Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Jueves 8 de Septiembre de 2011

Querido diario.

Pau Hood...



(Escuchando: "Fields of Gold (Eva Cassidy)")

Con el buen sabor de boca dejado por el reciente Campeonato de Catalunya 3D celebrado este pasado domingo en nuestro club, he aprovechado esta semana para intensificar mi actividad en el tiro con arco. Ayer por la mañana en compañía de Emma hice el recorrido rojo del campeonato, un recorrido delicioso con unas situaciones de tiro muy interesantes. Emma va tomando confianza y poco a poco va adaptándose a su longbow, no es un arco que le ayude mucho pero le garantiza fuertes sensaciones de tiro. En Facebook he colgado una serie extensa de fotografías sobre esta jornada de tiro, también otra del día del campeonato, dos días intensos que permanecerán con frescura en mi recuerdo.



Hace una semana que mi nieto Pau pasa unos días de vacaciones en mi casa, por supuesto que hemos hecho infinidad de actividades y juegos, pero le prometí que una mañana iríamos a tirar con arco al bosque, aunque antes tenía que impartirle un cursillo acelerado de tiro con arco. Para ello fui anteayer a ver a Francesc a su tienda de artículos de arquería y le compré un pequeño recurvado de 18 libras de potencia para el futuro aprendiz, también unas flechas a su medida.

En algunas ocasiones Pau había disparado en casa sobre mi diana de entrenamiento con otro arquito más de juguete, algo sabía sobre cómo hacer, pero le faltaba darse un baño de arquería al aire libre y sumergirse en ese fantástico bosque que tenemos en el club para dejarse seducir por una multitud de dianas 3D ubicadas en esos rincones que mis compañeros del club saben elegir tan bien.

Esta mañana ha sido el día. A primera hora Pau atacado por los nervios y la ansiedad me ha sacado de la cama, nos hemos equipado cargando en el cuatro ruedas toda nuestra parafernalia arquera, en un rincón destacado lucía un pequeño arco azul, un pequeño arco que también se estrenaría junto a Pau, quedaban por delante más de 5 horas de tiro con arco, y yo, a estas horas de la noche aún no sé de donde he sacado la fuerza y paciencia para resistir la voracidad arquera de esta semilla de arquero, que estoy seguro germinará bajo la tutela de su abuelo.

Como toda buena jornada de tiro que se tercie, uno debe empezar llenándose de combustible...



Para seguidamente ir a tomar contacto con su arco, las flechas y las dianas...




Sabe Dios que me ha costado frenar la voracidad de flechas de Pau, pero con paciencia ha logrado entender que tirar con arco no es disparar sin sentido, y poco a poco ha ido aislando un disparo de otro y concentrándose en la medida que su edad e inexperiencia le permite ahora. De momento, su arquerito interior nada sabe de disparar un arco, hay que alimentarle con infinidad de datos, gestos, y de cómo hacer.

Transcurridas un par de horas Pau se manejaba con cierta soltura con su arco y las flechas, ha entendido todo cuanto le explicaba sobre la seguridad, incluso en el momento de extraer las flechas de las dianas, creo que nunca he repetido tantas veces lo que nunca debe hacerse, para poder ir suministrando en cuenta gotas que cosas... son necesarias para vivir con sentido esto aparentemente tan simple de disparar una flecha.

Y llegó la hora de entrar en la catedral, de introducirnos en el bosque mágico que algunas veces su abuelo le había pintado con palabras durante algunas charlas nocturnas...



Primeras sensaciones ante las dianas volumétricas, se abre ante Pau un mundo fantástico, un mundo donde su imaginación se desborda. Primeros disparos a una 3D, dudando incluso si realmente era su flecha la que estaba clavada en la diana...



¿Le he dado?



Si!!!!


Impregnado de bosque, de flechas y de dianas fantásticas, Pau me sorprende con algunas reflexiones más propias de un adulto, muchas de ellas recogidas de ese mundo de adultos que le rodea, el pequeño Pau es una esponja, pero lo increíble es que sepa disparar sus genialidades cuando la conversación abre ese paréntesis para darles sentido, hacía tiempo que no disfrutaba del pequeño con tanta intensidad.

