Diario de Robin

Aprendiz de Arquero
Aprendiz de Hombre

Lunes 1 de Diciembre de 2014

Querido diario.

No lo intentes, deja que suceda!!!



(Escuchando: " A Way of Life (The Last Samurai BSO)")

En nuestra cultura la reacción más corriente a la falta de confianza en uno mismo es "intentarlo con más ahínco". Dado que nuestra cultura valora los logros y censura la pereza, a la mayoría nos alientan (nuestros padres, maestros, jefes, etc.) a que superemos nuestros defectos. Nos dicen, "Cuando te acose la duda, intenta esforzarte más". En otras palabras, aprendemos a compensar la duda ejerciendo un mayor control del YO CONSCIENTE sobre nosotros mismos.

Aunque el "modo intento" podría considerarse una mejor solución que rendirse a ella (ya que intentar tiende a producir una mayor alerta mental y una voluntad más fuerte para superar los obstáculos), no deja, sin embargo, de producir notables interferencias en la expresión de nuestro potencial. Puesto que nunca intentas demostrar lo que es cierto y evidente, intentar demostrarte a ti mismo que vales, es, de hecho, una forma de actuar basada en la duda. Siempre crea una tensión y un conflicto mental, que se refleja en el nivel físico en forma de exceso de tensión, a su vez esto restringe la coordinación fluida de los músculos y limita la calidad de nuestro rendimiento.

En muchos aspectos el tiro con arco es el vehículo perfecto para el modo intento. El desafío está tan claro y la demarcación entre éxito y fracaso es tan precisa, que es difícil no controlar en exceso. Cuando estamos ante la diana y nos dejamos llevar por las dudas acerca de si seremos capaces de hacer un tiro decente, hacemos un esfuerzo por controlar, al hacerlo nos tensamos, así vamos poniéndole cada vez más difícil al ARQUERO INTERIOR un buen tiro. Sin embargo cuando no dudamos de nosotros ante una diana, no hacemos ningún intento, simplemente soltamos de una manera natural, relajada y espontánea. El esfuerzo natural del ARQUERO INTERIOR se expresa sin tensión excesiva, como cuando bajas unas escaleras o te llevas la comida a la boca, acciones que por lo general no nos hacen dudar de nosotros mismos, pero que aun así requieren de una coordinación considerable.



Resumiendo, "intentarlo" es esencialmente una compensación por la desconfianza en nosotros mismos y generalmente conduce a un rendimiento pésimo.

Sea lo que sea que estés intentando, déjalo. No intentes hacerlo y no intentes no hacerlo. Simplemente no lo intentes en absoluto y observa que pasa. Lo más posible es que mejores. La naturaleza del YO CONSCIENTE es dudar del ARQUERO INTERIOR. Los atributos del ARQUERO INTERIOR son espontaneidad, sinceridad, inteligencia natural y deseo de aprender. EL YO CONSCIENTE es incapaz de conceptualizar y comprender estas cualidades. En lugar de ello, afirma que no existen realmente y programa tu mente con creencias y conceptos que te dicen cómo eres para así tomar el lugar del ARQUERO INTERIOR. La autoimagen que crea el YO CONSCIENTE es una imitación barata de tu yo real, vibrante e ilimitado, el yo cuyas capacidades y atributos sobrepasan cualquier cosa que el YO CONSCIENTE pueda concebir con su mente pensante.

Cuando ya has aprendido, cuando ya has mecanizado la secuencia de disparo, cuando puedes hacerlo bien, no lo intentes… silencia tu mente y permite que suceda.

Hasta pronto!!!

Robin

Miércoles 24 de Diciembre de 2014

Querido diario.

Scriptorium.



(Escuchando: " A Way of Life (The Last Samurai BSO)")

El trazo de la pluma fluye sobre la hoja sin presión, sin esfuerzo, como si tuviera alma propia. Veo los colores, me llega el aroma de la tinta, escucho el plumín cantar deslizándose a través del papel, siento la calidez que emana el cuerpo de la pluma, estoy escribiendo, me siento bien.



Muchos años escribiendo, amasando palabras, amasando sentimientos y sensaciones. Las palabras son un vehículo de contacto. Gracias a ellas, tomo conciencia y simbolizo aquello que he vivido. Las palabras dan significado a la experiencia, desde lo banal hasta lo trascendente, incluso dan sentido a la vida.

Las palabras me permiten percibir las diferencias, los contrastes, acercarme al mundo. Con ellas creo y exploro universos reales e imaginarios, son puente y camino para conocer y reconocer a seres próximos, y con ellas descubro también muchos matices. También son un vehículo para llegar hasta mí mismo, como también me ayudan a tomar distancia, a ganar perspectiva, a desahogarme.



Amo la escritura y la lectura, adoro las palabras que condensan experiencias, sentimientos, anhelos, incluso toda una vida. Muchas veces las palabras evocan y recrean un universo de recuerdos y de emociones más rico e intenso que la propia realidad cotidiana. Que poderosas son las palabras... sencillas, inmediatas, adecuadas, amables. Una palabra amable y sincera es buena medicina, puede cambiarte el humor en un abrir y cerrar de ojos, conducirte hacia la alegría, la risa, la ternura y el buen humor. La palabra, amigo... sorprende, conmueve, enternece y emociona.

Escoger las palabras adecuadas en cada momento es un ejercicio que puede transformar nuestra existencia o bien abrirnos la puerta a escenarios interiores y exteriores que nunca hubiéramos imaginado.




Susurran las hojas al viento, siento como el bosque denso me reclama, mis flechas necesitan volar, y yo… con ellas.

Finaliza el año, seguiremos dándole valor a la vida... un año más.

Robin



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