Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Lunes, 1 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Entramos en la recta final del año y el otoño nos devuelve la serenidad, en estos días el bosque invita a la reflexión querido diario. En el silencio pensativo, la mente se relaja lo suficiente para repasar y ordenar los sentimientos, las percepciones, los eventos, las ideas y las últimas conversaciones de los últimos días. Coger mi arco y adentrarme en la soledad del bosque ha sido una constante estos días, me ha sido muy útil, he formulado centenares de preguntas cuyas respuestas han ido surgiendo de mi mismo y una vez más he sabido escucharme.

Escribo estas lineas escuchando música. Uno de mis CDs preferidos es "Sheperd Moons" de Enya, aunque a veces acentúa mis estados de ánimo. Otras veces me acompaño de Loreena McKennitt quien también sabe crear una atmosfera especial que invita a escribir.

Volviendo a los arcos y flechas, Jordi que no se pierde ni una sola competición de tiro con arco, ganó en la modalidad de longbow el torneo de campo disputado en el Castillo de Montjuic. Ese día me hubiera gustado estar allí pero las elecciones al parlamento de mi comunidad me ataron 14 horas seguidas a una mesa electoral. Unas cuantas fotos que Jordi me envió como testimonio de lo que no pude ver.

Jordi disparando Manel Bort, Jordi Romeu y Jordi Durall con sus bocatas

Francesc Pallares entrega el Trofeo Arquería l'Amic a Jordi Primer clasificado en LongBow

Tengo muchas ganas de participar en el Open 3D del día 28, aprovecharé para comprobar mi rendimiento pensando ya en la próxima temporada del año 2000.

Querido Diario, voy a contarte una pequeña historia que acabo de leer, me parece hermosa por la forma como considera la fuerza de la intención:

Los hombres jóvenes estaban aprendiendo a cazar con sus arcos y flechas. El arquero más astuto de la Tribu les enseñaba las técnicas para procurar alimento a su Pueblo. El viejo cazador explicó a los muchachos un extraño sistema que, según contó, constituía el secreto de su éxito. Hacía sus propias flechas y les enseñó como hacerlas con amor. Se pinchó un dedo con su cuchillo y puso una pequeña gota de sangre en cada flecha, mientras, silenciosamente, colocaba su propósito en cada creación.

Los muchachos mostraban curiosidad. ¿Qué era lo que el Viejo ponía en sus flechas mágicas? No tuvieron que esperar mucho tiempo para que el cazador les dijera: "Doy gracias al Gran Misterio por los animales que proveerán alimento a mi familia. Le pido que dirija mis flechas para conseguir una muerte limpia y sin dolor. Finalmente, pongo una gota de mi sangre en cada flecha, que representa el lazo de sangre que compartimos con nuestros Hermanos de Cuatro Patas y nuestros Hermanos Voladores, que ofrecen su cuerpo como alimento para que sobreviva nuestro Pueblo. Muestro mi gratitud al Creador por guiar mis manos y estas flechas antes de colocarlas en el arco. Mis honorables intenciones dan a mis flechas su propia fuerza. Nunca tenso mi arco por completo, pues utilizar demasiada fuerza destruiría las sagradas intenciones que llevan mis flechas".

Cambiamos el CD, introducimos un viejo Heavy Metal y aterrizamos de nuevo sobre el mullido sillón que lleva la insigne marca de mi trasero. Mañana vuelta al trabajo, me espera una semana laboralmente complicada en la que hay que solventar problemas generados en la anterior. Durante estos días mi arco reposará en su colgador esperando que mis manos le den de nuevo vida el próximo fin de semana.

Robin

Domingo, 7 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Ayer por la mañana me encontré con José en nuestro club de tiro, estuvimos toda la mañana entrenando en el recorrido 2D emplazandonos a esta mañana de Domingo para realizar el circuito como si fuera una competición, es decir ejecutandolo como si fuera una tirada oficial, anotando puntuaciones y disparando desde las piquetas reglamentarias según la normativa de nuestra federación. De esta forma José tendría una referencia con su nuevo recurvado, ya que hasta hoy ha estado tomando contacto y acoplandose al arco.