Nos cruzamos con Edu y Carlota en el recorrido, a ambas Pau las ha conocido en el restaurante, y observamos como disparan sus flechas, le indico a Pau que observe con que calma ejecutan sus disparos y unas flechas más tarde las dejamos que sigan su recorrido. Atravesamos el bosque para conectar con otra parte del circuito, coloco a Pau en un promontorio elevado, a lo lejos y muy por debajo de él espera una impresionante diana de un jabalí. Pau me mira desconcertado, y con la mayor naturalidad le digo que en esta ocasión disparará su arco desde la distancia desde la que disparan los mayores, es un reto, pero un reto posible, ha llegado el momento de que conozca las verdaderas posibilidades de su arco, y lo que sus pequeñas flechas pueden volar en un barranco, la fuerza de la gravedad es un aliado en estos momentos, en otros puede que no...



Sin decirle palabra me explica como de distinto es disparar hacia arriba o hacia abajo, de nuevo me sorprende su capacidad para ir tomando nota de todo cuanto va realizando, creo que debería llamarle "Pau esponja" por la forma como va asimilando los resultados de sus disparos.

Nos encontramos en la parte más profunda del bosque, le digo que ese lugar es una selva, y su imaginación vuela, como vuelan sus flechas. Seguimos por esa zona hasta localizar al hermoso Guepardo del cual Pau se queda prendado, le soltamos una andanada de flechas. Cuelgo una foto del pequeño junto a su querida diana...



Le disparamos a las últimas dianas y salimos del recorrido, pero al pasar cerca de una diana de campo invito a Pau a concentrarse en el amarillo...



Regresamos al restaurante y esperamos al resto de la familia para comer en el club, han transcurrido 5 horas, estamos los dos agotados por la caminata y el intenso calor, por la tarde un arquero y su nieto aprendiz descansan tumbados en un sofá, sus ojos permanecen cerrados mientras sus mentes siguen en el bosque volando con sus flechas. Un beso en mi mejilla me regresa al mundo de los despiertos, es Pau con los ojos brillantes que me dice... te quiero mucho abuelo.

Y así ha sido el debut de Pau como aprendiz de arquero, mañana por la tarde regresará a su ciudad, regresará el lunes a su colegio, y a su vida programada, espero que pueda escapar de ella para poder tomar de la mano a su abuelo, a su arco y vivir de nuevo esas aventuras que tanto le fascinan. Esta semana le daré de alta como socio del club, hay que ir abonando el terreno para que se forje un nuevo arquero.

Hasta pronto amigos.

Robin

Domingo 18 de Septiembre de 2011

Querido diario.

Elige butaca, siéntate y acomódate...



(Escuchando: "Seabiscuit BSO (Randy Newman)")

Hoy finalizan mis vacaciones de verano, han sido tres semanas de desconexión que necesitaba con urgencia, este último año ha sido complicado con un elemento central muy estresante, decisiones claves en mi trabajo, mi cabeza necesitaba urgentemente reparación. Ha sido el primer año que en pleno verano me he hinchado a tirar con arco a pesar de un calor agobiante, me han acompañado en el bosque, Oriol, Emma y mis amigos del club, he disfrutado saboreando como un gourmet cada una de las flechas que he disparado, mi desconexión ha sido tan perfecta que hoy, mi último día, me encuentro en un estado de ingravidez exquisito, estoy preparado, me siento fuerte, mañana... mi carrera continúa.

Y hablando de carreras... hace pocas horas he visionado por enésima vez una película que siempre me ha emocionado, "Seabiscuit" una delicia que os recomiendo que visionéis suficientemente relajados y con la promesa de entregaros en cuerpo y alma a su historia, es la historia de un caballo y tres hombres.

Os hago un pequeño resumen argumental, Seabiscuit es el nombre de un caballo de carreras que tuvo un éxito indescriptible en los años treinta, en medio de la crisis económica de los Estados Unidos. Es la historia real de un semental sin importancia, con una vida poco convencional y de tres hombres inseparables: Red Pollard, un jockey medio ciego, Tom Smith, un entrenador y hombre de pocas palabras y Charles Howard, un antiguo vendedor de bicicletas. Es la increíble y verdadera historia de un éxito que en el año 1938 mantuvo en vilo a Estados Unidos. Seabiscuit era un caballo de carreras flaco y de mal aspecto al que llamaban la “cenicienta del hipódromo”. El 1 de noviembre de 1938 tuvo lugar la carrera centenaria de Santa Anita en Estados Unidos. El caballo de carreras War Amiral, fue el primero en pasar por delante de las tribunas, desafiante, espléndido y con la cabeza erguida, mientras que Seabiscuit le seguía cabizbajo. Pero para la gran sorpresa de todos, Seabiscuit, galopando a gran velocidad logró cruzar la línea de meta con clara ventaja sobre War Amiral. Las 50 000 personas que se encontraban en el hipódromo estaban entusiasmadas, Seabiscuit acababa de batir todos los récords.

