen y como realidades que son hay que aceptarlas, la vida es un constante cambio al cual hemos de adaptarnos. Cuanta verdad hay en esa famosa frase de Lenon... "la vida es eso que ocurre mientras uno está haciendo otros planes" así que... sin miedo y a navegar.

Volvamos a los arcos y las flechas... he comprado recientemente dos docenas de tubos para hacerme nuevas flechas, pues ya me quedan pocas de la última hornada. Los nuevos tubos superslam tienen un dibujo distinto, ahora es pixelado y aseguran que las han mejorado, en realidad el aluminio sigue siendo el mismo y el único cambio debe ser la estética y el precio, lo de siempre.

Me llamó de nuevo Fernando para la escapada a Pardines. Le comenté las novedades y la necesidad de estabilizar la situación para tener alguna posibilidad, de momento hay un cambio de Hospital para mi suegro, y unos días de descanso en mi casa para mi suegra. Quien sabe... igual tengo alguna posibilidad, y si no la hay... infinidad de pequeñas cosas rellenarán infinidad de huequecitos en mi tiempo de vacaciones.

Ahora con vuestro permiso... tengo que elaborar unas hermosas flechas.

Robin

(Última entrada en el diario)

Jueves, 27 de Agosto de 2009

Querido diario.

Pau...



(Escuchando: "Danny Boy (G4)")

Tiene tan solo cinco años, y no deja de sorprenderme. Su mente es voraz, su imaginación infinita, su sensibilidad poco usual. Estábamos los dos sentados en mi escritorio frente a la máquina de navegar explorando un vasto océano de archivos en el disco duro. Detrás de la pantalla... una extensa librería con libros de historia, catálogos numismáticos, y algunos libros antiguos. A la derecha... el reloj de bolsillo de mi abuelo que sigue funcionando milagrosamente custodiado por un pequeño busto del emperador Trajano. En la estantería superior... pequeñas libretas con cubiertas de cuero, cofres repletos de infinidad de pequeñas cosas y fotos familiares custodiadas por infinidad de objetos y recuerdos, y a la altura de mis ojos... las fotos de papa y mama que no dejan de mirarme, junto a ellas, una pequeña tarjeta de papel pergamino doblada con una diminuta rosa roja de papel adosada, en su interior, unas palabras escritas con dolor.



Fue de repente, mientras el pequeño Pau iniciaba su exploración sobre la librería identificando cada uno de los objetos, cuando me dijo... -murieron cuando yo tenía cuatro años ¿verdad abuelo? -si Pau, fue el año pasado, -mirándome con unos ojitos dulces y tristes siguió diciendo... -le llamaban "lolita", -si Pau, así le llamaban todos excepto yo que la llamaba mama, -y fue entonces cuando con su bracito me rodeó la cintura y me dijo: -abuelo, yo no quiero que te mueras. Tomé aire con un nudo en la garganta y le dije al pequeño sensible... -no Pau, el abuelo no va a morir todavía, el abuelo quiere vivir muchos años para verte crecer convirtiéndote en un buen hombre, el abuelo quiere ver como tienes tus propios hijos y estar cerca de ti para aconsejarte cuando la vida te ponga a prueba. Su mirada penetrante me atrapó, la magia de su inocencia me acarició el alma, y fue entonces, cuando me abrazó diciéndome lo mucho que me quería. Viniéndome abajo... o debería decir arriba... mis lágrimas surgieron como un gotero regando a un pequeño árbol al que conocemos por Pau, un árbol que en el futuro dará cobijo a quien sabe cuantas más almas.

Unos se fueron, otros ya están llegando.

Robin



Julio 2009

Agosto 2009

Septiembre 2009

Calendario (diario de Robin)