Kronus

Los longbows del Mary Rose

En 1535, bajo el reinado del archifamoso enrique VIII el de las muchas esposas, Roger Ascham, tutor de la princesa Elizabeth (que luego sería reina), escribió un libro llamado Toxophilus. En este tratado escrito en inglés medieval en los albores de la época de la pólvora, se recogía todo el saber popular y la tradición inglesa sobre el tiro con arco en un momento en el que el longbow estaba entonando su canto del cisne, cien años después de su época dorada, mientras las armas de fuego ganaban terreno por doquier.

Casi todo lo que se sabe del arco largo inglés proviene del Toxophilus. Obra indispensable de cualquiera que quiera conocer los detalles históricos del tiro con arco largo inglés. Sin embargo, con excepción de dos arcos carcomidos en hallados en la torre de Londres, no había llegado hasta nuestros días ningún arco ni ninguna flecha en un estado razonable de conservación, con lo que todo el conocimiento era puramente teórico, basado en los textos del libro y en los relatos de la efectividad del arco en la guerra de los cien años.

Esto hubiera seguido así de no haber sido por el Mary Rose.


El Mary Rose

El Mary Rose era una carraca (Nao), es decir, un buque de carga armado como un buque de guerra. Botado en 1511, fue uno de los primeros buques del mundo capaz de disparar una andanada de artillería por las portas practicadas en sus costados. Desplazaba 500 toneladas, tenía 38 metros de eslora y 11 de manga y estaba dotado con 78 cañones. Su tripulación nominal consistía aproximadamente en 200 marineros, 250 soldados, 150 artilleros, 30 maestros artilleros y 300 arqueros. En tiempos de guerra, el buque embarcaría probablemente más hombres. El Mary Rose no tardó en convertirse el buque insignia de la flota inglesa y el favorito del soberano Enrique VIII.


Enrique VIII


El Mary Rose en un grabado de la época

En 1528, tras diecisiete años de servicio, el buque fue llevado al astillero donde se sometió a trabajos de reparación y actualización. En 1536, tras cumplir 25 años en servicio, el buque volvió al astillero. Esta vez, los trabajos de actualización fueron mucho más importantes. Se remodeló la superestructura y los castillos y se aumentó su número de cañones de los 78 originales a 91, poniendo piezas de mayor calibre en las cubiertas superiores y ganando en el proceso 200 toneladas más de desplazamiento y un centro de gravedad notablemente más alto, lo cual tendría funestas consecuencias unos años más tarde.


Modelo del Mary Rose

El 19 de Julio de 1545, durante una acción contra la flota francesa del canal de la mancha, en la bahía de Portsmouth, al enfrentarse a unas galeras francesas, el Mary Rose, lanzado a todo trapo, disparó una andanada contra una galera con la batería de babor, entonces inició un viraje muy cerrado para disparar con la batería de estribor. En ese momento, el buque quedó al través del viento y comenzó a escorar. Su nuevo centro de gravedad, debido a los cañones de alto calibre en las cubiertas superiores así como el gran número de soldados en cubierta, jugaban ahora contra la nave: Se escoró tanto que el agua entró por las portillas de estribor la cubierta cañones inferior -que se acababan de abrir para disparar la siguiente andanada- En cuestión de segundos el Mary Rose, siguió escorando hasta acabar tumbado sobre su costado y acto seguido se hundió. Las redes que se colocaban sobre cubierta durante la batalla para impedir abordajes y evitar que partes de la arboladura impactada por la artillería enemiga cayeran directamente sobre la tripulación de cubierta, se convirtieron en una trampa mortal que contribuyeron a un alto número de bajas.

El buque cayó sobre su costado de estribor sobre el fangoso fondo y sus 700 toneladas de peso hicieron que el casco se enterrara en el blando lodo. Con el paso de los años, la parte del casco que quedó fuera del lodo se pudrió y desapareció, pero la parte hundida en el lodo, perdida y olvidada, inició su viaje en el tiempo, a través de los siglos, conservándose prácticamente intacta.


El Mary Rose en el fondo

En 1967, durante trabajos de cartografiado del puerto de Portsmouth, una exploración con un sonar de barrido lateral, arrojó una anomalía. Pero se tuvo que esperar a que en 1971 una brutal tormenta removiera los sedimentos del fondo para que unos buceadores descubrieran unas piezas de madera que sobresalían del fango. En 1974 se declaró el pecio como zona protegida y en 1979 se iniciaron los trabajos arqueológicos que culminaron en 1983 con el reflotado de la parte del casco que quedaba, El Mary Rose había vuelto a casa 438 años después de su hundimiento.


Reflotado del Mary Rose

El casco fue llevado a un dique seco, con temperatura y humedad controladas donde fue de nuevo apoyado sobre su quilla y tratado con resinas y ceras especiales para permitir su conservación.


Trabajos de conservación en el Mary Rose

Lo que queda del buque nos muestra una sección longitudinal casi perfecta del Mary Rose.


Esquema de lo que queda del Mary Rose

Volviendo a lo que nos interesa: entre los más de 14000 objetos recuperados del naufragio, habían 137 longbows y más de 3500 flechas.

En la siguiente foto un buceador con un longbow recuperado en el lugar del hundimiento durante los trabajos de recuperación del Mary Rose...


Buceador con longbow

Unos pocos arcos (los de menos potencia) estaban entre los restos de los tripulantes, el resto (los de más libraje) estaba cuidadosamente guardados en cajas. Las flechas se encontraban en bolsas de tela con entredoses de cuero para su almacenaje.


