Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Martes, 2 de Septiembre de 1997

Querido diario.

Hoy he visto algo que me ha hecho meditar, he subido al campo de entrenamiento y como de costumbre he calentado un poco antes de meterme en el Bosque, mientras estaba descansando mi vista se ha detenido en un Arquero que también estaba entrenando, o mejor digo cabreando, estaba consiguiendo 10 pero según la expresión de su cara no los 10 que él quería, cuanto más se cabreaba, menos amarillos y así hasta que empezó a acordarse de la tienda que le vendió el arco, del fabricante y del amigo que se lo aconsejó.

A partir de ahí, el festival, que si este punto de mira ya sabia yo que era una mierda, que si esto no está bien regulado, que si la cuerda, que si las palas, que si las flechas, las plumas... etc.

Yo pensaba, chico, ¿y si fueras tu?. Quien llevaba el control en esos momentos era su Enemigo Interior.

Cuanta razón tiene K.Dürckheim cuando nos habla sobre el rendimiento deportivo y al mismo tiempo de la madurez humana, veamos que nos dice...

"Cuanto más dominamos la técnica en una práctica y cuanto más libre de contratiempos y dificultades transcurre todo el proceso y aumenta la seguridad en el tiro, es decir, cuanto menos responsables sean la técnica o el saber hacer, aunque se cometan errores, tanto más se convertirá el proceso total en un claro espejo del propio orden o desorden interior. Entonces nos resultará cada vez más sencillo descubrir al enemigo interno al tirar, en vez de percibir sólo al enemigo externo, es decir, al factor en nosotros, que podemos reconocer en pequeños movimientos involuntarios, anomalías e irregularidades, así como en la fluctuación de la seguridad en el tiro.

Hacer de la ejecución de un rendimiento un espejo del orden interior constituye un principio del ejercicio que se puede aplicar a cualquier acto automático. Así, por ejemplo, cojamos una hoja de papel y dibujemos muy despacio una línea recta, dibujemos otra debajo y después otra y así sucesivamente, intentando siempre dibujar las líneas lo más rectas y paralelas posible. Una y otra vez podremos observar irregularidades que no tienen nada que ver ni con el lápiz ni con el papel, sino que se refieren a irregularidades en nuestra propia actitud interior. Hay temblores, movimientos involuntarios, cambios en el trazo, alteraciones del sentido y del ritmo, interrupciones, fallos, etc. ¿De donde sale todo esto? ¿Como se produce? Cuanta más atención prestemos hacia nuestro interior, tanto mejor habremos de reconocer cómo se relacionan los grandes y pequeños errores en el rendimiento externo con la propia persona, con la manera de estar ahí. No nos sentamos correctamente, estamos tensos, tenemos los hombros contraídos, no estamos asentados en el verdadero centro de gravedad, la respiración no fluye correctamente, nos -esforzamos- demasiado, siempre -queremos- algo más, tenemos miedo. Cuanto más nos esforzamos, peor. ¡Entonces nos damos cuenta de que tenemos que -soltar-, que tenemos que aceptar! No se trata de hacer, sino de permitir que las cosas sucedan. Pero sólo cuando ya no estamos haciéndolo desde la voluntad, si, acaso en el momento en el que agotados ya, estamos pensando en dejarlo y no estamos ya realmente en el Yo, entonces puede ocurrir que surja de repente, como -sin darnos cuenta-, una magnífica línea, como si se tratase de la cosa más sencilla del mundo. Y con esta línea podemos experimentar de repente una dicha que no es producto de que nos haya salido bien externamente, sino porque surgió en un momento de completa distensión y libertad."

Es curioso releyendo estos párrafos vienen a mi memoria las palabras de Jordi, que me decía ... -recuerda este día-, quizás porque estaba realmente distendido, me sentía libre, el convencimiento de que cada disparo era como el primero, realizándolo como un rito sagrado, con tranquilidad.

También recuerdo que Jordi me dijo... si mañana volvieras a tirar posiblemente no sería lo mismo, pienso que quizás el empeño por repetir o mejorar lo del día anterior, no me permitiría estar tan distendido, procuraré no olvidarlo, y por supuesto practicar todo lo que pueda.

Bueno querido diario creo que por hoy ya ha sido suficiente, y debo tener en consideración el hecho de que no puedes quejarte.

