La edad media: El adjetivo "Medieval" procede del latín medium aevum, que quiere decir "la edad intermedia". La edad media cubrió el período comprendido aproximadamente entre los siglos V y finales del XV. En muchos aspectos, los tiempos medievales nos parecen remotos y misteriosos, poblados de caballeros y damas, reyes y obispos, monjes y peregrinos. Pero las ciudades, los Estados, los parlamentos, los sistemas bancarios y las universidades europeas tienen sus raíces en esa época, y buena parte del paisaje está todavía dominada por los grandes castillos y las catedrales medievales.

La sociedad medieval: En la mayor parte de la Europa medieval, la sociedad se organizó con arreglo a un sistema "feudal", basado en la entrega de tierras a cambio de servicios. El rey otorgaba tierras, o feudos, a sus nobles más importantes (barones, obispos) y a cambio, los nobles le prometían ayudarle con soldados en tiempo de guerra. Un noble se comprometía a ser vasallo (servidor del rey) en una ceremonia específica, el acto de homenaje, en el que, arrodillado ante el rey, le juraba fidelidad. A su vez, los grandes nobles solían repartir las tierras entre los nobles inferiores, o caballeros, que se convertían en vasallos suyos. De ese modo, el feudalismo abarcaba desde la cúspide hasta las clases inferiores de la sociedad. En el estadio más bajo se hallaban los campesinos que trabajaban la tierra y estaban vinculados a ella (siervos de la gleba), con pocos derechos, escasa propiedad y ningún vasallo.

La vida de un campesino: Con arreglo a las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo, incluida la tierra que trabajaba, sus animales, su casa, y hasta su comida, pertenecía al señor del feudo. Conocidos como siervos de la gleba, los campesinos estaban obligados a trabajar para su señor, que en Gran Bretaña les concedía a cambio una parcela de tierra para cultivo propio. Su vida estaba llena de penalidades. Muchos se afanaban para producir alimentos suficientes para sus familias y para cumplir con su señor. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso, y para un campesino, la única manera de obtener la libertad era ahorrar el dinero necesario para comprar un lote de tierras, o casándose con una persona libre.

Ligados a la tierra: En la Europa medieval, más del 90% de la población vivía del campo y trabajaba la tierra. La labranza y cría del ganado era un trabajo que absorbía toda la jornada, porque los métodos eran anticuados y no muy eficaces. Las tierras de cultivo alrededor de una aldea se solían dividir en tres grandes lotes, según su calidad: de pan llevar (aptas para trigo), centeneras y medio centeneras. A los campesinos se les atribuían parcelas en cada lote, de manera que las tierras buenas y malas quedaran equitativamente repartidas. Cavaban y cosechaban sus parcelas propias, pero también ayudaban en los grandes cultivos: para arar campos y segar y recoger el heno. Una cosecha mala era una amenaza de hambre para toda la aldea.

El gobierno de un "manor": En Gran Bretaña, mucha gente del campo vivía en un manor, que constaba de una aldea, la casa señorial o el castillo del señor, una iglesia y las tierras circundantes. El señor delmanor gobernaba la comunidad y nombraba a personas encargadas de velar por que los aldeanos cumplieran con sus obligaciones. Entre éstas figuraban el cultivar las tierras del señor, o heredad, y abonar los tributos en forma de productos del campo. El señor hacía asimismo de juez en el juzgado del manor, y tenía el poder de multar a quienes quebrantaran las leyes establecidas. Como los manors solían estar aislados, los aldeanos tenían que confeccionarse todo aquello que necesitasen. Pocos productos venían de fuera, a no ser la sal para conservar la carne y el hierro para las herramientas. Los únicos visitantes eran los buhoneros, los peregrinos y los soldados, y pocas personas viajaban fuera de su aldea.

El hogar medieval: Las casas medievales eran muy diferentes de las actuales. Los campesinos pasaban la mayor parte del día fuera, por lo que las corrientes de aire y la escasa luz de las ventanas sin cristales no les molestaban. Para alumbrarse, pelaban un junco y lo mojaban en manteca, y eso ardía como una vela. Todo se mantenía lo más limpio posible: los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La vida doméstica era mucho más en común que la actual, ya que las familias enteras comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas en su hogar de uno o dos cuartos. Las casas de los ricos eran mucho más complicadas. Hacia el siglo XIII, algunos nobles tenían un recinto privado para su familia: el aposento. Solaban sus habitaciones con baldosas adornadas y colgaban tapices en sus muros. Resultaba posible juzgar la categoría social de una casa mirando a sus ventanas. Los pobres sólo tenían huecos cubiertos de postigos de madera que se cerraban de noche o cuando hacía frío. La gente acomodada disponía de ventanas traslúcidas, de varillas cruzadas cubiertas de tela empapada en resina y sebo. Dejaban pasar la luz y evitaban las corrientes, y podían abrirse cuando llegaba el buen tiempo.

La comida: La comida de la gente en la Edad Media variaba, como siempre, con arreglo a sus medios. Los nobles pudientes y los mercaderes acaudalados podían permitirse una gran variedad de comida, incluyendo los frutos secos, las almendras y las especias asiáticas, productos muy caros. Aunque cierto poeta creía que los pobres se alimentaban de "ortigas, juncos, zarzamoras y vainas de guisantes", su dieta era por lo general algo mejor. La gente del común comía un pan moreno y tosco hecho de trigo con centeno o avena, verduras de huerta, y carne, en especial de cerdo, de sus existencias caseras. En invierno, se surtían de la carne y pescado que habían conservado con sal, y las cocineras inventaban medios adecuados para disfrazar el gusto añadiendo al guiso harina de avena, guisantes, alubias o cortezas de pan. Las vacas, ovejas y cabras suministraban la leche necesaria para elaborar los alimentos lácteos, llamados "platos blancos".


Continuará ...




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