Una caja de longbows recuperada intacta

Todos los longbows son de madera de tejo ibérico, cortados con forma de D entre la albura (exterior del tronco) y el duramen (parte interior del tronco)


La albura (sapwood)

La albura -sapwood en la ilustración- es la parte más clara y más elástica que el duramen -heartwood en la ilustración-, en el interior, más oscuro y más resistente. La albura quedaba hacia afuera y el duramen, más resistente a la compresión, hacia dentro de la D del arco.

Con largos que oscilan entre 1.84 y 2.06 m, la potencia entre los longbows encontrados varía bastante. A 30" de abertura, el que menos, da 88 libras y el que más unas increíbles 169 libras. Sin embargo no nos tenemos que dejar cegar por el dato. El promedio es de 110-120 libras.

Además, no hay que olvidar un hecho clave: La gran mayoría de estos arcos estaban en cajas, por lo que eran material de arsenal que serían entregados a arqueros y que éstos, se los rebajarían y recortarían hasta conseguir la potencia adecuada a la abertura de su físico. Como describe el Toxophilus, todo arquero debía probar el arco y luego ajustarlo y rebajarlo a sus medidas físicas para dar la potencia requerida. Por lo que es de esperar que la potencia final una vez en manos de sus usuarios de los arcos rondara entre las 90 y 100 libras. Además, un arquero bajito, al tener los brazos más cortos y por tanto una menor apertura, utilizaría un arco de más libras para conseguir tirar con la misma potencia que un arquero más alto y que su flecha llegara a los 200 mt como la de un arquero con más envergadura.

En un longbow medieval, que da 120 lb a 30" de abertura, si no se abren las 30" de apertura, la potencia baja rápidamente por cada pulgada perdida.

Cualquier arco de arsenal, como los encontrados en el Mary Rose, debería ir sobrado de potencia para que permitiera ser rebajado por su usuario tal y como dicta el Toxophilus. Los historiadores calculan que tras los rebajes, el promedio final de potencia de tiro real era de 90 libras. Suficiente para lanzar flechas a 250 mt. En función de las pruebas realizadas y la evidencia de los arcos encontrados, El conde M. Mildmay Stayner, catalogador de la British Long Bow Society estima la potencia media de tiro entre 90 y 110 libras como máximo. mientras que W.F. Patterson, presidente de la Society of Archer-Antiquaries estima que la potencia máxima era de sólo 80-90 libras.


Arquero en el museo del Mary Rose

Por lo que hace a las flechas, se han recuperado 3600 de las más de 10.000 flechas que rezaban en el manifiesto del buque. ( El manifiesto indica que el buque zarpó con 250 arcos en cajas y 400 bolsas de 24 flechas por bolsa.) Fabricadas en madera de álamo, con plumas de ganso de 6", iban metidas en bolsas de tela con separadores de cuero para que ni las puntas ni las plumas quedaran dañadas durante el almacenaje.


Separadores de flechas.
Hay un separador con lo que queda de un haz de flechas.
En el estante inferior, protectores de brazo.

El longbow era la ametralladora de la época. Un arquero galés o ingles del siglo XIV o siglo XV, podía disparar por lo menos 12 tiros por minuto.

Foto anterior: Moderna reconstrucción de un haz de 24 flechas, frente a las flechas originales del Mary Rose. Obsérvese que las puntas y las plumas han desaparecido por efecto de la corrosión y el agua.


Reconstrucción de una bolsa de flechas con separador de cuero.

En combate, a cada arquero se le entregaban 2 o 3 bolsas. Disparando a máxima velocidad, un arquero podía acabar su suministro de 72 flechas en 6 minutos. Los ejércitos de la época empleaban niños que actuaban como municioneros y cuyo trabajo era correr desde las carretas de los suministros y llevar bolsas de flechas a los arqueros.

En Agincourt, El rey Enrique V de Inglaterra tenía aproximadamente 5.000 arqueros y unas reservas de 400.000 flechas. Supongamos que cada arquero disparaba 10 flechas por minuto, el ejercito tenía munición para 8 minutos, sin embargo, esos 8 minutos serían devastadores. 50.000 flechas por minuto -800 por segundo- cayendo sobre la caballería francesa matando cientos de hombres y bestias por minuto e hiriendo a muchos más. Pero de nuevo, no hay que cegarse por los datos.

A galope, un caballo recorre alrededor de 200 mt por minuto, por lo que una formación de caballeros a galope entre el punto de seguridad más allá del alcance máximo de las flechas y la línea de arqueros, estaría sometido durante un minuto a un bombardeo de 48.000 flechas. Los arqueros tendrían todavía munición para repeler 8 cargas más. Para la infantería mucho más lenta, (aprox. 100 mt por minuto a paso de carga) la exposición en la zona letal sería de algo más de dos minutos, por lo que recibirían alrededor de 100.000 flechas, y los arqueros todavía tendrían munición para hacer frente a cuatro cargas más.


Secuencia del film Henry V con la escena de la lluvia de flechas
en la batalla de Agincourt desde el punto de vista de un arquero.

Los restos del Mary Rose son una cápsula del tiempo que nos ha permitido derribar mitos como el que todos los arqueros medievales ingleses disparaban con potencias de 150 o más libras, aunque también nos demuestra que el mito tenía un origen factual en los pocos arcos de muy alta potencia encontrados, (aunque eso no quiere decir que sus usuarios sacaran de ellos toda la potencia posible). No hay que olvidar que las flechas eran de madera y si eran disparadas con demasiada potencia, podrían partirse en el momento del disparo.

Hoy el museo del Mary Rose puede ser visitado en el Portsmouth Historic Dockyard.


Longbows en el museo.