Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Miercoles, 1 de Octubre de 1997

Querido diario:

Solo una línea para estrenar el mes de Octubre, no he resistido la tentación.

Robin


Sabado, 4 de Octubre de 1997

Querido diario.

Esta mañana al salir hacia el campo de tiro, he contado como unos 26 Guardias Civiles, ya sabes toda esa movida de la boda Real, me pararon en un control y me dije en voz baja, como vean el maletero lleno de flechas, arcos y resto de parafernalia me van a coser a preguntas, y de repente oigo una voz que dice... puede seguir, supongo que cuando me vieron con mis botas, pantalones cortos y demás vestimenta no me consideraron peligroso.

Cuando llegué al campo de tiro, me dieron una alegría, nos habían aprobado un presupuesto para comprar dianas volumétricas (3D) y montar un segundo recorrido con ellas, ¡fantástico! eso si era una buena noticia.

Hoy he cogido el arco de poleas, y media hora después de pelearme con los pins he conseguido afinarlo bastante, la verdad es que las nuevas flechas ACC adquieren mucha más velocidad y he conseguido una rasante mayor, creo que mejoraré mi puntuación en las próximas tiradas.

Robin


Domingo, 5 de Octubre de 1997

Querido diario.

Hoy ha sido genial, a primera hora de la mañana me ha llamado Jordi, y hemos quedado para hacer un recorrido de bosque, tantas eran las ganas de encontrarme con él que una vez en el campo de tiro, ¡fatalidad! lo había cogido todo menos el arco, bueno pues eso era señal de que hoy no iba a necesitarlo, y así ha sido, ha llegado mi amigo, equipado con su carcaj de espalda y su long bow, y en unos segundos lo comprendí, hoy vas a deleitarte observándole tirar.

Pues bien, después de un copioso almuerzo e intercambio de tropecientas noticias, le dije que hoy iba a ser su espectador, y con cara de extrañeza me dijo, ¿porque no? y penetramos en nuestro amado bosque.

Hay días en los que parece que el bosque quiera mostrarse más, está más esplendoroso, o quizás es uno mismo que sintoniza más con él, la cuestión es que hoy nos cautivaba de una forma especial su calidad cromática, su diversidad, la multitud de ruidos inesperados, un minuto de silencio roto por la caída de una bellota, al no tener que concentrarme en las dianas, recibí multitud de estímulos, muchos provenían del bosque, pero el eje central de mi atención era Jordi, verlo deslizarse por el bosque, pararse en la piqueta, con un gesto suave coger una flecha de su carcaj y colocarla en la cuerda, encogerse un poco, tensar y soltar, unos segundos y oír el sonido de la flecha al clavarse en la diana, un sonido breve, contundente y característico. Es la grandeza de las cosas sencillas. He visto tirar a muchos arqueros, pero Jordi tiene un "feeling" especial, verlo disparar su arco es un placer, que estimula y relaja a la vez, estudiar sus gestos, la expresión de su cara después de la suelta.

Es evidente que lo lleva en la sangre, de otra forma no podría establecerse una comunión tan sublime entre él y su arco.

Al verlo tirar pienso en dos tipos de personas que practican el tiro con arco, para unos el arco es meramente un medio, su objetivo es solo obtener unos puntos y destacar de los demás, para otros el mero hecho de tirar es una satisfacción que a veces es colmada con un buen resultado. Curiosamente este segundo comportamiento se da mucho más en los arqueros tradicionales, sobre todo en el Long Bow, digamos que hay como un mejor ambiente más distendido. En el mundo de los poleas, la rivalidad es extrema, puedes llegar a ver discusiones por una flecha que toca o no toca, y retener a todas las patrullas en una competición durante 45 minutos hasta la llegada del juez arbitro. Estoy seguro que entre Long Bows la misma polémica se solucionaría en menos tiempo y sin necesidad de ningún juez arbitro, digamos que prima por encima de todo el buen ambiente, y que un punto más o menos no merece tanto alboroto. Pienso que el Arquero ha de competir contra él mismo, no tiene que estar tan pendiente de lo que ha hecho uno u otro. Ha de ser un motivo de satisfacción que un compañero de patrulla tenga un día excelente y cuando falten pocas dianas debemos animarle para que culmine una buena actuación.

Robin


Sabado, 11 de Octubre de 1997

Querido diario.

Parece ser que el calor no piensa abandonarnos este año, y se nota cuando practicas algún deporte, ¡te asfixias!.

Dicen que cuando uno empieza hablando del tiempo es porque tiene pocas cosas que decir, pero querido diario, esta vez no es cierto, hace un calor insoportable. Según dicen los meteorólogos se avecina una entrada de aire frío del norte, esperemos que sea el cambio definitivo.

Querido diario, como no puedo mantenerlo más tiempo en secreto voy a contarte algo... Hace unas semanas pedí un arco a Black Widow, y creo que antes de Navidad lo tendré en casa. Hemos quedado con Jordi para bautizarlo, ya sabes como nos gusta darle un poco de salsa ceremonial a nuestros actos. El arco es un recurvado de caza, igual que el de Jordi, con un poco más de apertura. El próximo año, si es posible pediré el Long bow, pero antes he de hacerme amigo del recurvado, hemos de conocernos y aprender el uno del otro y esto es algo que comporta un poco de tiempo.

Se que puede parecer ridículo, pero yo a mis arcos les hablo, procuro conocerlos, el recurvado que tengo en la actualidad es un arco sencillo, barato, carece de cualquier elasticidad, pero jamás le culpo de mis fallos, además uno debe conocer el limite exigible a cada arco, y no esperar imposibles. También es bueno procurar conocer nuestros propios límites, a diferencia del arco, nosotros podemos superarnos.

Es por esta razón, por lo que un día tirando en el bosque con mi actual arco recurvado, aprovechando un descanso y en el momento en que lo apoyaba junto a un árbol, tímidamente me susurró, "esto es todo lo que yo puedo ofrecerte", como reconociendo que su estancia conmigo estaba llegando a su fin y que debía plantearme la adquisición de un nuevo arco de mayores prestaciones. No obstante siempre recordaré a este sencillo pedazo de madera que me ha acompañado desde mis inicios.

Robin


Miercoles, 22 de Octubre de 1997

Querido diario.

No creas que te tengo en el olvido, pero debes saber que a veces el trabajo te absorbe de tal forma que no te deja fuerzas para escribir.

Espero que este fin de semana pueda ir a tirar, ya tengo el síndrome de abstinencia y eso se nota cuando estamos cenando y al usar el tenedor apunto a alguien y cierro un ojo.

Robin


Octubre terminó y una larga pausa ha finalizado
Robin sigue sus relatos en Abril de 1998



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