Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 4 de Noviembre de 2006

Querido diario.

Rodeado en un bosque de hojas doradas...



Un remanso de paz en el que puedo retirarme a contemplar en silencio y recordar, en el declinar del año, el ciclo que termina. Es necesario comprender el lugar que todo ocupa en la Creación, que no hay actividad sin descanso, ni euforia sin serenidad. Es este un lugar también interior para recapitular y encontrar qué es lo que realmente queremos.



Atardece, la bruma acompaña al río que atraviesa el bosque antiguo. El Otoño es el crepúsculo, el declinar del Sol. El año se acerca a su término y las lluvias dan fin al verano. Las hojas en los árboles amarillean preparándose para el sueño invernal. La luz disminuye y la atención se dirige hacia dentro. Es momento de recogerse, revisar lo antiguo y prepararse para la renovación desprendiéndose de lo que sobra o estorba. Ha llegado el momento de cultivar la serenidad, aquietar las emociones... y observarlas, descubrir que son como el agua y pueden desbordarse como en las riadas, es ahora cuando hay que descargar la tensión como la lluvia que limpia el bochorno del viento sur, estancarse como en las ciénagas... o serenarse como en un lago de montaña.



Ha llegado el Otoño, es en esta época del año cuando más me seduce el bosque, es el momento de la introspección y la meditación, es el momento de impregnarse con la sabiduría de los árboles, es el momento de abrir nuestros cinco sentidos a la magia del bosque.



Como el árbol, desprendámonos de las hojas antiguas para dejar hueco a los nuevos brotes que el futuro traerá...



Ha llegado el Otoño querido diario y también uno de los mejores frutos que nos da el bosque...

¡Las setas!



Robin

Domingo, 26 de Noviembre de 2006

Querido diario.

Tres semanas sin escribir, y no se trata de pereza no, mi regreso a las miniaturas y al dibujo se está comiendo mi tiempo libre, pero como bien dicen... sarna con gusto no pica.

Retrocedamos pues, hace quince días se celebró en Barcelona el Salón del Hobby, es decir la meca para los aficionados a los trenes eléctricos, miniaturas, coches de escalextric, juegos de todo tipo, construcciones y un interminable abanico de expositores del ocio doméstico. Entre todos ellos dos paradas de figuras, concretamente miniaturas en plomo, con decenas de figuras, peanas para exhibirlas, pinturas, herramientas... para volverse loco, y casi alcanzo ese estado cuando pude extasiarme frente a tres figuras de 54 milímetros modeladas y pintadas por seguramente el mejor pintor de figuras con acrílicos: Raúl Garcia Latorre, responsable de la firma Latorre Models. Les compré unas cuantas figuras para pintar, "Yarry" que es un Hobbit muy simpático a quien los vecinos franceses le llaman Manolo Escobar, ¿será por sus patillas?, por cierto Yarri mide exactamente 30 milímetros y puede pintarse con el siguiente detalle:



la siguiente adquisición fue un espléndido Robin Hood de 54 milímetros...



Y para rematar la compra me llevé este Máximo también en 54 milímetros...



Con estas tres figuras tengo horas y horas de pintura aseguradas, porque solo resolver unos calzones puede llevar mucho tiempo, el tamaño es reducido, hay que trabajar las luces y las sombras, y con acrílicos no puedes degradar colores como se haría con oleos, para ello hay que hacer subidas de tono, se empieza por el color base, luego con el color un poco más claro segunda capa con menor radio de alcance y así hasta el punto máximo de luz, estamos hablando de darle unas siete subidas de luz posiblemente en una superficie que no abarque más de dos centímetros, en algunos casos mucho menos. Cuando una de estas pequeñas... diminutas obras de arte está acabada, nadie te pregunta cuanto tardaste en hacerla.

Dejamos las miniaturas y volvemos al arco y las flechas, jornada de tiro con Jordi y Marta hace un par de semanas, como siempre distendida, al final recogida de trofeos de la liga del año anterior. Yo recogí el mío como primer clasificado en arco recurvado, y Marta el de primera clasificada en arco clásico categoría ardilla...