Esta mañana a las 9 estabamos en la mesa del comedor del club procurandonos un buen desayuno, y media hora más tarde, debidamente equipados nos introducimos en el bosque en busca de la primera diana:

Subimos una pequeña cuesta y al torcer a la izquierda nos encontramos con las piquetas, observo y a unos 33 metros un ciervo espera mis dos flechas, me situo en diagonal a la diana y sacando el arco entre mis dos piernas flexiono ligeramente las rodillas y cuando me siento equilibrado lanzo la primera flecha, el tiro aunque no excesivamente largo es hacia arriba, con la agravante de que la flecha ha de pasar entre unos arbustos, si roza en alguno de ellos se desviará, mi vista se clava en el objetivo y perifericamente controlo la deriva, a los 3 segundos la flecha inicia su vuelo elevandose ligeramente y cuando empieza a descender escucho el inconfundible "TOC" de la flecha al clavarse en la diana. Parece a lo lejos que ha sido un buen tiro, me preparo para el segundo disparo en la piqueta roja, he tenido que avanzar unos 5 metros y además al estar en un montículo la diana me queda más baja que en el tiro anterior, abro el arco, corrijo respecto al tiro anterior y dejo partir la flecha la cual efectúa un vuelo más recto pero muy seguro.

Es el turno de José, situado en la primera piqueta de color azul le veo observando la diana, levanta el arco tensa y suelta, desde mi posición un árbol me impide ver el resultado del disparo pero el sonido de un "CLUG" más grave me indica que la flecha no ha alcanzado el papel aunque se ha clavado en el estramit o soporte de la diana. Me dirijo a José y le digo que se ha precipitado al soltar, el anclaje no ha sido correcto pues ha soltado unos centimetros antes, perdiendo potencia, nos acercamos a la segunda piqueta y vemos su flecha debajo del ciervo, le tranquilizo y le recuerdo que tenemos toda la mañana para efectuar el recorrido. José toma aire y religiosamente sin dejar de mirar su objetivo extrae su segunda flecha y se prepara para darle vuelo. Me fijo en su cara, tensa y veo como su mano se acopla al lugar correcto de anclaje, suelta y se oyen dos sonidos juntos "TOC" y "CLONC" su flecha se ha clavado en la diana y el tubo de aluminio ha tocado una de mis flechas.

Subimos la cuesta hasta la diana y al llegar a ella nos encontramos tres flechas en la zona de máxima puntuación y una cuarta debajo de la silueta del ciervo. Yo he conseguido un pleno en mi primera diana 35 puntos (20+15) y José 15 puntos (0+15). Creo que hoy puede ser un buen día, extraemos las flechas, anotamos la puntuación y nos dirigimos hacia la segunda diana.

Seguimos por una pendiente y salimos a un claro, es el camino de acceso al club, al otro lado vemos colgando una tira de plástico de color azul, es la marca que nos indica por donde debemos proseguir, subimos unas escalinatas excavadas en la cuesta y torciendo a la izquierda en el interior del bosque divisamos una diana doble, la primera una pequeña ave a unos 9 metros de la piqueta azul y en la segunda diana una pequeña ardilla a menor distancia de la piqueta roja. Las zonas de máxima puntuación son muy pequeñas por lo que intento asegurar ambas flechas, disparo y 25 puntos más (15+10) las dos flechas alcanzan el objetivo pero quedan a un centimetro de la zona de máxima puntuación. José lanza sus dos flechas y repite puntuación, le sucede exactamente lo mismo que en la primera diana, error de anclaje y la primera flecha a buscar setas, la segunda efectua un vuelo corto, rápido y seguro y da de lleno en la zona del pleno, 15 puntos. Mientras anotamos la puntuación le ofrezco un cigarrillo y durante la pausa comentamos el problema del anclaje, recogemos flechas y nos dirigimos en busca de la tercera diana, recorremos un sendero siguiendo las tiras de plástico azul que nos marcan el camino, el bosque es muy espeso hasta que llegamos a la tercera diana, nos detenemos y contemplamos un hermoso ejemplar de ciervo allí donde cristo pegó tres voces, es decir muy lejos, observo como a unos 6 metros de la diana un montículo intenta engañar nuestra apreciación de la distancia, parece como si la diana esté en él. Me situo en la piqueta azul y observo la calle o pasillo hacia la diana, a mitad de recorrido unas ramas de un robusto pino pueden interceptar el vuelo de la flecha, ya que esta ha de efectuar una buena parábola para clavarse en la diana, coloco la rodilla en tierra y veo como si la rama ascendiera, justo el espacio que necesito, tenso el arco y le doy la elevación para un disparo de larga distancia, unos 42 metros posibles o más. Suelto la primera flecha y nada más empezar a volar me doy cuenta de mi error, está lejos pero no a máxima distancia, la flecha queda insertada entre la diana y la barra de tensión del estramit, ¡¡la cagaste burlancaste!!, ¡no pasa nada! me repito una y otra vez dirigiendome a la segunda piqueta, he avanzado unos 7 metros, menos los que le puse de más en el primer tiro, elevo el arco, anclo y suelto, esta vez de pie, las ramas no son ya un obstaculo, se trata de un tiro limpio a una distancia dentro de la rasante de mi arco, suelto y la clavo en el ciervo, las plumas de la flecha se ven en la zona de máxima puntuación pero veo como el tubo al estar un poco inclinado revela una posición distinta de la punta. Dispara José y dos flechas a buscar setas o a esparragar como diría mi amigo internauta Enrique. Ya en la diana observo el tubo de la flecha que está inclinado, afortunadamente la flecha aunque clavada en la parte externa de la zona vital come ralla por lo que anoto 15 puntos más (0+15) y a José una bicicleta (0+0).

