Kronus

La guerra de las rosas

Hacía demasiado tiempo que el fantasma de la guerra - en lo que luego se conocería como la guerra de los cien años - asolaba las tierras galas regando el terreno de sangre inglesa y francesa. Los reyes se habían sucedido uno tras otro y terribles batallas habían escrito su nombre en la historia con nombres que se harían legendarios: Agincourt, Crecy, Poitiers...

El rey inglés, Henry V murió inesperadamente en 1422 y la corona pasó a su hijo. El joven rey Henry VI... jovencísimo! tenía sólo nueve meses. Su tío fue nombrado como regente, sin embargo, el buen hombre no vivió demasiado y murió en 1435, cuando el chaval tenía sólo 12 años de edad.


Henry V. Murió antes de tiempo.

Para su desgracia, el mozo tenía una grave enfermedad mental y algunos nobles vieron rápidamente que podían manejarlo como una marioneta. Inevitablemente se acabaron formando dos bandos. Uno el de los asesores del rey, liderados por Somerset y Lancaster que en realidad lo que buscaban era llenarse los bolsillos y favorecer a sus amigotes. Por el otro el de los nobles que pedían un consejo de regencia liderados por York.


Henry VI. Estaba tan mal que no era capaz de reconocer a quien le rodeaba.

Después de una serie de trifulcas políticas entre uno y otro bando, en 1455 York no tardó en comprender que si quería salvar su cuello, no le quedaba más que derrocar al rey así que reunió apresuradamente un pequeño ejercito de 3000 hombres y marchó sobre Londres. En Saint Albans se produjo el primer encontronazo: El rey le salió al paso con sólo 2000 hombres y fue derrotado. Por primera vez los nobles ingleses sabían lo que era ponerse bajo el letal fuego de los longbows de sus compatriotas. Todo hay que decirlo, no les gustó nada la experiencia. La refriega se saldó con grandes pérdidas para ambos bandos. Somerset cayó muerto y el rey fue capturado por York.


La roja rosa de Lancaster y la roja Blanca de York,
de ahí el nombre de "guerra de las rosas"

Una año más tarde el rey -recobrada su libertad - llevado de la mano de su esposa, quien no tenía un pelo de tonta y también miraba su propio provecho - abandona Londres y se va a buscar a los seguidores de Lancaster. Quien con el rey a su lado, no duda en levantarse en armas contra York y su consejo de regencia.


Durante un tiempo, la reina consorte, Margarita de Anjou,
se aprovecha de su marido y lleva las riendas de Inglaterra.

La siguiente batalla comenzó con ambos ejércitos (más numerosos esta vez) separados por un rio a las afueras de Blore Heath. 300 metros (el alcance de los arqueros) separaba a ambos ejércitos. Los de York fingieron una retirada para atraer al enemigo bajo el fuego de los longbows. La treta funcionó y los de lancaster cayeron como moscas bajo un diluvio de flechas. Una vez más a los ingleses les tocaba soportar lo que ellos le habían infligido a los franceses en Agincourt, Crecy y Poitiers. Las repetidas cargas de los de Lancaster contra los longbows los desangraron de tal manera que fueron incapaces de continuar atacando y no pudieron defenderse del contraataque Yorquista. Las aguas del río bajaron rojas durante tres días.


La infantería de la época había ganado en armadura
para protegerse contra los arqueros.

En la batalla de Northampton, en cambio, fue el turno de los Yorkistas de sufrir el martirio de los longbows antes de conseguir la rendición de los de Lancaster. La masacre tampoco fue una bagatela. El rey volvió a ser capturado por York.

Las batallas entre los de Lancaster y los de York se sucedieron. Wakefield, Mortimer's cross, St. Albans (de nuevo!), Ferrybridge, De todas maneras el resultado era el mismo. El bando atacante podía (o no) salir vencedor, pero en cualquier caso, sufría una cantidad enorme de pérdidas debido a los longbows de su oponente.


Infantería enzarzada en combate.

