Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 1 de Diciembre de 2001

Querido diario.

Estoy escuchando "Here comes the sun", bellísima melodía que muestra el gran talento como compositor de un autor nada despreciable, que nos ha brindado grandes e inolvidables momentos como "Something", "I need you", "When my guitar gently weeps" o "Within You Without You", parte de un legado de una época irrepetible de la que George Harrison fue una pieza esencial.

Para mi gusto personal el mejor álbum de los Beatles ha sido sin duda "Sgt. Pepper's" y Sgt. Pepper's no seria el mismo álbum sin "Within You Without You". Desde un punto de vista musical, añadió un sabor poco corriente con su tabla india, su dilruba y su tamboura, la letra contiene la expresión más clara de la creencia compartida de los Beatles en la conciencia espiritual y los cambios sociales.

Within You Without You

We were talking about
the space between us all
And the people who hide
themselves behind a wall of illusion
Never glimpse the truth
then it's far too late
when they pass away.
We were talking about
the love we all could share
when we find it
To try our best to hold
it there with our love
With our love we could save the world
if they only knew.
Try to realise it's all within yourself
No-one else can make you change
And to see you're really only very small,
And life flows within you and without you.
We were talking about the love
that's gone so cold and the people,
Who gain the world and lose their soul
They don't know they can't see
are you one of them?
When you've seen beyond yourself
then you may find, peace of mind,
Is waiting there
And the time will come when you see
we're all one, and life flows
on within you and without you.

Dentro de Ti, Fuera de Ti

Hablábamos del espacio
que existe entre todos nosotros
y la gente que se esconde
tras un muro de ilusiones.
No vislumbran la verdad más
que cuando ya es demasiado tarde
y ha transcurrido su vida.
Hablábamos del amor
que todos podríamos compartir
cuando lo encontráramos,
tratando de conservarlo
con todas nuestras fuerzas
Con nuestro amor podríamos salvar al mundo,
bastaría que lo supiesen.
Intenta darte cuenta de que todo está dentro de ti
Nadie puede hacerte cambiar
ni hacerte creer que eres algo minúsculo.
Y la vida fluye dentro de ti, y fuera de ti
Hablábamos del amor, que se ha vuelto
tan frío, y de la gente
que gana el mundo y pierde su alma.
Nada saben, no pueden ver;
¿Eres tú uno de ellos?
Cuando hayas visto más allá de ti mismo
podrás encontrar la paz espiritual
que te espera allí
Y llegará el día en que comprenderás que todos
somos una unidad y que la vida fluye
dentro de ti y fuera de ti.

¡¡Gracias George, nunca te olvidaremos!!

Robin

Domingo, 2 de Diciembre de 2001

Querido diario.

Esta semana he recibido una flecha disparada con el arco de la amistad y el afecto de mi amigo arquero internauta Berbel, tal y como le he indicado en mi respuesta, voy a disparar esa flecha de letras hacia la red para que siga su vuelo y encuentre tantas dianas como corazones, que se que están ahí:


Esta pequeña flecha lleva el licor del viento nuevo,
sabe de las caricias de las nubes y de los guiños del sol.
Nada traspasa ni agrieta en su viaje mágico,
porque sigue la ruta de las flechas queridas,
aquellas que se albergan en el corazón
de cualquier criatura de la tierra.
Una pequeña flecha hecha de océanos
para todos los arqueros de un universo grande,
donde caben ilusiones y sueños, esperanzas y amor.


Se que la mano de Dios multiplicará esta flecha, y es mi profundo deseo que la guíe hacia aquellos corazones que he amado y que ya no están en este mundo. Para Josep Roca que me mostró en un momento crucial de mi vida la fortaleza del hombre, para Pere Valverde que tanto fascinó mi juventud con la existencia de otros mundos, para mi tia abuela Manuela que me acarició con su bondad y su entrega, para Francesc Roy que desde otra dimensión sigue contándome cuentos tan fascinantes como los que el niño Josep de pocos años escuchaba sentado sobre su pierna de madera. Para vosotros cuatro que seguís habitando en lo más tierno de mi corazón.

No te apures diario, hoy me levanté nostálgico.

Robin

Miércoles, 12 de Diciembre de 2001

Querido diario.

Hoy he tenido una interesante charla sobre las metas, los retos personales, los objetivos, las propuestas, todo aquello que parece clave para alcanzar la felicidad.

No hay duda que el tener objetivos y metas es un aliciente en la vida. El hombre tiende a buscar puntos de referencia que le justifiquen su esfuerzo. La trampa, sin duda, es creer que lo decisivo para ser feliz es llegar a la meta propuesta, sin valorar cuál es ésta y cuál es el precio, en forma de esfuerzo, sacrificio o renuncia, que supone alcanzarla.

A lo largo de una vida hay todo tipo de objetivos, desde los aparentemente más trascendentes a los más intrascendentes, que contribuyen a construir un estado de ánimo y a dar forma a una manera de hacer y estar. Al mismo tiempo, el tipo de metas propuestas nos darán información acerca del tipo de valores personales, los intereses y la clase de vida a la que se aspira.