Caruca, aprendiz de arquera...

Hace también un par de semanas recibí una llamada telefónica, una voz femenina solicitaba información sobre mi club y de que forma podía iniciarse en el tiro con arco, quedamos para el siguiente fin de semana, pero no pudo ser, la aprendiz se perdió y llegó bastante tarde a la cita ya que no venía de cerca precisamente, yo no pude esperar mucho tiempo y regresé a casa. A las pocas horas me llamó contándome su odisea hasta encontrar el club y quedamos para el siguiente sábado, exactamente ayer por la mañana.

Un día antes le mandé mensaje por el teléfono móvil para asegurar su asistencia, recibí mensaje confirmándome que sin duda alguna estaría a las diez en el bar, y así fue como conocí a Caruca una joven de 29 años que hasta ayer desconocía que era una arquera hasta el tuétano de sus huesos.

Las diez en punto, aparece en el bar una joven de no mucha estatura preguntando por un tal Josep, y nos presentamos. Preparamos un arco de iniciación, unas flechas ligeritas que me traje de casa así como un protector de brazo, un carcaj y un guante.

No sé por que razón quedé con ella, ya que después de la desagradable experiencia que tuve con Bea me quedaron pocas ganas de asistir a más aprendices, pero la conversación telefónica me sugería una aspirante distinta, con garra, y algo que mi intuición hizo que concertáramos ese primer contacto de la aprendiz con el arco y las flechas.

En el campo de entreno le di las primeras instrucciones y sorprendido empecé a disfrutar viendo a ese ser menudo acoplarse con una facilidad impresionante a su arco de iniciación, que gratificante era ver lo bien que asimilaba cualquier indicación que yo le daba, me recordaba a nuestra pequeña Marta pero con unos buenos años de más. En pocos minutos Caruca estaba agrupando flechas en una diana a 15 metros y yo feliz al comprobar que mantenía el anclaje adoptando unas posturas de tiro más que correctas, el profe satisfecho con el progreso de la aprendiz y la aprendiz disfrutando como una loca. A la media hora le dije que aunque no tocaba... íbamos a probar en una parte del recorrido, y así fue como puede confirmar mis sospechas.. un futuro prometedor como arquera de la joven aprendiz, que agrupamientos, que actitud ante los obstáculos, incluso intentaba calcular la parábola de sus flechas en su primer día, porque también intentó resolver algún tiro largo que le propuse, en definitiva instinto en estado puro. Fue en definitiva una experiencia muy gratificante, para ella porque al fin cumplió su ancestral deseo de tirar con arco y para mi por poder vampirizar... no sabría como llamarle a compartir esas primeras sensaciones y esa ilusión de la primera toma de contacto con el arco y las flechas, con que facilidad me transportó a mis primeros días, con que facilidad reviví esos instantes, eso solo sucede cuando estoy junto a un aprendiz cuyo entusiasmo hace que pueda recibir esas sensaciones, hay que seleccionar muy bien a los candidatos, yo no enseño solo a tirar con arco, para eso hay métodos y otros monitores, yo pretendo enseñar a sentir el tiro con arco, algunas veces lo consigo.

Pues así fue como transcurrió la primera jornada de tiro con arco de Caruca, un éxito por su progreso, por cuanto disfrutó y por la cantidad de sensaciones que me transmitió observándola entregando su alma a cada una de las flechas que hacía volar. Seguiremos con su iniciación. Por la tarde recibí un mensaje sms de la aprendiz con la siguiente frase... "Ahora quedará libre de deseo una estrella fugaz... me gusta sentir esas durezas en mis dedos, un abrazo Maestro", las durezas a las que se refiere Caruca son los callos producidos en los dedos por la acción de tensar y soltar la cuerda de su arco, al ser de poca potencia no quiso utilizar el guante, porque según ella... perdía sensaciones, eso me confirmó su naturaleza... Caruca busca sensaciones, no solo darle en el centro de la diana, buena señal, hay arquería en su interior, pero faltaba descubrirlo algún día, por suerte... ese día ya ha llegado.

Hasta pronto...

Robin



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