En Towton, los dos bandos decidieron que los arqueros debían ser el punto de apoyo de la batalla. Los de lancaster se hicieron fuertes en una colina despejada desde la que se dominaban claramente los campos de tiro para los arqueros. Los arqueros de Lancaster contaban con la ventaja de la altura para que sus flechas llegaran más lejos y con el hecho de que el enemigo debía cargar colina arriba. Justo antes de que comenzara el combate se levantó un fuerte viento con precipitaciones de aguanieve a las espaldas de los atacantes de York. York hizo avanzar a sus arqueros y gracias al viento, las flechas de los de York podían alcanzar toda la cima de la colina donde estaban los de Lancaster mientras que las flechas de Lancaster, a pesar de la altura, no podían llegar ni siquiera a las líneas de arqueros de York. El diluvio de flechas fue tan considerable que los de Lancaster prefirieron perder la ventaja de su posición y bajar a terreno llano para enfrentarse mano a mano con los de York antes que seguir sufriendo el inmisericorde diluvio de flechas los longbows de York. De nuevo los de Lancaster fueron derrotados y al final del día habían perdido más de 20.000 hombres. Esta fecha constituye todavía hoy el record de muertes en territorio inglés en un único día. Ni siquiera los masivos bombardeos de la Luftwaffe sobre la población civil en Londres durante la segunda guerra consiguieron matar tanta gente en un día.


Arquero de la época. También habían tenido que ganar en armadura
para protegerse de sus compatriotas con longbows.

A partir de entonces los bandos, enviaban por delante a sus arqueros. El longbow se enfrentaba al longbow. Los arqueros se acribillaban mutuamente hasta que uno de los dos bandos no podía soportar el castigo y sus arqueros - o lo que quedaba de ellos - se retiraba. Sólo entonces le tocaba el turno a la infantería y la caballería de demostrar su valía en el campo de combate. Nuevas batallas con esta dinámica siguieron la guerra: Hedgeley Moor, Hexham, Edgecote Moore y Lose-coat field. En cada encontronazo, los de Lancaster se llevaron la peor parte. En la batalla de Tewkesbury, los de Lancaster fueron derrotados de una forma aplastante y casi toda la familia Lancaster y nobles que los ayudaron fueron ejecutados en la torre de Londres, seguidos inmediatamente por el pobre Henry VI.

Para entonces ya habían encontrado a un sustituto para el enfermo rey Henry VI. Henry VII de la casa de los Tudor. Financiado y ayudado por los franceses, Henry VII llegó a Inglaterra y en dos batallas más, Bosworth field y StokeField arrasó con lo que quedaba de la resistencia de los Lancaster. Era el año 1487.


El sucesor, Henry VII.

Durante 32 años Inglaterra se había visto abocada a una salvaje guerra civil. Los longbow le habían dado una lección de humildad a ambos bandos. Pero el resultado fue que se perdieron todos y cada uno de los puntos fuertes continentales que se habían ganado durante la guerra de los cien años.


La rosa de los tudor, una combinación
de rosa Lancaster y rosa York.

Al acabar la guerra de las rosas, Inglaterra era una Isla sin territorios en Francia. Los arqueros ingleses se habían desangrado en su propia tierra y habían dejado al ejercito literalmente sin arqueros hasta el punto de que - incapaces de formar arqueros con rapidez - en las últimas batallas se habían visto obligados a recurrir a la artillería y los arqueros sobrevivientes aptos para el campo de batalla lo hacían a título testimonial sin que volvieran a tener un peso significativo sobre los campos de batalla ni de Europa ni de Inglaterra. El todopoderoso arquero de longbow había encontrado la horma de su zapato, y como no podía ser de ninguna otra forma, lo había hecho a manos de otros arqueros con longbow. Claro, que como era de esperar, se habían destruido mutuamente en el proceso.


Hallazgo de un cañón de la época Tudor.

Tras acabar con sus propios arqueros, los ingleses tuvieron que recurrir a la pólvora.