Esta es la historia de fondo, pero lo que me emociona es la hermosa historia de superación personal, de segundas oportunidades y de orgullo personal. Los obstáculos retrasan, pero no determinan a la persona que posee un espíritu seguro y tiene confianza en sí misma.

Haceros un buen regalo, visionad esta película y permitid que las muchas flechas que la historia y sus personajes os dispararán, se claven en el epicentro de vuestro ser, deberíais ser en esta ocasión... una receptiva diana.

Os dejo un enlace para ver online Seabiscuit, si no funciona no tendréis dificultad en encontrar otro enlace en Google:

Una de las muchísimas frases que no os han de pasar inadvertidas:

"Algunas veces cuando alguien pequeño no sabe que es pequeño puede hacer grandes cosas"

Hasta pronto amigos! Os dejo porque he de situarme en el punto de salida... mi carrera que empezó hace 54 años... continúa!!

Robin

Domingo 25 de Septiembre de 2011

Querido diario.

Sabor a bosque...



(Escuchando: "Then you look at me (Celine Dion)")

Después de un sábado revuelto en agua y electricidad, esta mañana he podido regresar al bosque, un bosque que me ha seducido y cuyas propiedades organolépticas han colmado mis expectativas. Hoy el bosque ha sobrepasado mi deseo... y mis sentidos han volado más lejos que mis flechas, y si Dios me concede la gracia... intentaré plasmarlo en palabras a través de esta máquina de contar cosas.

A primera hora se abre el telón de mis ojos ante una mañana espléndida, hoy es el día después de las lluvias y las tormentas, los elementos han interactuado con el bosque, y éste estará preñado de sabor, olor y tonalidades. Me encuentro ascendiendo con mi cuatro ruedas el camino que me llevará a la linde de un bosque precioso, seguramente cargado de tal sensualidad que incluso los árboles no solo se moverán abducidos por el viento sino que se contornearán ebrios de savia, voluptuosos, renacidos, esta mañana el Otoño se revelará en mil detalles.

Hoy domingo apenas hay arqueros en el club, de modo que será un día apropiado para ir solo por el bosque, el circuito 3D de la zona húmeda sigue montado, hay que aprovechar el día y practicarlo antes de que desaparezca, aunque hoy intuyo que por cada flecha que dispare a mis dianas, este bosque pletórico me disparará mil saetas sensitivas, hoy como en tantas otras ocasiones el arquero va a convertirse en diana.

Dicen que la palabra es el espejo del pensamiento, y así intentaré escribir. Primeros pasos en un bosque inmensamente húmedo y sensual, las formas de la vida corren hoy más que mi razón y necesitaré horas para darme cuenta de lo que se esconde tras ellas.

Inicio mi actividad arquera, porque aunque no lo parezca he venido a disparar con mi arco y mis flechas, mis niñas valientes están nerviosas, ávidas de vuelo, siempre confiadas de su arquero aun sabiendo que una suelta accidental puede acabar con ellas contra la dureza de una piedra traicionera, su vida puede ser efímera, quizá por ello su intensidad en el vuelo.

Quiero decir tantas cosas que temo no decir nada, que las palabras se aglomeren en este teclado y las líneas de lectura no transmitan mis emociones.

Observo a mi alrededor un suelo humeante, el sol extrae los vapores de la tierra, cuando observo los árboles y los arbustos, mil destellos me asombran, una multitud de pequeñas gotas de agua penden de las hojas... son el testimonio de una cópula de elementos maravillosa, con el arco en la mano... Robin, el arquero, permanece embelesado observando cada una de estas perlas cristalinas fascinantes...



Primer disparo, la flecha perfora mil mantos de aire que penden del cielo hasta que desciende e impacta en su objetivo, al instante un golpe fuerte y seco se propaga por un bosque que enmudece sorprendido, a esta primera flecha le sigue una segunda y posiblemente temerosa se aloja muy cerca de su hermana...



Activado por el poder del bosque me noto muy atento pero relajado, intento no pensar, no pretender nada, ni tan solo cuando disparo con mi arco, permito que las cosas sucedan dejando que el bosque impacte en mi como mis flechas lo hacen en sus dianas.