Retrocedemos unos pasos e iniciamos un descenso hacia el claro del camino anterior pero casi a la entrada del club, junto al camino a la entrada del bosque las piquetas separadas un metro, por lo que podemos prácticamente realizar dos disparos casi iguales pudiendo precisar el segundo tiro. Esta vez la diana está dentro del bosque y al disparar desde el claro queda algo oscurecida, hay que fijar la mirada en ella y apreciar correctamente la distancia, es un disparo medio, unos 22 metros y el animal es poco habitual en los recorridos, un mono de pequeño tamaño, coloco el pie trasero en la piqueta quedando yo entre ambas piquetas. Al ser un tiro con desnivel, una vez en posición de tiro y con el anclaje correcto mi cintura se dobla para que toda la parte superior se incline hasta que la flecha queda en linea con su objetivo, dos segundos más para equilibrar y suelto, avanzo el pie derecho hasta contactar con la piqueta roja permaneciendo yo en el mismo lugar, como el disparo ha parecido correcto repito exactamente como el anterior y veo como la flecha se clava a 3 centimetros de la primera. José dispara sus dos flechas y vuelan en busca de las mias, descendemos por una escalinata y llegamos frente al macaco, mis flechas estan aparentemente en el pleno, pero la primera necesita un suspiro para tocar ralla (15+15) 30 puntos, José (15+10) 25 puntos.

De esta forma seguimos el recorrido hasta completar las 21 dianas, en todas las demás puntuamos excepto un puñetero león que parecía esquivar nuestros tubos, le dejamos perfectamente rodeado y nos anotamos sendas bicicletas en nuestras inmaculadas tarjetas. Al final de la jornada mi tarjeta sumaba 480 puntos y la de José 305 puntos, nos dimos la mano y nos dirigimos a la zona de entrenamiento donde disparamos flechas hasta que nuestros dedos clamaron al cielo por un merecido descanso.

El león puñetero
que nos obsequió
con 2 bicicletas.

Este zorro estaba en
un abismo profundo
pero no escapó.

El fin de semana ha concluido, solo resta esperar al próximo sábado en el que estos dos viejos amigos arqueros volverán de nuevo a fundirse en el hermoso bosque de nuestro club.

Robin

Domingo, 14 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Alguien estuvo bailando la danza de la lluvia, ayer sábado fue imposible salir al bosque, en consecuencia reclusión doméstica rogando que hoy la lluvia nos diera una tregua.

Y así ha sido, me levanto a primera hora y un cielo totalmente despejado me ha puesto las pilas a cien. Recojo flechas, arco, guante, gorra y demás parafernalia y conduzco el toyota como un poseído por si las nubes.

Conducía escuchando música country a todo trapo cuando a lo lejos veo el coche de José abandonando el camino forestal para entrar en el desvío que da a la entrada de nuestro club, lo alcanzo y colocando los coches en paralelo intercambiamos unas miradas cargadas de complicidad y riendo como unos cosacos tomamos rumbo al aparcamiento que tenemos junto al campo de entrenamiento. Suministramos combustible a nuestros estómagos y después de calentar arcos y arqueros en la zona de entrenamiento nos zambullimos de nuevo en nuestro deseado bosque. Hoy no anotaremos puntos, vamos a probar posiciones de tiro rebuscadas alejadas de las piquetas.

