Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Sábado, 2 de Diciembre de 2006

Querido diario.

Seguimos con la aprendiz de arquera...

Cuando el aprendiz imprime pasión y los cinco sentidos en su proceso de aprendizaje, los que a su lado le asistimos podemos experimentar de nuevo nuestro propio proceso de descubrimiento del tiro con arco. Esta mañana Caruca me decía que era alucinante ver mi entusiasmo por cuanto ella hacia con su arco, y eso es algo que no puede congratularme más, primero porque indica que no he perdido mi propia ilusión y segundo porque como aprendiz de aprendices he aprendido a metabolizar sus propias emociones en mi propia persona. Poder revivir esos inicios es algo muy, muy gratificante, y solo es necesario por una parte que el aprendiz exteriorice su ilusión... esa magia inicial que entusiasma y alimenta la pasión por el tiro con arco, y por otra que quien lo asiste tenga capacidad para recibirlo y no sea por supuesto un tocho de monitor infumable que solo ha sabido empacharse con un cursillo acelerado de unos pocos días. El don de la enseñanza, la comprensión y la facultad de saber administrar conocimiento no se aprende, eso amigos míos es algo innato que tiene que ver directamente con el carácter y la personalidad del que pretende enseñar.

Volvamos a esta mañana. Nuestra aprendiz recién llegada al tiro con arco tiene facilidad para transmitir emociones, y tiene además una capacidad de percepción que le brindará en el futuro la posibilidad de vivir un tiro con arco mucho más íntimo, pues el tiro con arco puede ser también un medio para catalizar emociones. Pero no empecemos a disertar y presentemos primero a nuestra aprendiz de arquera... Caruca:



De nuevo cita en nuestro club para seguir con su aprendizaje. Llega Caruca al bar donde estaba yo tomando un café con leche, la observo y la veo morir por sujetar de nuevo un arco, por sentir la fuerza de la cuerda al desprenderse de sus dedos y por escuchar de nuevo ese sonido característico de la flecha al clavarse en la diana volumétrica... Dios santo!! está irremediablemente enganchada, y ya no hay vuelta atrás.

Subimos al campo de entrenamiento donde encontramos a Jordi y a Robert...



Mis buenos arqueros y mejores amigos nos invitan a acompañarles en el recorrido pero hoy es necesaria una buena sesión de entreno antes de introducir a Caruca en el bosque y les he dicho que iniciaran su recorrido, creo que en la próxima ocasión podremos formar ya una buena patrulla, Caruca avanza a pasos gigantes y no se amilana por nada, tiene coraje. Saludamos también a un futuro socio del club y a Gloria que también está enganchadísima al arco y las flechas.

Comprobamos primero el anclaje...



Lo mantiene, revisamos el brazo del arco en el que la cuerda tropieza en algunas ocasiones perdiendo la flecha deriva y alcance, corregimos y repasamos posiciones de cabeza a los pies...



Aunque mejorable, suficiente para un segundo día de sesión. Observo algunas sueltas un poco forzadas, y le indico estas deben producirse por relajación de la mano, su mano queda con los dedos muy abiertos y eso es consecuencia de querer abrir la mano, solo hemos de relajarla hasta que la cuerda escape de nuestros dedos, es como sujetar un libro hacia abajo y fruto de la relajación de la mano el libro acaba cayendo al suelo, es fácil hacer la prueba en casa...




Al cabo de un buen calentamiento la invito a hacer su primer recorrido 3D completo de 20 dianas.

Primeras flechas en el bosque, tendencia a elevar excesivamente el arco, tras unos cuantos disparos ella misma corrige la altura, no le digo nada y dejo que ella misma descubra el alcance de sus flechas y en consecuencia como ubicar el arco en el espacio según la distancia o el desnivel hacia la diana, solo alguna indicación es necesaria para que Caruca resuelva de forma satisfactoria las primeras dianas.

Alcanzamos la mitad del recorrido, la veo totalmente concentrada, ensimismada repite en voz baja... "genial, genial". Alcanzamos el consabido tiro al muflón, pero ya no hay muflón, ahora un hermoso oso aguarda nuestra flechas, y es en ese momento cuando la invito a disparar desde una para ella considerable distancia. Entre Caruca y la diana hay unos buenos metros, es un tiro largo y muy hermoso, ligeramente hacia abajo. Suelto mis dos flechas que alcanzan correctamente al oso, es el turno de Caruca y curiosamente cuando se prepara para tensar su arco se produce uno de esos momentos mágicos en el bosque... de repente un silencio absoluto, no se escucha absolutamente nada, la aprendiz lo advierte, se concentra y suelta sus flechas que majestuosamente vuelan hasta alcanzar la zona de puntuación del oso...



La felicidad me invade y felicito a la aprendiz, ha resuelto con sus flechas una diana situada a una buena distancia, y ha sabido escuchar el silencio del bosque, ha sido un instante mágico que como me ha asegurado al final... no olvidará.