Me detengo ahora ante un poderoso árbol, inmóvil, con toda su simplicidad y su fuerza, parece no esperar nada, casi indiferente, todo cuanto he aprendido para comunicarme con otros seres no va a servirme, lo toco, lo huelo y apoyo mi oreja en su tronco, entonces, tal y como esperaba escucho diversos ruidos y sonidos y cuando elevo mi vista observo como sus brazos ramas se agitan suavemente sobre mí, retrocedo y reemprendo mi camino. A medida que avanzo percibo nuevos olores, algunos muy sutiles, mis fosas nasales son una orgía de ellos. Con mi mano busco una de mis flechas, he localizado a lo lejos una nueva diana. Me detengo en la piqueta de tiro y centro mi atención en el punto que elijo para que la flecha impacte, visualizo mentalmente el vuelo de la flecha y el impacto en ese punto escogido. Me dispongo a efectuar el tiro iniciando los pasos de la secuencia de disparo hasta que se produce la suelta, una suelta que intento siempre que me sorprenda, mi cerebro no debe actuar sobre mis dedos abriéndolos, mi cuerpo queda en estado de "stand by" esperando una señal, una señal que percibo con mis ojos, pero no es mi yo consciente quien decide, es el arquero interior que activa un resorte que hace que mi relajación se acentúe en mi mano y la cuerda gane el pulso escapando de mi para entregar a la flecha toda la energía que las palas de mi arco han generado. No tengo nunca la absoluta certeza de alcanzar el blanco, pero si tengo la seguridad de emocionarme en cada una de mis sueltas.

Es un gozo, cada vez que la flecha parte. Antes de alcanzar su destino, justo un segundo después del lanzamiento sé perfectamente si finalizará calcando o no el vuelo que antes he visualizado en mi mente cuando encaraba la diana.

En esta ocasión y en muchas otras de esta mañana, lo han conseguido...



Sigo mi paseo sensorial, desciendo por una ladera que alborota a mis flechas que reposan en su carcaj, mi mano las sujeta y las mantiene silenciosas, hay otros sonidos que hay que sintonizar, los sonidos del bosque, de un bosque que está completamente vivo, repleto de seres, de ramas que crujen, frutos que caen de los árboles a mi espalda y me sorprenden, siempre ese temor, porque aunque creo conocerlo, el bosque alberga mucho misterio, pero es una realidad palpable, está ahí, aunque es necesario sintonizarlo correctamente.


Me encuentro en la parte húmeda y más profunda del bosque, cruzo ahora un puente de madera sobre una pequeña riera cubierta de arena...



En estos momentos el efecto terapéutico del bosque se hace evidente, el sentimiento de sentirme vinculado con la trama de la vida me invade. Los árboles, enraizados en su profundo silencio, parece que son conscientes y están observando, están totalmente vivos y tienen una presencia poderosa. Es ahora cuando realmente disfruto de su presencia porque me pone en contacto con lo que nos une a todos, la sensación de la fuerza de la vida interior.

Sigo el recorrido, me esperan un guepardo, un ciervo enorme, otro ciervo de menor volumen y la última diana, una especie de pato al que debo disparar desde un pequeño promontorio, cuando recoja mis flechas, iniciaré al ascenso para salir del bosque, pero sé que a pesar de que me aleje de él, su energía permanecerá en mi hasta que de nuevo pueda repetir la experiencia.

El bosque puede ser también un espejo, a través del cual podemos ver reflejados aspectos interiores nuestros que no identificamos correctamente en nuestra ajetreada vida rutinaria. El poder del bosque nos lleva a otro plano en el que las pautas del comportamiento humano ya no rigen. Nuestra consciencia se expande y nuestra visión de la realidad cambia. Conseguimos también conocernos mejor, pues para reconocer la fuerza de la vida en el bosque tenemos que reconocerla en nosotros mismos.

Mañana nada debe ser igual, incluso haciendo lo mismo de siempre... de nosotros depende, seguro que surgirá un detalle, aunque sea insignificante, utilizadlo para colocarlo como cabecera de ese día, como yo lo hago con la foto y la música que encabezan estos párrafos, no os perdáis los detalles del cada día, como en el bosque... hay que prestar atención, porque incluso atravesando un maravilloso bosque puede uno pasar como si nada, la magia no está en un lugar, la magia surge donde se posa la mirada de nuestra alma.

Que tengáis una feliz semana!!

Robin



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