Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado 28 de Noviembre de 2015

Querido diario.

Añorados peludos...



(Escuchando: "Memorias de África (John Barry)")

El pasado 25 de Noviembre hizo dos años desde la pérdida del último de mis Golden Retrievers, dos años añorándoles muchísimo, no ha sido fácil vivir sin ellos, afortunadamente prevalecen en mi corazón a pesar de su ausencia.

¿Pueden morir del todo alguna vez unos ojos que te han mirado tanto, te han entendido tanto, te han consolado tanto? Os aseguro que no, no mueren del todo, viven acurrucados en nuestro corazón, sé que los llevo dentro como a tantas personas que he amado y han desaparecido.

Es difícil expresar en palabras tantos sentimientos, tantas vivencias, tanta complicidad a lo largo de mi vida con mis inseparables. Todo empezó a la edad de 4 años cuando era yo un niño rubito muy inquieto. Un día mi padre llegó a casa llevando en brazos un cachorro negro como el azabache, gemía y se movía inquieto, cuando lo depositó en el suelo recuerdo que tuve cierto temor, no me atrevía a acercarme, hasta que al poco rato el pequeño pastor belga, mi primer inseparable, estaba hecho un ovillo conmigo, un niño rubito, flaquito, e inquieto como él.

Crecimos juntos, lo compartimos todo, éramos dos en uno, hasta que transcurridos 15 intensos años sufrí mi primera pérdida, algo que me dejó totalmente noqueado, solo el amor de mis padres me sostuvo integro, fue la primera vez que perdí demasiado de una sola vez, algo que se repite a lo largo de la vida de las personas que aman con intensidad.

A esa primera experiencia le siguieron otros peludos, hasta que aparecieron en mi vida mis tres goldens, mis queridísimos peludos dorados, cada uno con su propia personalidad, compartí con ellos mi nueva vida como arquero y fueron incontables los paseos por el bosque con ellos, mis tres peludos dorados se llamaban: Otelo, el primero, Nuka su compañera y Wolf el hijo de ambos.

Otelo era con diferencia el perro más dulce que he conocido, de pequeño era muy travieso pero con más edad era encantador. Nuka fue una pequeña golden, más pequeña de lo habitual pero con una gran inteligencia, en nuestros paseos no se despegaba de mi lado, Nuka era lo más seguro que podías tener cerca de ti, Otelo siempre en la vanguardia explorando el bosque y Wolf era el que cerraba el grupo correteando desde las inmediaciones de Otelo a la mía con Nuka, un único silbido los agrupaba a mi lado, estábamos muy compenetrados.



Pasaron los años y como sucede con los perros dada su corta pero intensa vida Otelo envejeció, pudo andar hasta el último de sus días pero la vejez le consumió, su fortaleza lo mantenía anclado a este mundo. Esa fue la primera vez que la naturaleza no tomó cartas en el asunto y tuvimos que tomar esa terrible decisión de ayudarle a partir. Por suerte mi yerno es veterinario y Otelo pudo morir en casa en mis brazos, estaba abrazado a él diciéndole con voz amargamente dulce lo mucho que le quería hasta que su corazón se detuvo, una parte esencial de mi murió ese día. Dos años más tarde Nuka quedó inválida y durante dos años más cargué con ella para llevarla de un lado a otro, lo peor eran las escaleras porque estaban habituados a hacer sus necesidades en el terrado, como sucedió con Otelo tuvimos que intervenir, de nuevo la misma secuencia, el mismo dolor al perder otra parte de mi. Con Wolf se repitió la historia de Nuka hasta que el día 25 de Noviembre de 2013 también tuvimos que ayudarle a marchar.

Os preguntareis como es que dos años después no tengo otro perro, no es por falta de ganas os lo aseguro, pero durante 5 años ni un solo día Montse y yo los dejábamos solos, si uno salía el otro se quedaba para cuidarlos, y lo hicimos absolutamente entregados, por esa razón aprovechamos este tiempo para pasear de nuevo juntos, algo que casi habíamos olvidado.

No contaré anécdotas de alguno de mis inseparables porque sería interminable, solo diré que compartir mi vida con ellos ha sido algo maravilloso, y que deseo con todas mis fuerzas que el día que yo muera, vaya yo donde ellos estén, sin duda mis padres estarán también allí.

Hasta pronto amigos.



Octubre 2015

Noviembre 2015

Diciembre 2015

Calendario (diario de Robin)