La Flecha de Madera


Para aquellos cada vez más numerosos, que conciben el tiro con arco como la vuelta a una tradición perdida, el regreso al arco tradicional adquiere toda una estética y belleza en la que, además del arco, el elemento fundamental para esta práctica es la flecha de madera.


La madera, por ser un material que nos da la Naturaleza, no es perfecto como el aluminio o el carbono y tiene unos condicionantes que debemos conocer.

El arco tradicional no está tan libre de conocimientos técnicos como puede parecer, porque incluso aquí, la física impone sus leyes. Hemos de comprobar si el elemento de nuestro estudio da flexible o rígida sin hacer caso de la indicación de potencia que nos viene dada por nuestro arco y por el spine del vástago. Eso hay que hacerlo probando.

Primero averiguaremos nuestra potencia real a nuestra apertura. Una vez conocida la potencia real, probaremos con un vástago marcado para esta potencia, le pondremos punta y culatín y lo lanzaremos sin pluma, cortado a nuestra medida.

A partir de aquí, a romper flechas, hasta conseguir que estas claven rectas a cortas y largas distancias, hay tiempo para entretenerse. Como las flechas no son iguales ni en peso ni en estabilidad, aunque sean del mismo spine, podemos volvernos locos si soltamos mal o si somos demasiado exigentes. Pero la prueba sirve al final.

Debe tenerse en cuenta también la clase de tradicional con que tiramos, no es lo mismo hacerlo con un long bow recto, con un deflex, reflex, con un recurvado, o con cuerdas fast flight que nos dan siempre unas libras adicionales a cuerdas dacrón.

Una vez elegida la flecha que nos parece mejor, preferiblemente la completaremos con plumas grandes. Para suplir los defectos del cedro natural, tenemos otras opciones como vástagos laminados con mayor estabilidad. Se trata de 6 piezas de pino en forma triangular que van pegados con epoxi y que vienen en paquetes de 12 unidades pesados y espinados de tal forma que en todo el conjunto no hay una diferencia superior a los 5 grains, sin embargo deberemos tener en cuenta que el peso del pino es algo superior. Ganamos en estabilidad, pero perdemos algo de velocidad.

Deberemos también jugar con el peso de la punta con el fin de dar más o menos rigidez a la flecha, si ello no fuera suficiente jugaremos con la longitud de la flecha, más larga más flexible, más corta más rígida.


Algunas precauciones a tener en cuenta:

Reservaremos la parte más recta del vástago para el extremo del culatín,
pues el vuelo será más estable.

Si fuera de cedro, observar la linea de las vetas de la madera y colocarlas
en horizontal o perpendicular a la cuerda, de modo que los defectos de
suelta, que en dedos son laterales, no afecten tanto al vuelo.

Las puntas roscadas quedan más rectas que otras a presión porque
dirigen mejor la entrada en el conificado. En las laminadas y en el momento
del roscado, no sujetar el vástago desde el otro extremo sino cerca de la punta,
para no dar torsión a todo lo largo y desestabilizar el encolado.

El pintado o barnizado excesivo aumenta el peso y altera el spine por la
absorción misma de la madera. Mejor pintar con colorantes tipo anilina que
tienen alcohol.

El emplumado, siempre natural y algo grande, apartado del culatín entre
uno y medio como máximo para estabilizar mejor.