Querido diario es difícil concentrarse cuando en el
interior del bosque se te aparecen a cada cuatro
pasos unos hermosos ejemplares de "rosinyols",
unas setas muy apreciadas en mi tierra y que
cocinadas con carne están para ascender
a los cielos.

Así que mientras uno disparaba su serie de flechas el otro como un jabalí ibérico buscando setas. Llenamos generosamente unas bolsas que siempre llevamos en el equipaje y seguimos con nuestro recorrido mucho más concentrados en resolver las situaciones de tiro que ibamos diseñando.

Ha sido una jornada desenfadada, pero no exenta de retos. Cuando hemos llegado a la diana del León, hemos saldado una cuenta personal pendiente, le hemos acribillado a placer enmendando el escogoncio de la semana anterior.

A las 3 del mediodía emprendíamos el camino de regreso a casa, dejando un humedo y hermoso bosque a nuestras espaldas.

Robin

Miercoles, 17 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Han transcurrido unos días, un puñado de horas alejado de mis bosques y ya siento necesidad de volver a ellos.

En un tiempo en el que las sociedades, las culturas y las tecnologías avanzan a un ritmo más rápido que la propia mentalidad del hombre, el árbol es un punto de referencia más que nunca necesario.

En los bosques, los viejos árboles son vínculos vivos con el pasado, con las tradiciones, pueden servirnos de ancla para empezar a arraigar. A su amparo podemos revivir danzas y rituales, juegos, reuniones de hermandad. Ellos nos pueden inspirar el antiguo sentimiento tribal.

Querido diario, la ciudad no es un milagro, sino un oscuro maleficio, un dragón que todo lo devora y que se extiende sin límite, pero si quieres magia solo has de acercarte al bosque, donde el viento muge en las copas de los árboles.

Cuando un árbol llega a alcanzar cierta edad y dimensiones, cuando los años son incontables, cuando sentimos al dar una vuelta alrededor de su tronco una especie de invitación para sentarnos y gozar de la calma y serenidad que transmite, ten por seguro que nos encontramos ante un ser sagrado, tan integrado y notable en el paisaje como la propia montaña.

La fuerza que genera en mi el bosque, me ayuda a recuperar el equilibrio, la serenidad y la sensibilidad. Me hace más fluido y restaura mi salud, modificando el ritmo y nivel físico, emocional, mental. Es parecido a conectarse a otra red de energía, en símil eléctrico, de mayor potencia y más baja frecuencia. El mero hecho de estar cerca de uno de estos santuarios silvestres me sumerge en su aura intemporal, en la parsimonia y la sabiduría de la Madre Tierra, por esa razón cualquier excusa es válida para estar largos ratos bajo su protección.

Robin

Viernes, 19 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Estoy entrenando para el próximo Open de Cataluña, pienso muchas veces que en las modalidades olímpicas hay que depurar la técnica, la suelta y mil detalles más, cuando todo encaja perfectamente el calvario consiste en repetir, repetir y repetir, conseguir 1300 puntos en un round fita se las trae, pero querido diario en los recorridos de bosque 3d nada se repite, cada diana es una incógnita, desconocemos a priori las distancias y eso ya es un handicap, puedes soltar fenomenal y agrupar cojonudamente pero a un metro de la diana. Los tiros pocas veces son en llano, hay pendientes, barrancos donde hay que reajustar el tiro ya que la fuerza de la gravedad interviene notablemente en ellos, por si la cosa no es suficientemente complicada, puedes encontrar obstáculos naturales, ramas, montículos que ocultan parcialmente la diana (no se puede ser bajito) tiros desde el exterior del bosque al interior, es decir de claro a oscuro y a la inversa, y la guinda es tirar en recorridos de gran altura practicando senderismo, escalada y barranquismo, llegas al puesto de tiro y te falta el aire, no es fácil no.

Cuando no hay visor, cuando no conoces distancia, cuando no ves una rosquilla de color amarillo, cuando la diana te queda ladeada y si apuras te vas a la piedra come flechas, hay que recurrir al instinto, si querido diario o tiras con magia o vuelves con el rabo entre las patas.