Después del oso ha seguido un disparo con bastante pendiente hacia abajo en el que ha necesitado unas flechas para comprender que la gravedad jugaba a su favor, al final ha bajado su arco alcanzando a un tejón a una buena distancia, después a la inversa ha tenido que resolver un disparo elevado en el que ha tenido que contrarrestar la fuerza de la gravedad con un poco más de elevación de su arco, unos intentos y al final ha alcanzado la diana...



Seguimos el recorrido ascendiendo por la montaña, mis tiros son hoy muy buenos, el hecho de estar atento a las evoluciones de Caruca no me ha perjudicado ni un ápice, al contrario... disfruto tanto sus tiros que los míos han alcanzado con facilidad sus objetivos, me repito yo... "Genial". Después de la diana del sol en la cara (hoy estaba nublado) iniciamos el descenso por lo que queda de recorrido, Caruca me sorprende con unos buenos tiros largos, mucho más de lo que esperaría en un segundo día de iniciación, resolvemos las últimas dianas y finalizamos en el campo de entrenamiento en el que un apetitoso globo hinchado colocado en un parapeto ha sido un nuevo reto para nuestra aprendiz, al principio lo ha rodeado con multitud de flechas, una docena, otra, y no había forma de reventar el globo hasta que seguramente ha recordado el silencio mágico del bosque y concentrándose el globo ha pasado a mejor vida, indescriptible ha sido la mueca de satisfacción cuando el globo ha reventado, la cámara no ha podido captarla pero en mi memoria permanece indeleble.

Hoy ha sido un día importante y decisivo para la aprendiz, ha vivido una amalgama de sensaciones que le dejarán muy buen sabor de boca, la próxima semana le daremos un empujón más, hay mucho que trabajar, hay mucho que descubrir.

Buenas flechas a todos/as.

Robin

Sábado, 9 de Diciembre de 2006

Querido diario.

Aprendizaje.

Después de un día de lluvia el bosque se ha revitalizado. Esta mañana el suelo era agradablemente mullido, con ese grado de humedad que hace que las botas agarren bien en los descensos y en las subidas, en definitiva... bálsamo para rodillas castigadas.

Pero esta mañana el verdadero bálsamo ha sido gozar de la compañía de una patrulla de tiro excepcional, Jordi y Marta, Caruca y Gloria...



Después del obligado desentumecimiento en el campo de entreno, hemos partido los cinco hacia el recorrido de volumétricas de la parte alta del club, tenemos otro en la parte baja.

Arranco bien, sigo alcanzando correctamente las dianas y salvo algún fallo aislado he sabido mantener el nivel de tiro hasta la última diana. Gloria ha empezado algo nerviosa, es propio de su carácter, durante todo el recorrido he intentado animarla y convencerla de que sus tiros están bien ejecutados, solo le falta una cosa... creer que es capaz y no cuestionarse después de un fallo, generalmente por falta de elevación de su arco. Como el arco de Gloria hoy no quería elevarse lo suficiente le he sugerido una inclinación de su tronco, colgándose hacia adelante en tiros hacia abajo o bien trasladando el centro de gravedad al pie más atrasado en tiros hacia arriba, no se si esto ha sido realmente la causa pero a partir de mitad del recorrido su efectividad ha mejorado, en definitiva Gloria se ha soltado un poco y sus flechas han viajado por ese camino invisible que existe hacia las dianas. Gloria sabe hacer volar sus flechas, ancla bien, suelta correctamente, pero su propia naturaleza nerviosa hace que se precipite en el disparo, en algunas personas un exceso de quererlo hacer bien... hace precisamente el efecto contrario, es necesario relajarse y soltar con convencimiento, no es bueno repetirse ante una diana que vas a fallar, aunque parezca una tontería, ese tipo de comentarios pueden hacer estragos en el animo del arquero.

Marta, nuestra menuda arquera, y digo menuda solo por su edad y estatura, ha iniciado el recorrido con un arco recurvado de caza para peques que aunque bonito es a mi juicio excesivamente fuerte para ella, cuando Marta abre el arco y casi sin anclar suelta la cuerda te está diciendo a gritos que el arco la domina. Charlamos con ella y le hacemos ver que aunque ese arco es más "bonito" no permite que su exquisito tiro con arco pueda ser posible, afortunadamente se ha convencido de que debía regresar a su arco de iniciación. A partir de ahí he podido ver a una arquera menuda creciéndose diana a diana, he disfrutado mucho observando sus flechas describir unas increíbles parábolas en el espacio para acabar insertándose en las dianas, muy bien Marta, hoy has estado en tu línea, has elegido el arco correcto.