Robin


Sabado, 6 de Septiembre de 1997

Querido diario.

Un día un poco triste, hoy se ha celebrado el funeral por Diana de Gales y ayer murió la madre Teresa de Calcuta, de una forma sencilla he querido hacerles un pequeño homenaje, he ido a mi ratonera y he cogido mis dos mejores y más queridas flechas, seguidamente he cogido el arco y me he dirigido a la montaña, la que ha sido testigo de mis pequeños actos solemnes en diversas ocasiones de mi existencia, en una especie de mirador natural he montado el arco y apuntando al cielo cerrando los ojos, he dejado que las dos flechas partieran hacia ningún lugar.

Echaré en falta a esas dos mujeres, a las flechas no, porque ya no son mías, ahora les pertenecen.

Robin


Domingo, 7 de Septiembre de 1997

Querido diario.

Novedades, ayer por la tarde aluciné en colores, Jordi vino a verme y me hizo un regalo 4 flechas ceremoniales indias, hechas por él mismo, se trata de las 4 flechas del pueblo Navajo, son las Red Stone, Abalone, White Shell y la Turquoise.

Esta vez no vino solo, le acompañaba su primo, una persona muy agradable entrados los cincuenta con una poblada barba totalmente blanca, estuvimos conversando toda la tarde y nos sentimos muy a gusto, barba blanca (así le llamaré desde hoy) es una persona de mirada dulce y trato exquisito, me pareció un buen tipo.

Robin


Sabado, 13 de Septiembre de 1997

Querido diario.

Lluvia, lluvia y más lluvia!!

Se fastidió el plan de tiro para hoy, por lo que no queda más remedio que dedicarme a reparar flechas y practicar en plan Indoor, ya sabes los recorridos de bosque que me monto en el garaje, palos de escoba simulando ramas, etc. La última vez se saldó con un coche de bomberos de mi hijo perforado, y una ventana a la que curiosamente le salió un agujero, jejeje. Por la noche tuvimos consejo familiar y después de una conferencia sobre la esencia del tiro al arco, pagué mi penitencia un videojuego para el bombero, y lista de ocupaciones domésticas para los próximos 20 años.

Bromas aparte, querido diario, también he estado hablando con Jordi sobre la organización de una tirada para el mes de Febrero para Long Bows, algo muy desenfadado, le comenté si sería buena idea ir todos disfrazados, a los 3 segundos sus ojos se le iluminaron y una sonrisa maliciosa surgió de sus labios, como vi que ya no existía posibilidad de retroceso, pensé que sería buena idea disfrazarse todos según la película Robin Hood príncipe de los ladrones, el recorrido sería el bosque de Sherwood, y alguien debería hacer de malo, mi sonrisa fue más maliciosa y lo captó al instante.

Cuando Jordi decía que podríamos poner un ciervo 3D colgado de unas gomas para simular que estaba saltando por el bosque, me di cuenta que llevábamos más de una hora y media hablando sin parar, y lo dejamos para otro día.

Robin


Lunes, 29 de Septiembre de 1997

Querido diario.

Este fin de semana he cogido al enano, entiéndase por enano al bombero o gremlin menor, y nos fuimos al campo de tiro a entrenar.

El primer día aprovechando la ausencia de las amazonas, hicimos jornada completa, por la mañana en la zona de entrenamiento afinando los arcos de poleas, al mediodía un festín propio de señores feudales, y finalmente por la tarde penetramos en un nuestro amado bosque. El día era perfecto, muy luminoso, y en el interior del bosque se respiraba frescura, ese olor característico de musgo y hierba mojada, una gozada para los sentidos.

Fue una tarde importante para el pequeño, aprendió a leer los signos del bosque, huellas, ruidos, aprendió a tomar buena lectura de las dianas, cada una se merece un estudio particular le decía, según su orientación y obstáculos naturales que median entre ella y la piqueta de tiro.

El segundo día querido diario, con la excusa de recuperar una flecha perdida fuimos directamente al bosque a realizar otro recorrido, cuando llevábamos unas diez dianas empecé a darle cuerda, es decir ya no le comentaba las posibles distancias, y dejé que su intuición tomara el mando en sus decisiones, y debo decirte que el resultado fue más que satisfactorio.

De regreso me recordé que ese diminuto arquero se merecía un arco de mejor condición.

Robin



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