Como dice mi buen "Coach" Jordi, "el peor enemigo de un arquero, es él mismo", así que intentaré no comerme la bola y procuraré disparar relajado, ¡JA! casi nada.

Robin

Lunes, 22 de Noviembre de 1999

Querido diario.

Este sábado subimos a Pardines, Jordi, el enano, Joaquín Herrero (un amigo de Jordi) y el loco de la colina (servidor). Se suponía que iba a entrenar 3D, y así lo hice, comprobé hasta que grado puede uno complicarse la existencia con un arco en la mano. Estaba tenso, ansioso, mis disparos eran indecisos, un caos. Jordi me observaba, me dejó durante unas cuantas dianas a mi aire para ver si rectificaba, nada de rectificar, ansiedad, inseguridad al elevar el arco, tiros que no llegaban... hasta que que no pudo más y dijo: "¡Estira el brazo que sujeta el arco! lo estas encogiendo y no le sacas su potencia". Efectivamente fue a raíz de concentrarme en el brazo cuando dejé de obsesionarme en las dianas, en las distancias, en todo. Mi brazo empujaba el arco hacia adelante y ¡entraban!. Todo empezaba a funcionar, la Diosa Fortuna quiso obsequiarme con un "Robin" al dispararle a un Pécari, no es que lo mereciera, pero allí estaban las dos flechas, una flecha insertada en el culatín de su antecesora balanceándose a merced del viento, una preciosidad.

Fue un día de estreno para Joaquín, al que vi muy ilusionado con su arco de iniciación, muchas de sus flechas encontraron el camino correcto, nos sorprendió a todos.

AL día siguiente:

Las 9 de la mañana, sentado en el sofá, cabizbajo, se me acerca Montse y me dice, coge tu arco, las flechas, deja al enano aquí y vete al campo de tiro.

Mi mujer, que es un poco bruja y me conoce más que la madre que me parió me suelta un pequeño discurso, muy parecido al que Jordi me obsequió la noche anterior, ella no estuvo en Pardines, pero estuvo a mi lado toda la noche, apenas pude dormir.

Cojo mi arco, media docena de flechas, el pécari y un ciervo. No se si han sido alucinaciones mías pero al introducirlos en el maletero del toyota me ha parecido ver una especie de guiño en sus caras, desapareciendo el "rigor mortis" de tantos días aparcados en casa.

Llego al campo de entrenamiento, está vacío, José y otros dos arqueros estan realizando un recorrido de bosque, perfecto, quería estar solo, tirar unas cuantas flechas, sin puntuar, sin competir, solo tensar y estudiar bien las distancias. Mazo en mano clavo en tierra los hierros para insertar en ellos las dos dianas, y con la mayor tranquilidad deambulo por el terreno soltando una flecha aquí, otra desde un promontorio, otra agachado, tenso bien el brazo tal y como Jordi me indicó en Pardines, las flechas vuelan, dan en la diana, ¿y a mi que? tensar el brazo del arco, tensar la cuerda y .. ¡dentro!, no pasa nada, solo estas disparando con tu arco, más flechas, más dianas, y de pronto empieza a nevar, era ¡tan maravilloso!, elevaba el brazo que sostenía el arco y multitud de copos de nieve iban depositándose en él, observaba la cadencia de la caída de los copos, sin prisas, sin pausas, como una melodía, de esta forma volaban mis flechas.

Ayer no aprendí nada nuevo, pero viví ese misterio, esa magia en la que las cosas suceden, sin ansiedad, sencillamente soltaba la cuerda, relajado, aislado, y las flechas entraban, me sentí bien, me acordé de Jordi, de Montse, que hermoso es tirar bajo los copos de nieve.

Ahora tengo un buen sabor de boca, un sabor exquisito que voy a conservar hasta el próximo domingo, en el que solo voy a seguir tirando imaginando que los copos de nieve siguen cayendo, que las flechas siguen entrando, no voy a ir a ganar, ya he ganado, ganar es tan solo el resultado de ir a tirar relajado, en Pardines aprendí la lección, vi como la magia puede desvanecerse.

Durante esta semana mi arco descansará y el próximo día 28 seguirán cayendo copos de nieve en mi brazo, con la misma cadencia, con la misma belleza.

Robin



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