Jordi nada más empezar el recorrido se exclamaba por unas derivas hacia la izquierda. Sabe el bosque entero que me lo he repasado de arriba a abajo y no he visto ningún defecto posicional, el agarre a la empuñadura correcto así como el anclaje de su otra mano, me ha parecido que lo que ocasionaba ese desvío de sus flechas era una cuestión que radica en su interior, un exceso de tensión. Jordi cuando se lo propone es capaz de repetir un tiro defectuoso exactamente igual ocho veces seguidas, y eso hay que evitarlo, es necesario bajar el arco darse un respiro y encarar de nuevo la diana en otro estado, sería bueno ejecutar el proceso de preparación del tiro como a cámara lenta, es ya desde la propia extracción de la flecha del carcaj cuando debemos ritualizar un poco los movimientos y controlar a ese enemigo interior que puede tomar excesivo protagonismo en la acción de tiro.

Y por último Caruca, esta mañana ha sido una arquera más en la patrulla, creo que es bueno que se vaya acostumbrando a tirar en compañía de otros arqueros, hoy la he dejado muy a su aire, se lo ha pasado en grande y salvo alguna pequeña corrección que le puedo haber dado, ella sola ha dirigido su propia orquesta, confieso que en alguna ocasión me he reído mucho al verla apoyar un pie en el tronco de un arco en una postura en absoluto estable, eran si cabe pequeñas incursiones aventurescas de una aprendiz de arquera ante un nuevo mundo recién abierto a sus sentidos. Mientras transcurría la mañana se ha ido ganando la confianza de Marta, confianza que Marta no entrega gratuitamente al primero que llega, a Marta hay que ganársela, Caruca ha sabido entender y hablar en su mismo idioma.

Le he preguntado a Jordi por Robert, y me ha contado que nuestro amigo está atravesando una pequeña crisis arquera, aunque a mi no me guste llamarle así. Cuando un aprendiz arranca, generalmente progresa mucho en sus primeros días, es previsible porque el mero hecho de adoptar unas posturas correctas, anclajes y demás hace que los cambios se aprecien desde uno mismo en poco tiempo, después de unos meses de progreso nos encontramos en muchos casos en una etapa bastante lineal que tiende a desmoralizar a más de un aprendiz, en función de su propia naturaleza o forma de ser puede acabar en una etapa de regresión o de desánimo, ese momento es crítico porque si no se opera un cambio de actitud del propio arquero se puede estar dando el primer paso hacia un abandono del tiro con arco o sino como mínimo a un período de insuficiente satisfacción. La única mentira que digo a algún aprendiz en sus primeros días es que el período de aprendizaje dura unos meses, en realidad ese período transcurre durante toda la vida de un arquero, es cierto que va alcanzando ciertos niveles, pero siempre hay algo que corregir, o desafíos que resolver. Espero y deseo que Robert supere ese bache y entienda que aunque le parezca saber suficiente de tiro con arco, no sabe suficiente de su propia naturaleza navegando por este hermoso y desafiante deporte. Robert es bastante autosuficiente en lo referente al aprendizaje de cualquier materia, he sido siempre prudente y me he mantenido un poco a la retaguardia evitando acosarle a sugerimientos, no obstante espero que si necesita alguna ayuda, sepa que estoy a su disposición, Robert ha superado el solito el dominio de un arco que no es precisamente una yegua apacible, más bien diría que se trata de un potrillo salvaje, pero aunque potrillo, bastante efectivo cuando se le domina, posiblemente esa efectividad le ha hecho dar unos pasos excesivamente hacia adelante. Es necesario reeducarse y reconducir su aprendizaje. Ojalá tenga pronto ocasión de compartir patrulla con mi amigo, su mejor tiro con arco aún se está cocinando, de momento esperaremos y serviremos la mesa.

Buenas noches y felices flechas.

Robin

Martes, 12 de Diciembre de 2006

Querido diario.

Que va a ser que no...

Pues eso parece, Robert me ha enviado un correo diciéndome que no hay tal crisis, y que lo que si le sucede es alguna suelta que no le acaba de convencer... ya que según él mismo dice... "parece que toco la guitarra al soltar". Me ha alegrado que Robert siga animado y disfrutando del tiro con arco, lo de la suelta... se solucionará, al fin y al cabo los arqueros siempre estamos dale que te pego con alguna particularidad... sea de material, suelta o de que nos ponemos para ir a tirar, es nuestra propia naturaleza, siempre buscando, investigando para exprimir cada día un poquito más.

Dice mi amigo Robert, que no hay crisis porque hace determinados puntos en las tiradas, y ahí posiblemente no me ha entendido, está bien lo de hacer puntos, yo me refería a sentirse suficientemente satisfecho, o al menos no cuestionarse en exceso. Pero bueno amigo Robert, escogiste el camino difícil... aunque siempre podrás colgar el Gamemaster y beneficiarte con el placer de disparar con un Blackwidow, ¡juas, juas!

Estooo... no estarás apuntándome a mi ¿verdad?...


¿Cuanto tardará en contestarme? jejeje tranquilo fiera, nos veremos en el campo de batalla.

Robin



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