No parece discutible que el hecho de obtener una meta suponga una satisfacción. No hay duda de que cada vez que se llega a un objetivo se produce un estado de satisfacción personal por el éxito alcanzado. De todos modos, a menudo podemos darnos cuenta de una reacción que tenemos al lograr el objetivo, a medida que se acerca su consecución, se comienza a necesitar otro objetivo, de modo que el nuevo proyecto limita la capacidad de disfrutar del recién conseguido. Esta trampa, en la que se basa el consumismo, puede atraparnos de manera que, sistemáticamente, seamos víctimas de la necesidad de llegar más lejos, de tener más, de conseguir lo que todavía no se ha alcanzado. Si la meta son las metas, nunca se llega a lograrlo. Es por este motivo que apoyarse en los objetivos, como elemento básico, limita considerablemente la capacidad de gozar, a no ser que éstos sean realmente integrados en uno mismo.

En el intento de disfrutar de la experiencia vital, el hombre necesita proyectos y alicientes que le ilusionen y le hagan el futuro más atractivo. Esta necesidad viene dada por el hecho de que el estado de ánimo está condicionado por la vivencia temporal... el presente está limitado a un pasado y a un futuro inmediatos, ambos se proyectan hacia adelante y hacia atrás hasta el principio y el fin. La temporalidad es la que nos pide metas para hacer atractivo el camino, pero si éstas se convierten en lo más importante, entonces, pueden llegar a esclavizar y minimizar el camino mismo. No pocas personas se toman la vida como una carrera ciclista de estas que se corren por etapas, cada día hay una llegada y es necesario estar situado en el mejor lugar posible. Pero valdría la pena darse cuenta de que la carrera es mucho más larga que el momento de la llegada, lo que quiere decir que si durante el trayecto se ha disfrutado del mismo, estará bien llegar bien colocado, pero si el trayecto ha sido pesado, sacrificado y doloroso, quizás es que nos hemos equivocado de carrera. Difícilmente ningún camino llevará a la felicidad si no es feliz su trayecto.

El hombre... el arquero empeñado en conseguir metas al precio que sea renuncia a vivir el día a día para vivir solamente puntos de satisfacción y autocomplacencia. En este caso, el individuo está al servicio de sus objetivos, pero debería ser al revés, los objetivos al servicio del hombre, para que le sirvan de estímulo, aliciente y motivación.

Encontrar metas que entusiasmen es una de las mejores maneras de conseguir una vida plena, pero dejarse apoderar por la necesidad de conseguirlas es una forma inevitable de perder la libertad. Nada lo justifica.

Robin

Miércoles, 26 de Diciembre de 2001

Querido diario.

Ayer martes por la tarde estaba releyendo algunos párrafos de este diario, revivía mi encuentro con Ignacio, el pájaro más dicharachero del bosque, seguía leyendo, recordando, hasta que sonó el teléfono. Jordi al otro lado del cable: "Hola Robin, hoy he tenido un encuentro con Ignacio" ... quedé confuso por unos instantes, que casualidades tiene la vida.

¿Habrá tantos Ignacios como personas y momentos en la vida? seguí escuchando a mi amigo, me relataba como un Ignacio desesperado se dió de bruces con un enorme cristal en el metro de la ciudad. El intrépido pajarillo murió al colisionar con la invisibilidad del frío cristal humano.

Delicadamente Jordi recogió el cuerpo sin vida de Ignacio, la marabunta humana lo hubiera pisoteado. Cuantas veces colisionamos los humanos con multitud de barreras, quizás fue el último mensaje de Ignacio, Jordi captó entristecido su contenido. Adiós pequeño, arrogante, intrépido, divertido amigo del bosque.

Estuvimos hablando sobre cristales invisibles, sobre la amistad y sobre las mujeres que han maltrecho el corazón de mi amigo, sentí la Navidad inyectarse bajo mi piel cuando hablábamos con el corazón.



Hoy es un día de reflexión querido diario, sumergirme en mis recuerdos me da conciencia de lo que soy. El acto de recordar es una experiencia a la que habría que dedicar más tiempo. Cuando el recuerdo es vivencia está cargado de presente, lo mismo que sucede cuando el futuro es una ilusión. En el recuerdo se acumulan los aprendizajes más sutiles y los primeros sentimientos, todo lo que estructura nuestro yo tiene dimensiones de pasado. Entretener una parte de nuestro tiempo recordando supone no renegar de lo que es esencial, de lo que somos.

En un contexto social en el que parece necesario encontrarle rentabilidad a todo, recordar puede parecer una futilidad, pero no es así, sin el recuerdo no nos sería posible amar, tener sentimientos y tampoco tendríamos conciencia de estar vivos. Aún más, nos resulta imposible sustraernos a la memoria, mucho antes de perder la memoria remota perdemos la memoria inmediata, por lo tanto, estamos condenados a recordar, podemos hacerlo por expresa voluntad, por el deseo de conmemorar el pasado o de añorarlo, pero si queremos evitarlo, los recuerdos se nos aparecerán en forma de melancolía incontrolada.

No es posible renunciar al pasado, pero, al mismo tiempo, es necesario no dejarse comer por él. El pasado que no se puede vivir en presente se convierte en nostalgia vacía, de la misma forma que está vacía la vida de quien se niega a sí mismo el recuerdo.

Vivir es recordar, hacer y esperar .... en definitiva: Ser.

Feliz Navidad querido diario, felices recuerdos lector/a desconocido/a.

Robin



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